Reseña: ‘Sherlock, un estudio en rosa’, la adaptación al manga

¡Sherlock solo es un sociópata altamente funcional!

Sherlock, un estudio en rosa, es el primer tomo de la adaptación de la mini serie de la BBC en formato de manga. El arte viene de manos de JayNorma Editorial distribuye tanto una edición normal como otra Deluxe.

Para los fans de la serie, el manga no tiene mucho misterio ya que planta paso por paso lo ocurrido en la versión original. Seguimos al doctor Watson, veterano de guerra con problemas psicosomáticos en una pierna. Un fortuito encuentro con un viejo compañero hace que su vida gris y sin sentido cambie por completo cuando le presenta al extravagante Sherlock Holmes, que busca alguien con quien compartir su piso y acepta de inmediato a Watson. Prácticamente de inmediato Watson, como médico, decide ayudar a su próximo compañero en el caso de una serie de aparentes suicidios que en realidad son asesinatos. Poco después averiguamos que solo busca una forma de volver a inyectarse emoción y sentirse útil, si bien pronto descubre que hay gente tan extraña como Holmes interesada en su relación con él y que no va a ser fácil vivir al lado de alguien tan egoísta.

La historia no exagera tanto con los efectos especiales, como la serie, si bien quedan ciertas ideas en el aire —cómo se ha molestado Sherlock en conseguir todos los móviles de los periodistas, por ejemplo— pero hace un buen trabajo mostrando las pruebas que solo Sherlock y el lector pueden conocer. Quizás la exposición sea muy rápida, eso sí, aunque siempre se puede detener uno a reconstruir la escena… si uno evita los párrafos donde Sherlock lo explica todo de golpe. Quien haya leído mangas como Detective Conan, de Gosho Aoyama, estará acostumbrado a recibir primero la información y las pruebas antes de que se vaya aclarando nada. Aquí no funciona así; en ocasiones la información se guarda hasta el final y en otras casi se vomita a la cara, sin permitir que se asiente. El de Aoyama es un sistema mucho más ordenado que el que estableció Moffat en su serie, desde luego, y es una lástima inevitable que el manga peque más de demostrar la gran inteligencia de Sherlock que de presentarnos un caso fascinante a resolver.

Con todo, tampoco es una sorpresa. La obra se llama Sherlock y no es difícil ver cuál va a ser el hilo conductor: el personaje y no las aventuras.

Con un dibujo bastante realista, que imita a los actores —quien esté acostumbrado sobre todo a manga probablemente sienta que las expresiones son algo forzadas— de una forma sorprendente, consistente y sobrio, en general encontramos un ritmo rápido y que siempre nos mantiene alerta. En principio se sigue paso por paso lo establecido por la versión original, lo cual da la sensación de que el guion está algo encorsetado, sin ninguna clase de libertad creativa. Solo los momentos cómicos permiten cierta posibilidad de interpretación propia. Es una pena, porque el formato permitiría un acercamiento que el límite de tiempo de una serie no sería capaz de incluir para cimentar más la relación de Watson y Sherlock, que se siente algo apresurada.

 Diría que la única parte donde se siente la mano de Jay de forma más poderosa es en los momentos íntimos, alejados del caso, que tienen los protagonistas. Por ejemplo, parece más haber más intención de jugar con el romance y el queerbaiting (cualquiera que conozca a Moffat y sus declaraciones sobre el amor homosexual sabrá a lo que me refiero).  En la serie se confundía en varias ocasiones, para hilaridad del público, a los protagonistas con una pareja. En el manga,  las reacciones de Watson, más infantiles y llenas de admiración —y algún que otro pequeño sonrojo— dejan la impresión de que quizás haya un poquitito más de lo que quiere reconocer. También hay cierta sensación de comodidad en las partes de alivio cómico, que sirven bien para marcar lo extraño de la situación y el carisma de los personajes, quizá porque nos movemos por un estilo más de manga y menos de respeto a la obra original. Desde luego, las caras de Watson y sus silencios que vienen a decir en qué atolladero me he metido son impagables.

La edición normal de Norma Editorial está bien traducida y editada; la portada y contraportada son atractivas e intensas, y debajo encontramos diseños de personajes. También se incluyen a lo largo del tomo diversos bocetos que ayudan ver el proceso de creación, pero es una lástima que no haya ninguna clase de material adicional como alguna entrevista.

En general, Sherlock cumple bien su trabajo. Para quien no sea muy fan de ver mini series y estuviera interesado en el personaje de Moffat, sin duda puede hincarle el diente a este tomo y decidir si tienen interés por seguir.

Lo mejor
  • Una adaptación muy fiel
  • Estilo limpio y sobrio
  • Las caras y reacciones de Watson
Lo peor
  • Historia algo rígida
  • Muchísima explicación que se lanza a la cara



  • https://www.facebook.com/1293766204025954 Sara Pérez Díaz

    Roberto ahora tiene manga, lo sabe tu amiga? Xd