Reseña: ‘Sorekara, Kimi wo Kangaeru’ de Komatsu

Decisiones y el camino para convertirse en adulto

Sorekara, Kimi wo Kangaeru es un volumen que recopila cuatro historias independientes de género BL, entre ellas la primera que da nombre al mismo. Serializado en 2014 en la revista Canna, de la editorial japonesa Printemps Shuppan, es el primer trabajo de Komatsu, autora bajo la que corre tanto guion como dibujo.

Si se me permite el atrevimiento, la portada engaña un poco. Con los chicos riéndose a la orilla del mar casi al atardecer grita «juventud» y no creo que se note la melancolía que desprende gran parte del tomo.

Pero ¿qué nos brinda esta obra? Si bien son cuatro historias totalmente diferentes entre sí, podría decirse que el nexo que las une consiste en el paso de la adolescencia o juventud a la adultez. Ya sea con toques más dramáticos, melancólicos o ligeros, esta obra muestra dificultades de dicho proceso y cómo las afrontan los distintos personajes. Al ser todas tan distintas, es mejor abordar cada una por separado antes de valorar en general, así que a continuación se hará un resumen de cada capítulo y lo que comprenden en ellos.

Entonces, pienso en ti, historia que da nombre a la obra, nos presenta a un chico que vive en un pueblo pequeño y que está estudiando duro para pasar los exámenes de ingreso a la universidad en Tokio. Para volverse una mejor persona, alguien de quien pueda estar orgulloso,se esfuerza todo lo que puede aunque sus padres quieren que herede el negocio familiar y el único que lo apoya es su amigo Yasu. Como coprotagonista y alguien que tiene una manera de ver las cosas opuesta a Takashi, nos ayuda a ver las cosas desde un punto de vista más amplio.

El apoyo es un tema muy importante, aunque diría que el principal es la angustia de no querer un determinado tipo de vida y el dolor que puede causar tomar las decisiones necesarias para crear un camino alternativo. Tras las breves palabras de agradecimiento de la autora hay dos páginas en la que se vuelve a esta historia para rematarla. Pese a ser simple le da el final que no sabíamos que faltaba, un cierre perfecto, lo cual es de agradecer.

La orden final es sin duda el capítulo más corto y confuso de la recopilación. Sano, el protagonista, va a lo que luce como una reunión de exalumnos y, aunque sus compañeros están interesados en su trabajo, ya que se ve que es un abogado con cierto éxito, a él sólo parece importarle la ausencia de alguien con quien tenía una «relación retorcida» (Suou). El resto de las personas la veían como una especie de bullying a pesar de que Sano nunca lo sintió de esa forma. La historia acaba antes de que podamos saber más de él o Suou, pero si la primera trata del decidirse por un camino y avanzar por él, esta muestra la consecuencia de ciertas decisiones y el no poder superar a alguien y progresar en la vida

Young Oh! Oh! es la historia más común del tomo, que se basa en tópicos del género y nos relaja en gran medida. Sako colecciona figuras, pero una novia lo traumatizó en el pasado por llamarlo asqueroso y demás por su pasatiempo, así que ahora lo oculta y se vuelve un tanto popular por ser reservado. Para librarse de una chica que le está pidiendo salir por décima vez coge del brazo al primero que se cruza y, diciendo que es gay y está enamorado de él, le pide salir. El elegido resulta que es Tatsurou, del que corren rumores de que es un delincuente. Si bien es la historia menos pesada y un cambio de atmósfera, no dejan de tratarse cosas importantes, como querer encajar y fingir para lograrlo, tener confianza en las cosas que amamos y aceptación, tanto de otros como de uno mismo.

Después de la tormenta siempre llega la calma nos devuelve al tono previo a la tercera historia, si bien peca de problemas típicos del género y unos protagonistas de los que desconocemos su edad concreta y que a ratos no parecen los estudiantes de instituto que son. Kaname es el hijo mayor de una familia que, pese a verse como ideal, se cae a pedazos por más que se esfuerza por en impedirlo. Tras enterarse del divorcio de sus padres le pide a su amigo, Daisuke, que se lo lleve de ahí. Esta historia trata la presión familiar, el egoísmo y la impotencia de los jóvenes, quienes no pueden hacer nada ante las situaciones a las que deben enfrentarse o incluso sus propios sentimientos.

Ahora que hemos hablado de las historias, podemos comentar el aspecto gráfico. Poco se nota que es la primera obra publicada por Komatsu. El dibujo hace uso de líneas que tienden más a la curvatura que a lo recto y muchas veces no se cierran, dejando ese trabajo a bloques de negro o tramas. Si bien el empleo de los negros o la atención al detalle, como podemos ver en los ojos, que aumenta la expresividad, pueden o no ser del gusto particular del lector, no puede decirse que Komatsu no sepa emplearlos con una habilidad inusual en principiantes. La composición es buena, con un ritmo controlado y recursos que no son muy usuales, como pueden ser viñetas cuadradas que impiden saber el orden de lectura. Sin embargo, no se abusa de ellos, sino que suelen usarse para acercarnos al estado mental del protagonista. En conjunto es un dibujo precioso. Otro aspecto que destacar son los fondos, en especial los naturales del primer capítulo, y el hecho de que el apartado artístico cambie elementos para adaptarse a cada una de ellas.

Los personajes no destacan en especial en cuanto en diseño, pero este va acorde a su personalidad, lo que consigue que no se los confunda. La gran mayoría se siente natural, si bien en algunos momentos puede dar a pensar que son un poco mayores de lo que deberían, por mentalidad, forma de actuar o entorno. Pero, ante todo, estamos frente a jóvenes adultos con puntos positivos y negativos. No vamos a ver personajes con cualidades favorables en su totalidad, sino con conflictos entre manos.

El ritmo de la resolución de los conflictos es pausado, exceptuando la segunda historia, y puede hacer que uno se llegue a exasperar con los personajes si no logra empatizar con ellos. No supone un gran problema, pero un punto en contra es que, quitando la tercera historia que es bastante distinta, las otras tienen una carga importante de melancolía. Eso choca con alguna que otra parte que pretende ser cómica para relajar el ambiente (lo que se da sobre todo en el primer capítulo) y no lo logra del todo. También pueden molestar un poco, ya sea por machismo o por estar cansado de ciertos recursos, cosas culturales y del género BL en caso de que uno tenga tendencia a fijarse en ellas. Ejemplo de lo primero podría ser cómo se espera que la madre de Kaname deje pasar la infidelidad y no se altere, mientras que de lo segundo podrían serlo la violación del cuarto capítulo (así como otras cosas de Daisuke) o la visión de Sako de que las chicas son «aterradoras».

En general, Sorekara, Kimi wo Kangaeru es un manga que busca la reflexión del lector. Si bien puede pecar de explicativo a veces y no es para todo el mundo, tanto por el estilo particular del dibujo como por los temas que se tratan y la forma en la que se los abarca es, como mínimo, interesante. En definitiva un buen comienzo para Komatsu, a quien valdrá la pena seguir de cerca para ver sus proyectos futuros.

Lo mejor
  • Personajes y problemas que se sienten naturales.
  • Invita a la reflexión.
  • Dibujo y composición mejor de lo que se esperaría de un primer trabajo.
Lo peor
  • La segunda historia no se siente completa y termina sin que conozcamos a los personajes.
  • Recursos típicos del género BL.
  • Los intentos de comedia para relajar al lector, exceptuando a la tercera historia, no van bien con el resto del tono del manga.



  • Rivka Ociosa

    Gracias a esta reseña me leí el tomo y es sencillamente genial. Deja una sensación MUY agridulce, especialmente cuando lo piensas detenidamente y dices “Oh… es el mundo real. No siempre hay final feliz”.
    Gracias por la recomendación y a seguir haciendo reseñas tan buenas como esta ^^
    ¡Un saludo!

    • Ryuuju

      ¡Muchas gracias! Es de mis mangas preferidos y me alegra que te haya gustado. Y coincido, la sensación agridulce es bastante fuerte x’D Pero es parte de lo que lo hace memorable, al menos para mí.
      ¡Gracias otra vez! ¡Que pases bien!

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.