Reseña: ‘Bungou Stray Dogs’ #2, nuevos casos para la Agencia

Conoce a Ranpo Edogawa y Akiko Yosano, de la Agencia de Detectives Armados

Las novedades de Norma Editorial del mes pasado nos trajeron el segundo tomo de Bungou Stray Dogs. Continúan las dosis intensas de humor y acción para presentar a más caras amigas de la Agencia de Detectives Armados y a sus enemigos de Port Mafia.

El anterior volumen acabó con un conflicto entre Atsushi, el protagonista de la serie, y Akutagawa, uno de los miembros más peligrosos de Port Mafia. La victoria estaba del lado del mafioso hasta que Osamu Dazai intervino para intentar equilibrar la balanza. Fue ahí cuando se desveló que Dazai había pertenecido a la mafia en el pasado. Con semejante revelación para cerrar el primer tomo, las expectativas en el segundo eran de lo más altas. Sin embargo, éste no empieza donde el anterior lo dejó. En lugar de desarrollar el pasado de Dazai, que al enfrentarse a Akutagawa se mostraba mucho más maduro e inteligente que al principio de la historia, volvemos con Atsushi, que se ha despertado sano y salvo en una cama de hospital tras ser rescatado de la pelea.

El protagonista se da cuenta de que es un objetivo de la mafia, que le busca por su habilidad especial y ofrece por su captura 7000 millones de yenes. Teme que ataquen a sus miembros para llegar a él, así que huye y deja la Agencia antes de que envíen a alguien peligroso. Por suerte para él, que al viajar solo se convertiría en un blanco fácil, la Agencia de Detectives Armados lo convence para quedarse haciendo gala de su fuerza y sus recursos para librarse de las amenazas.

En este tomo se presentan dos nuevos casos y, con ellos, a dos miembros de la Agencia. Ranpo Edogawa es el encargado de resolver el primero. Su habilidad de Superrazonamiento lo convierte en el más indicado para esclarecer los hechos, pero su incapacidad para realizar acciones cotidianas como coger el tren exigen a Atsushi como ayudante. Este capítulo es justo lo que se espera de un manga protagonizado por detectives. Ranpo, a pesar de tener un carácter peculiar, demuestra saber lidiar —a su manera, eso sí—con la policía, que no confía en sus dotes deductivas.

Una vez se resuelve el caso, Atsushi se ve obligado a acompañar a Akiko Yosano de compras para cargar con sus cosas. Como el protagonista ha tenido unos días demasiado tranquilos, toca arruinar el actual con un secuestro. Motojirô Kajii, un mafioso obsesionado con la muerte y la ciencia, se hace con el poder en el tren de regreso a casa y amenaza con bombardearlo. Se trata de dos capítulos llenos de acción en los que Yosano se luce con su habilidad conocida como No debes morir y, como no podría ser de otra manera en esta obra, tintes de humor… en forma de limones. El villano tiene como poder hacer que estos cítricos estallen como granadas. Cuesta tomárselo en serio, pero las explosiones son realmente peligrosas.

Mientras Atsushi y Yosano luchan por sus vidas y las de los rehenes en el tren de los limones bomba, Dazai se halla en paradero desconocido. Teniendo en cuenta cómo es este tipo, sus compañeros —en especial Kunikida— no se preocupan en absoluto, pero, por si acaso, Tanizaki decide ir en su busca.

Como se puede ver, estamos ante otro tomo introductorio. Esta vez ha sido el turno de miembros de la Agencia de Detectives Armados (Ranpo y Yosano) y unos cuantos mafiosos (entre los cuales destaca Kajii, el hombre que bombardea el tren con limones). Hay algo más de acción que en el anterior y, sobre todo, más violencia. Se ve la cara más cruel de la mafia con sus asesinatos, sus secuestros y la forma en que utiliza a la gente, sin importar su edad. Por otro lado, el autor sigue aliviando la tensión con su humor de manera esporádica. Es difícil prever cuándo atacará —por decirlo de alguna forma— Kafka Asagiri con una de las suyas.

En esta ocasión, lo más inesperado fue una aparición estelar de Dazai en medio de una investigación y los limones granada de Kajii. Esto puede parecer desconcertante, incluso fuera de lugar para muchos, pero aporta a la sensación de caos que poco a poco—y seguramente de forma intencional— se apodera del manga. Este caos se genera mediante la alternancia entre seriedad y humor y los cambios de puntos de vista como el de la transición entre tomos y parece tener como objetivo crear un ritmo de lectura ligero a base de aliviar la tensión.

Hay que destacar que la expresividad del dibujo de Sango Harukawa aporta mucho a este contraste entre seriedad y humor. Además, a pesar de que la historia tiene partes de violencia y se ven cadáveres, Harukawa lo plasma de una forma que no resulta desagradable. No se ven grandes heridas de forma explícita, sino que están cubiertas por sangre, y nunca se enfocan las expresiones de los muertos.

La edición de Norma Editorial sigue siendo impecable, con unas cuantas páginas de color al principio. Se me olvidó comentar en la anterior reseña que en cada tomo hay una serie de viñetas cómicas bajo las sobrecubiertas. Es una grata sorpresa encontrarse con algo que no sea un logo o una copia en blanco y negro de la portada en este lugar.

Queda solo un mes para que salga a la venta el tercer tomo y ver qué pasó con Dazai mientras sus dos compañeros danzaban entre limones bomba. Con un poco de suerte, esta vez sí se hablará algo acerca del pasado del detective suicida como mafioso ya que nos dejaron que las ganas de saber más en el tomo anterior. Además, será interesante ver hasta qué punto va a seguir este ritmo de lectura caótico y cuándo empieza a ponerse la trama seria de verdad, cosa que es posible que tarde todavía bastante en pasar.

Lo mejor
  • Nuevos personajes
Lo peor
  • El ritmo puede resultar caótico y desconcertante