Una breve cronología de Dark Souls I. La guerra de los dragones

En la Edad Antigua...

UNA BREVE CRONOLOGÍA DE LORDRAN

Dark Souls fascina por la información salteada que nos ofrece entre innumerables objetos. También es una fuente de frustración para los fans por la ambigüedad con la que deja pasar muchas de sus historias. A pesar de que hay hechos muy claros, como puede ser la caída de Izalith o la inundación de Nuevo Londo, resulta cuanto menos complicado establecer una línea temporal que vaya de principio a fin.

Intentaremos ofrecer una sucesión lo más cronológica posible de los hechos conocidos en Dark Souls, sometida a interpretaciones personales y que tendrá inevitables vacíos. Al fin y al cabo, como nos comenta Solaire de Astora, el tiempo no es lineal en Lordran y el equipo de FromSoftware no se ha esforzado en facilitar las interpretaciones a sus seguidores. ¡Pero que no quede por sumar un artículo más a la infinidad que pueblan Internet! Dicho esto:

Aviso de spoilers flagrantes de Dark Souls

La Edad Antigua y la llegada del Fuego


            Dragones, árboles y… ¿algo más?

La hermosa cinemática que abre Dark Souls nos presenta de forma sucinta los detalles de la cosmogonía del videojuego. Seguramente se trate de una de las pocas escenas donde se nos concede tanta información en un conjunto. Presenta un mundo  un mundo atemporal, poco definido, donde las únicas criaturas conocidas eran los árboles y los dragones:

En la Edad Antigua, el mundo era amorfo y estaba envuelto en niebla. Una tierra de riscos grises, árboles gigantescos y dragones eternos.

Al no existir Tiempo, no ocurría literalmente nada. Ni siquiera podemos hablar de la duración de la Edad Antigua, pues es una suerte de nada, vacío, incomprensible para un ser humano. Siendo los dragones criaturas en parte de piedra, puede que ni se movieran y simplemente… estuvieran.

            El nacimiento del Tiempo lineal

Pero entonces llegó el Fuego. Y con el Fuego, llegó la Disparidad. Calor y frío, vida y muerte, y por supuesto… Luz y Oscuridad.

Uno de los grandes misterios de Dark Souls, que muy probablemente nunca tendrá respuesta, es cómo surgió la Llama Original. No lo sabemos. Pero lo importante es que, con su llegada, empezó la verdadera historia del universo de Dark Souls. Si antes no había nada excepto existencia, ahora nace el tiempo y el comienzo de la Historia. Y el tiempo tiene un principio… y un final.

Irónicamente será esto, el transcurso del Tiempo, lo que los dioses intentarán combatir —y tratarán de convencerte a ti para que hagas lo mismo—. A pesar de que ellos mismos no existirían de no ser por la Llama, que dio luz al Tiempo, su obsesión será impedir la Muerte. Es decir, trastocar el curso natural del mundo y, casi, aferrarse al principio donde solo existían dragones y árboles. Será esta resistencia a someterse a una fuerza mayor, al cambio natural que implica la vida, la que causará buena parte de las desgracias de esta cronología. Un conflicto cíclico ya que, casi sin duda, fue el mismo que asoló a los dragones que tuvieron que intentar adaptarse a un mundo muy diferente al suyo. Uno que terminó por aniquilarlos.

Pero no nos adelantemos. Todavía quedan muchos detalles que contar.

 

Las almas elementales

Entonces, Ellos surgieron de la Oscuridad. Y encontraron las Almas de los Dioses dentro de la Llama.

Nito, el primero de los muertos.

La bruja de Izalith y sus hijas del Caos.

Gwyn, el Señor de la Luz Solar, y sus leales caballeros.

Y el Furtivo Pigmeo, a menudo olvidado.

El Fuego trajo dualidades. La más evidente es la de frío y calor, mencionada en la introducción. Las otras, con todo, tienen un peso mucho más claro en la historia.

Nito obtuvo de la Llama Original un Alma de Señor que albergaba la «muerte»[1] y, como necesaria contraparte, la de la bruja de Izalith contenía la «vida»[2], representada en su relación con el fuego, los árboles y sus numerosas hijas. Que la vida esté representada por el Fuego cobra mucho sentido si interpretamos su presencia como símbolo de existencia y su ausencia como muerte.

Pero la gran figura de Dark Souls es Gwyn, Señor de la Luz Solar. Resplandeciente como solo puede serlo un rey guerrero que eliminaba a sus enemigos en el campo de batalla, parece devorarlo todo a su paso arrojando rayos invencibles. Pocos se atrevieron a oponerse a él. Sin embargo, los grandes proyectan grandes sombras y Gwyn también tenía su opuesto, desterrado de la memoria de sus descendientes. Hemos de esperar a que Kaathe el Asediador nos hable del portador de la Oscuridad:

—[…]Tras la llegada del Fuego, los antiguos Señores descubrieron tres almas. Pero vuestro progenitor encontró una cuarta. El Alma Oscura. Vuestro ancestro reclamó el Alma Oscura y esperó a que el Fuego se apagase. Pronto las llamas se apagaron y sólo quedó oscuridad…

En total tenemos cuatro Almas de Señor que establecerán un orden que conformará el mundo que llegaremos a conocer más tarde. Antes, sin embargo, tenían que apoderarse de él. Y, para eso, hubieron de hacer frente a los dragones eternos.

 

Los albores del Tiempo


La cultura de los primeros habitantes

Si bien la Era del Fuego es aquella dominada por la existencia de la Primera Llama, no se puede hablar con propiedad de la misma hasta que se eliminó a los dragones. Hasta entonces debió transcurrir bastante tiempo desde la aparición de la Llama Original.

En este punto entramos al conflicto sobre de dónde vienen las razas que habitaban Lordran. ¿Se iniciaron como huecos que, gracias a sus almas, adquirieron diferentes características? ¿O simplemente la raza de los dioses existía ya desde hacía tiempo cuando Gwyn encontró su Alma de Luz?

No lo sabemos. Cada uno tendrá que inclinarse hacia la teoría que más le atraiga. En cualquier caso, desde los inicios de la Historia y hasta la guerra contra los dragones se formaron diferentes culturas. Si nos queremos fiar de la cinemática, la raza de las brujas y la de los dioses tenían claras modas a la hora de vestir y también sistemas diferentes para pelear. Muy probablemente ya existieran conceptos como los de «Rey» y «caballeros» de acuerdo a la narración. Sabemos también que el Horno de la Primera Llama tiene una titánica construcción a su alrededor y, sin lugar a dudas, se levantó como símbolo de respeto por aquel lugar sagrado. Puede que también como protección. Si lo hicieron antes o después de la guerra ya es complicado de afirmar con rotundidad.

Se podría teorizar que Anor Londo se convirtió en un creciente centro de saber y prosperidad, como se puede intuir de la existencia de ducados como el que se le concedió a Seath o de Archivos que contenían los tomos con los que el dragón ciego trabajó en la brujería. Es posible que, alrededor de Anor Londo, empezaran a levantarse otras ciudades, como Oolacile o Irithyll de Dark Souls IIIIzalith, por su parte, sería una ciudad con una estética mucho más oriental y claramente diferenciada de la de Anor Londo. Sin embargo, debido a ciertas características de Lordran como tierra extraña y mágica, también es posible que nada de esto existiera hasta que se venció a los dragones.

Además, solo estamos hablando de dos de los Grandes Señores. De Nito desconocemos mucho, excepto que controlaba la muerte, y el Furtivo Pigmeo desapareció de los anales de Dark Souls hasta su redescubrimiento en Oolacile.

Aun así, podemos imaginar que para la guerra de los dragones (dato confirmado por Dark Souls III, aunque en principio vamos a dejar fuera el lore de este juego) el Furtivo Pigmeo ya había dividido su Alma Oscura, creando así a la humanidad, por algunos datos que encontramos en ciertos objetos:

Los Espectros Oscuros, incitados por Kaathe, usan el poder del alma oscura para absorber humanidad[…] Antiguamente se podía absorber la humanidad de un santo repleto en un abrir y cerrar de ojos[3].

Debido a motivos de traducción, se pierde un fragmento que afirma: The ancients, particularly, could sap the humanity of even a replete saint in the blink of and eye (Los antiguos, particularmente, podían absorber humanidad incluso de un santo repleto en un abrir y cerrar de ojos). Son suposiciones pero, si los antiguos podían absorber humanidad de santos, entonces se establece la existencia de humanos y de, al menos, una religión alrededor de la época de la guerra de los dragones.

En cualquier caso, tenemos una población de diferentes «especies». Por un lado estaría Gwyn, su familia y sus Caballeros Plateados —con estatus de dioses—; por otra, la bruja de Izalith, sus hijas, y posiblemente los habitantes de Izalith. Sin embargo, ¿quiénes eran estas gentes que más tarde  se convertirían en demonios? ¿Dioses? Humanos  casi seguro que no. Al menos no en su totalidad. Si nos fijamos en el entorno en el que vivían, al que tanto detalle le ha puesto el equipo de FromSoftware, resalta a primera vista que la arquitectura no tiene una escala humana.

Sin embargo, la altura es un tema espinoso. Por Dark Souls pululan numerosos enemigos que gozan de un tamaño excepcional: la bruja de Izalith, Nito, Artorias del Abismo, Ornstein y Smough entre otros. Ninguno de ellos está catalogado  de forma rotunda como «gigante», incluso si el lugar de reposo de Nito debería darnos… ciertas indicaciones. Otros sí, como Gough el Ojo de Halcón, al igual que el herrero de Anor Londo y algunos enemigos de la Fortaleza de Sen. Así pues, ¿asumimos que los dioses son muy altos? Como mínimo, parece que algo más que los humanos solían ser, con la excepción del príncipe Gwyndolin. La habitación de la princesa Gwynevere en Anor Londo parece indicar que podía ser pequeña, si así lo deseaba, pero es que su tamaño era muy, muy grande (además de que se trataba de una ilusión) y debía ser difícil pasearse por el palacio…

Así pues, incluso si no es el argumento más fiable, puesto que sin ir más lejos Quelana tiene un tamaño normal para los humanos, puede ayudar a indicar que los habitantes de Izalith no eran humanos, aunque tampoco sabemos exactamente el qué.

Si nos arriesgáramos a arañar un poco de mitología grecorromana, podríamos comparar a los Señores con titanes, mientras que Gough y sus compañeros, mucho más grandes, sí que serían gigantes[4]. Con todo, es probable que el tamaño de los personajes obedezca a una idea de dioses antiguos a lo japonés que se puede ver, por ejemplo, en el imaginario de Hayao Miyazaki en La Princesa Mononoke, donde el tamaño es equivalente a poder.

O puede que simplemente a FromSoftware le guste jugar con la altura de sus personajes.

Un pueblo que se prepara para la guerra

A pesar de levantar ciudades e ir definiendo Lordran, el mundo continuaba sin estar completamente «ordenado». En la cinemática se muestra, durante las escenas de Gwyn y Nito enfrentándose a los dragones, que el cielo sigue siendo nebuloso. La bruja de Izalith y sus hijas, por su parte, se dedican a quemar los grandes árboles que lo pueblan todo.

El mundo todavía no era de los Señores y los dragones poblaban la tierra que les pertenecía desde siempre.

Así pues, podemos imaginar que Gwyn y las brujas se prepararon para la guerra donde los dragones todavía eran enemigos terribles. Entre estos preparativos figuraría el desarrollo de la disciplina de los milagros. Para ejemplificarlo podemos mencionar el Espada de Luz Solar que afirma, con algún error en la traducción que viene siendo habitual:

Milagro, una vez empleado por el primogénito del señor Gwyn. Refuerza el arma equipada en la mano derecha con rayos de Sol.

El poder de la luz solar se manifiesta con relámpagos y es muy efectivo contra dragones[5].

Una traducción más aceptable sería: Milagro empleado por el primogénito del Señor Gwyn. Es decir, el Primogénito, que tiene nada menos que el título de dios de la Guerra, nació antes del gran enfrentamiento contra los dragones, y luchó con los mismos relámpagos que su padre. Por lo tanto, Gwyn y sus caballeros —Ornstein utiliza también esta técnica y no por nada tiene el título de «Asesino de dragones»— empleaban un milagro especialmente desarrollado para infligir daño a sus enemigos.

El fuego, por su parte, aunque trae vida, también puede devorarla. Por eso no es de extrañar que la bruja de Izalith y sus hijas se enfocaran en explotar su control sobre el mismo para atacar los hogares de los dragones: los árboles. No sabemos mucho de esta técnica, perdida ya para cuando el jugador entra en la historia, pero solo hay que ver las tormentas de fuego que despertaron las brujas para ver su eficacia.

¿Qué es un dragón?

Resulta casi desconcertante darse cuenta de lo poco que sabemos de los dragones. Lo único seguro es que sus escamas de piedra son la fuente de su «inmortalidad» porque, al no poseerlas Seath (apodado El Descamado), estaba condenado irremisiblemente a morir[6]. Y es sólo cuando Gwyn y sus caballeros, con sus relámpagos, les arrancan las escamas que los ataques de los dioses tienen algún efecto.

Por suerte, en la entrevista de la Game no Shokutaku, Miyazaki añadió un par de detalles cuando le preguntaron por el Dragón de Piedra:

El Dragón de Piedra no está vivo. Los Dragones Antiguos solo están medio vivos, son medio elementales, así que no experimentan dolor. En la cinemática del inicio se muestra que existían antes de que hubiera vida. Así que, sí, no sienten dolor, más o menos como Akuma Shogun de Kinnikuman series. Él tampoco posee su propio cuerpo, así que no siente dolor[7].

Más tarde Miyazaki aclara que, aunque se les corte la cola, esta vuelve a crecer. Como señala en las entrevistas de Dark Souls, Design Works, los dragones son algo diferentes a los que imaginamos cuando pensamos en épica caballeresca:

Los antiguos dragones del mundo de Dark Souls son un poco diferentes de los dragones convencionales. Son casi como los minerales de la tierra en el sentido de que son criaturas trascendentes que existieron antes de que la vida misma llegara al mundo. Sin embargo, su tiempo ha pasado y los restantes dragones son meros supervivientes. Me preguntaron qué les está ocurriendo a los dragones ahora y respondí que es como si hubieran sido devorados por toxinas de vida. Con esto quiero decir cosas como emociones y hechos que vinieron junto a las criaturas inferiores. Entonces mencioné las palabras de «insaciable necesidad» y él (Hiroshi Nakamura) respondió «entendido»[8].

En realidad tenemos constancia de ciertos dragones que sí experimentan sentimientos, o necesidades, y que se ven sometidos al paso del tiempo: el Dragón Boquiabierto, por ejemplo, el Dragón no-muerto del Mundo Pintado de Ariamis o el dragón negro Kalameet. Hasta cierto punto, la Disparidad que trajo la Primera Llama implica que hay elementos que pueden llegar a «corromper» a los dragones eternos. Probablemente esta corrupción influyera en el nacimiento de Seath así como del crecimiento de dracos y otros descendientes de dragones. Quizá fue gracias a esta corrupción que nacieron las hidras. Sin embargo, ya entramos en especulaciones.

El caso es que es complicado, pues, hablar de dragones vivos. Con todo, resulta evidente que Gwyn, la bruja de Izalith, Nito y Seath fueron capaces de borrarlos de la existencia.

 

La Guerra de los Dragones


No sabemos por qué Gwyn fue a la guerra. Es probable que fuera una mera cuestión territorial, porque los dragones pertenecían a otra época y poblaban un mundo que querían conquistar los Señores. Algunos datos nos indican que podían ser maliciosos y quizá ahí esté la semilla del odio:

En el DLC Artorias del Abismo, Gough Ojo de Halcón señala lo terribles que eran los dragones y el inmenso esfuerzo que supuso enfrentarse a ellos, hasta el punto de que la guerra supuso casi una victoria pírrica. Por cada uno de ellos, perdimos a tres de los nuestros. Además, añade después que los dragones jugaron con nuestras emociones más queridas. ¿Es posible que fueran capaces de hablar y así manipular a la gente? No es improbable ya que el Dragón de Piedra del Lago de Ceniza parece tener la capacidad de hablar, o al menos de poder comunicarse. Otra cosa es que se digne a hacerlo.

En cualquier caso, la guerra fue devastadora. Gwyn tuvo que emplear la ayuda de Nito y sus miasmas para acabar con los dragones, pues sus relámpagos solo podían librarlos de sus escamas pétreas. Las brujas, como ya hemos comentado, utilizaron su magia de fuego para quemar todos los árboles. Con todo, es posible que haya errores de traducción cuando entendemos que los dragones fueron eliminados. Según algunos fans, es posible que simplemente fueron… vencidos. De ahí que todavía encontremos unos pocos por Lordran (y en otros juegos).

La guerra se pudo ganar gracias a la traición de Seath, que tantas recompensas recibiría más tarde de manos de Gwyn. Se da a entender, por el diálogo de la Caballero de la Luna Oscura (la guardiana del fuego de Anor Londo) que fue Seath quien descubrió a Gwyn la debilidad de los dragones, lo cual indica que antes ya se había intentado hacer frente a estas criaturas, sin mucho éxito. Podemos imaginar que gracias a esta información, Gwyn se puso manos a la obra para crear los relámpagos que los dejarían vulnerables ante los miasmas de Nito.

Por desgracia, no sabemos mucho más de esta gran guerra. Solo resaltar que destacaron los cuatro caballeros de Gwyn; el «capitán» Ornstein[9], Asesino de dragones; Artorias del Abismo, Gough el Ojo de Halcón y la Espada del Señor, Ciaran.

Enfermos, sin escamas y con sus árboles perdidos, los dragones fueron derrotados y empezó el tiempo de los Señores.

 

[1] Nito el Rey del Cementerio administra la muerte  a cualquier ser vivo. Alma del Señor. (Nito, Rey del Cementerio, en la Tumba de los Gigantes).
[2] Su poder creó un lecho de vida que se convertiría en la fuente de todos los demonios Alma del Señor (Lecho del Caos).
[3] Mano Oscura (Espectro Oscuro, Ruinas de Nuevo Londo).
[4] En la mitología griega, los titanes son los primeros hijos de Gea y Urano, junto con los hecatónquiros y los cíclopes. Los gigantes son otro tipo de especie a la que se enfrentaron los dioses olímpicos y están lejos de ser seres primordiales.
[5] Espada de Luz Solar (Tumba de la Luna Oscura).
[6] Un dragón es inseparable de sus escamas, y los apóstoles, quienes buscan la perpetuidad de los dragones antiguos, han llegado hasta los confines de la tierra para encontrar éste tesoro de valor incalculable (Escama de Dragón)
[7] Interview with Hidetaka Miyazaki, Game no Shokutaku.
[8] Dark Souls, Designs Works, p. 118.
[9] Alma de Ornstein (Anor Londo). Se señala que «se cree» que era el capitán. Es decir, probablemente no lo era. Si atendemos a teorías, es posible que fuera Gough Ojo de Halcón.

¡Muchas gracias a @HellyonWhite por la portada!

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.




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