Análisis: ‘South Park: Retaguardia en Peligro’

¡Hijoputa!

Esta reseña es grosera e irreal. Las voces de los famosos son pobres imitaciones. Debido a su contenido les aconsejamos que no la lean.

Probablemente, leáis estas líneas con la voz del difunto Carlos Revilla y se os escape una sonrisilla nostálgica. Y es que, de una forma u otra, South Park ha pasado a formar parte del imaginario colectivo, marcando a millones de personas e incluso redefiniendo un género como es la animación para adultos. Y es que huelga decir por qué, tras más de veinte años en antena, sigue en la cresta de la ola con, si cabe, más fuerza que al principio. Eso sí, las incursiones de la pandilla de Colorado en el mundo del videojuego no tuvieron especial interés hasta La Vara de la Verdad, un título para la anterior generación de consolas que cuestionaría con fuerza las bases de un título licenciado, de su producción, narrativa e incluso de su estética. Y, aunque hayamos tenido que esperar más tiempo del que se preveía, por fin hemos podido echar el guante a South Park: Retaguardia en Peligro, una suerte de secuela del anterior título que ha visto la luz en PlayStation 4, Xbox One y PC.

Si bien el término secuela tiene ciertas implicaciones narrativas que no se dan totalmente por cumplidas en este título —a pesar de que se describa como no demasiado posterior, está claro que han tenido lugar todos los eventos de la serie de animación y se presenta un claro cambio en la temática—, es probable que, como fanáticos de la franquicia, no sepamos disfrutar de esta entrega sin tener un conocimiento básico de lo que planteaba La Vara de la Verdad. Pero, para ser justos, tampoco podremos entender las innumerables referencias a las dos décadas de emisión de la serie sin haberla disfrutado de antemano. Eso sí, ambos títulos saben valerse por sí mismos como experiencias íntegras en las que el humor referencial es algo que suma y no que resta.

Fiel a la serie, pero fresco

Retaguardia en Peligro —y La Vara de la Verdad antes de él— pretende ser mucho más que un videojuego licenciado para convertirse en la extensión más orgánica de la franquicia. Si South Park: Más grande, más largo y sin cortes buscaba ser un capítulo extendido de alto presupuesto gracias a la narrativa fílmica, los títulos lúdicos tratan de convertirse en una minisaga de episodios interactivos. De ello es testigo ya no sólo el estilo artístico —que emula a la perfección cualquiera de las cosas que pudiésemos ver en la serie animada— sino la narrativa y ese planteamiento del humor tan único del tándem Parker-Stone.

De hecho, para este título abandonamos los ropajes del rol en vivo que vimos por primera vez en la presentación del título y nos acercamos a unos elementos más familiares como los alter ego superheroicos que debutaron en la duodécima temporada. Para esta ocasión, incluso se rescatan bastantes puntos del guión de los episodios más míticos para ir más allá del chiste y llevarlos a una dinámica y situaciones distintas para aportar un giro adicional a la frescura, pero sin olvidar de dónde procede.

A los héroes se juega distinto

Los que disfrutamos de La Vara de la Verdad pudimos ver un JRPG medieval con comandos de reacción al estilo Paper Mario que, a pesar de ser divertido y darnos para unas buenas risas, acababa tornándose desequilibrado y algo monótono. Por ello, el equipo decidió que un cambio de traje justificaba más que de sobra el estilo. En este caso terminamos encontrándonos frente a un RPG que, si bien se presenta como estratégico, es capaz de mantener el interés en la gestión de turnos y ataques gracias a su reducida escala. Además nos pone sobre la mesa originales mecánicas y planteamientos narrativos gracias a que, al fin y al cabo, no dejan de ser un puñado de críos jugando en la calle.

Probablemente el gag más obvio para explicar esto —y del que puedo hablar con menor temor a los destripes— es un ejemplo tan sencillo como que, de repente, un coche vaya a cruzar por la carretera en la que estemos combatiendo. ¡Un coche!, gritará alguien de repente. Y todos a la acera con una reprimenda del conductor. Claro está, hablamos de algo realmente simple. Pero como todo en South Park, ése es sólo el comienzo de una loca carrera en la que todo escala constantemente. A todas luces, hablamos de un sistema mucho más pulido, perfilado y, ante todo, permitido.

Por otra parte, el sistema de equipamiento y progresión se ha visto un tanto simplificado con el objetivo de evadir el síndrome complaciente. En este caso, podrás vestir como te apetezca —y eso incluye una variedad ingente de trajes a tu disposión— sin preocuparte por sus modificadores de ataque, defensa o similares, que ahora se verán relegados a una categoría nueva de artefactos con unos efectos más claros y directos que en la anterior entrega. Estos modificadores se aplicarán en diversas ranuras que desbloquearemos a medida que subamos de rango y serán la única forma de mejorar nuestros personajes, volviéndose clave en el planteamiento de los combates —especialmente en los niveles de dificultad más altos—. Una nueva forma de ver las cosas que nos permitirá gestionar de forma global a nuestro extenso grupo de superhéroes.

El clásico humor multicapa y la crítica social

Si South Park ha sabido mantenerse fresca durante más de veinte años es gracias a su forma de tratar de la mano el humor y su responsabilidad de crítica social. Es maravilloso ver cómo un título, en el que ir al baño se torna en un minijuego que te proporciona un zurullo con tropezones como premio, es capaz de cambiar su objetivo a temas como la identidad de género o el racismo en sólo un pedo de distancia. Los conocedores de la serie ya sabréis de qué hablo, pero un gran ejemplo se halla en la misma creación de personaje, momento en el que se nos plantea la selección de tono de piel como un selector de dificultad en la que, a una tez más oscura nuestra experiencia será más dura.

Eso sí, Cartman te aclara que esta opción no afecta al combate, sino al resto de aspecto de tu vida. Una puntillada muy precisa sobre un tema que nunca deja de ser de actualidad y que, como es menester, ha levantado numerosas ampollas en las redes sociales.

Poco más adelante tendremos la opción —esta vez sí— de definir nuestro género o incluso nuestra sexualidad. Pudiendo esperar cualquier tipo de barbaridad cáustica hacia la gente que pudiera criticar este tipo de elecciones por algún arbitrario motivo, el primer mensaje que recibe el jugador es… De apoyo. Un recordatorio de que seas quien eliges ser y de que puede ser duro, pero que seas fiel a ti mismo. Ves cómo se construye una atmósfera de humor para derribarla con ese tipo de ternura y, según te despistas, volver a explotarla de mano de los paletos del pueblo, de que tus compañeros no se enteren de tu elección por lo callado que eres o de cualquier otro tipo de chanza.

En todo caso, éste es un tema en el que me gustaría profundizar en un artículo en el que no tenga que evitar los spoilers, en parte porque casi todos los elementos de esta línea destrozarían numerosas de las perlas humorísticas del título. Por otro lado, creo que es algo que quizá deberíamos macerar un poco más de tiempo tras el lanzamiento del juego.

Para todos, pero para fans

Y si bien adelantaba que el título es perfectamente disfrutable si no eres un seguidor de la serie gracias a su accesibilidad humorística —e incluso a la narrativa ya que, al encarnar al niño nuevo, intentan explicarte un poco los detalles críticos que hayas podido omitir como jugador—, no dejamos de estar frente a un título que es parte del gran mundo que es South Park y de una forma de tratar la actualidad, los medios y la narrativa con la que no todos pueden estar contentos.

¿Qué quiero decir con eso? Esencialmente, que si no te gusta lo que puede ofrecer South Park, tampoco vas a disfrutar de este juego, ya que su gran interés recae en la construcción del mundo y en la historia que cuenta. Y si te gusta, que probablemente deberías dar una visita a la web oficial, donde puedes ver casi todos los capítulos de forma gratuita.

¡Con las voces de la serie de TV!

Al recibir mi esperadísima copia, eso es lo que decía la caja. Tras no haber podido disfrutar de la precuela en castellano por problemas de la producción —a pesar de haber visto un tráiler en la lengua de Cervantes— y los vaivenes de la confirmación del doblaje, la calidad final del producto me preocupaba. Es como si supiera que iba a salir mal, a no recuperar algunas de las voces o a hacer uno de esos trabajos de tarde, mal y a rastras.

Aunque la edición en castellano de Retaguardia en Peligro cuenta con unas voces y actuación de calidad, no puedo dejar de pensar en los pequeños fallos de audio a lo largo de la aventura: frases que aparecen en los subtítulos pero se cortan en el audio, personajes hablando con voces que no deberían tener o una actuación un tanto incoherente del personaje de Mysterion, a veces indistinguible de otros con los que comparte la voz son errores que deberían haberse detectado en una fase de testeo que asumo un tanto escasa.

Por suerte, se trata de la excepción y no de la norma, pero no deja de ser una de esas piedras en el zapato que te hacen el camino mucho más incómodo.

Técnicamente pulido

Obviando el detalle anterior, no puedo poner muchas palabras en contra del título a la hora de recomendárselo a alguien que disfrute de la franquicia. Técnicamente es capaz de emular en tiempo real —sin los saltos de La Vara de la Verdad y con un estilo más pulido— cualquier episodio reciente de forma cómoda y fluida, mientras que la actuación tanto en versión original como en la castellana está igual de lograda que en la serie.

La música, como es menester, también está a la altura, logrando pegadizos temas de un amplio espectro capaces de ponerte en la situación e, incluso, de formar una sensación de disonancia entre las épicas tonadillas superheroicas y un niño mal disfrazado tirándose pedos para chinchar a los viandantes. Y, por si fuera poco, muchas de las míticas canciones de la trayectoria de South Park hacen un cameo en las distintas radios y televisores, así que preparémonos para tener de nuevo Gayfish La Madre de Kyle es una Puta (en Do Menor) durante semanas en la cabeza por culpa del juego.

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Conclusiones

South Park: Retaguardia en Peligro es un imprescindible para los fans de la franquicia y un buen escaparate de las virtudes de la serie para alguien que la desconoce. Una de esas experiencias que quieres jugar con total tranquilidad escudriñando hasta el último rincón para encontrar todos los chistes, críticas y chascarrillos que tenga que soltar y, sin duda, un título que puede dar para ríos y ríos de tinta si analizamos poco a poco cada uno de sus chistes, de sus referencias, o incluso de los polémicos temas que es capaz de tocar con su rayo de humor y su absurdo.

Quizá un paso por detrás argumentalmente respecto a La Vara de la Verdad, pero la narrativa y la diversión revisadas que ofrece hace que compense el viaje.

South Park: Retaguardia en Peligro
Lo mejor
  • El humor referencial y la crítica están de vuelta
  • Una gran ciudad que descubrir
  • Es como jugar a la serie
Lo peor
  • Que no pilles demasiado el humor de South Park
  • El doblaje, aunque bueno, flaquea en el testeo