Analizando Neon Genesis Evangelion #6. La batalla decisiva

Solo tienes que sonreír...

En el anterior episodio, Evangelion volvió a los terribles cliffhangers y dejamos a Shinji a punto de morir en LCL hirviente. Por suerte, Misato recuerda cómo pensar y ordena que hagan bajar a la EVA hasta el subsuelo, donde el rayo del Ángel ya no alcanza y Shinji queda a salvo.

Más o menos.

Los daños son tan graves que se le detiene el pulso y hay que reanimarlo. ¿Y cómo puede extrañarnos? El rayo de Ramiel ha derretido un edificio entero. Más adelante se comenta que, tres segundos más, y y el rayo habría derretido la última capa protectora. Esto es interesante porque nos habla de que las armaduras que se usan para reprimir a las EVA son más resistentes que un edificio. No es de extrañar que se arruinen países enteros para la construcción de estas gigantescas guerreras. Pero, volviendo a Shinji, cuando se abre la cabina vemos el vapor de lo caliente que estaba el LCL. Lo raro es que Shinji no parezca un cangrejo hervido.

Misato, muerta de preocupación, lo acompaña hasta la sala de operaciones y allí no le queda otra que abandonarlo con los doctores. Tiene trabajo que hacer y es una profesional, de modo que se pone manos a la obra. Y por eso lleva un… globo de la EVA 01, tamaño real. ¿De dónde lo han sacado? ¿Por qué lo tienen? ¿A quién se le ocurrió? ¿Lo imagináis en un desfile? El caso es que pretenden probar a qué distancia comienza a atacar Ramiel. Todo sin necesidad de que ellos disparen primero, si bien el muñeco hace amago de levantar un arma .

Ramiel es un Ángel muy diferente a los demás y se ha situado sobre NERV con una suerte de taladradora (que nos habla de su capacidad de transformación, que se explotará mucho más en Rebuild) para atravesar todas las capas que protegen el GeoFront. Es, sin duda, el más eficaz de los que hemos encontrado hasta ahora. Que no tenga un aspecto monstruoso y sea tan extraño, un dado azul gigante, incrementa la sensación de otredad y extrañeza. ¿Cómo enfrentarse a una cosa así? Ese es el problema al que se enfrenta Misato. Así pues, pone en marcha diferentes métodos, pero Ramiel tiene un Campo A.T. monstruoso y siempre responde con un rayo letal. Todo mientras no deja de trabajar para acceder a NERV. Es una fortaleza flotante, a la que no se pueden acercar. Casi perfecta. En menos de diez horas habrá atravesado las veintidós barreras de NERV y todo se habrá acabado

Por cierto, atentos a la habitación donde Misato y el resto del equipo tienen su reunión: el techo tiene símbolos del Campo A.T., quizás como referencia a que es un lugar protegido o impenetrable. O a lo mejor a los animadores simplemente les gustaba el patrón.

Siguiendo con Misato, aunque en tres horas van a ser capaces de recuperar a la EVA 01, por desgracia la EVA 00 todavía no resulta apta para el combate. Así pues, vuelven a depender de que Shinji esté listo para pelear.

Vemos, por cierto, a Rei esperando en la suerte de cámara de recuperación en la que Shinji descansa. Como si lo estuviera velando. Y tiene las gafas de Gendo en sus piernas. De nuevo, la cámara nos hace ver a través de los ojos del peor padre del mundo. ¿Y qué vemos? Nada. Solo cápsula y no al chico. Solo al instrumento.

Misato, por su parte, elabora un plan de urgencia que demuestra por qué la han escogido para liderar los asaltos contra los Ángeles. Tras pedir permiso a Gendo —la distancia que hay entre ambos en su despacho es muy interesante así como el hecho de que el único que la supera es Fuyutsuki, de pie al lado de Gendo— y confirmar que la supercomputadora Magi da, en general, una valoración positiva, se lanza a por lo que necesita. Todo sin que Gendo pregunte ni una sola vez por Shinji. Por desgracia, no pueden usar el rifle de positrones EVA y afectar a Ramiel porque se necesita una inmensa cantidad de energía.

Ni corta ni perezosa, toma uno prestado. Misato es, como se comprobará más tarde, lo contrario que un militar a pesar de su papel en la batalla. Es veloz, tiene ideas frescas, no se detiene con el papeleo. Si tiene que cortar por lo sano (o robar baterías para reparar su coche) lo hace sin despeinarse. Sin duda es una crítica a la poca eficiencia militar que aparecerá más veces a lo largo de la serie.

Con todo, queda todavía un problema. ¿De dónde van a sacar la energía para superar el Campo A.T. de Ramiel? Misato lo tiene claro:

—¿No es evidente? De todo Japón.

¿Cómo se desplazan los cables necesarios en menos de nueve horas para redirigir toda la energía de Japón hacia Tokio-3? Es una pregunta que quedará oculta entre otros tantos misterios equivalentes a la existencia de Pen-Pen. Quizás es posible si resulta que se tienen los materiales y medios necesarios. En cualquier caso, el trabajo que hay tras el establecimiento del sistema es apreciable. GAINAX se preocupa por incluir los pequeños detalles, por cómo se conectan los sistemas, por mostrar cómo se necesitan gigantescos refrigeradores para que no se venga abajo el plan. Desde luego, resalta que NERV está mucho más especializado en lo técnico y mecánico antes que en la lucha contra los Ángeles —como en parte resulta normal—.

Una vez planeado todo, incluida la forma de defenderse de Ramiel con un gigantesco escudo, solo queda que Shinji despierte. Misato no puede permitirse ir a visitarlo ni a convencerlo. Solo puede confiar en que esté dispuesto a pelear. Rei es la encargada de entregarle la ropa y explicarle la situación. Resulta curioso cómo tenemos una situación inversa a la del encuentro en el departamento; ahora es Shinji quien está en una habitación desangelada y sin personalidad, desnudo y vulnerable. Rei ve, se entiende, todo lo que se tiene que ver. Sin embargo, no hay fanservice ni sexualización. Vaya, vaya. Es solo una forma de invertir hechos, quizás un pequeño golpe del karma, y de mostrar la delicada situación psicológica en la que se encuentra Shinji que, una vez más, trata de encontrar consuelo o comprensión en Rei.

Y, en cierto modo, frío y distante, lo obtiene. Rei señala que, si tiene miedo, ella pilotará a la EVA 01. A Shinji lo sorprende que Ritsuko sea pragmática y esté preparada para reescribir los datos para las EVA, pero no debería sorprendernos: ni siquiera estaban seguros de que Shinji fuera a despertar a tiempo. Eso por no hablar de los posibles accidentes que podrían dejarlo incapacitado. Es normal que tengan un segundo plan.

Pero, a la vez, es un regreso al «me pueden sustituir». Esta vez no es Misato amenazando con ello, sino Rei misma. Rei, que ya no está herida, que no es una doncella en apuros, sino que afirma sin más que montará en la EVA y luchará. Y que se despide con un «adiós» formal. Casi definitivo. Entre eso y que Shinji asumió su responsabilidad —y seguramente inspira o escuece ver cómo Rei hace lo que él se ha comprometido a llevar hasta el final—, decide levantarse.

Quizás es por eso que, por primera vez, vemos a Shinji y Rei como héroes. Si la gente no sabe de los ángeles, al menos sí tiene conocimientos más amplios de lo que hacen las EVA y por eso, gracias a Kensuke que ha conseguido información filtrada, unos cuantos alumnos esperan en su colegio. ¿A qué? A ver salir a sus defensores —y, en particular Kensuke y Toji, a su amigo—. Es una pena que Shinji no pueda escucharlo, porque sin duda habría sido toda una inyección de autoestima. Solo hay que ver las caras de ilusión de Toji y Kensuke, y cómo les mandan todos sus ánimos, para saber cómo han cambiado desde la primera impresión. Ya no es el torpe piloto, sino el compañero (y quiero pensar que, aunque solo sea por la EVA 00, también la compañera) que luchará por protegerlos a todos.

Una vez listos, empiezan las explicaciones que no dejan de recordarnos que Evangelion es ciencia ficción. En otros lugares no se habría mencionado el problema que significa la curvatura de la tierra o sus campos magnéticos, por ejemplo. También está el hecho de que el arma se va a sobrecalentar y necesitará una importante refrigeración antes de poder disparar en una segunda ocasión. Se podría haber elaborado la escena sin estos detalles, pero son los pequeños toques los que le dan la suficiente tensión. Porque sabemos lo difícil que va a ser todo. Y, a la vez, porque sabemos que Shinji va a fallar —no se traería el escudo de Rei en caso contrario— y nos preguntamos cómo lo solventarán, cuántas veces podrá fastidiarla. ¿Será como en la lucha contra el cuarto ángel o se tomará un camino diferente? Pues un poco mezcla de ambas cosas, porque Anno emplea bien la repetición para dar una evolución al encontrar una nueva salida al atolladero.

 Por otra parte, la exposición es algo torpe porque aterroriza a Shinji en su insistencia de que él va a tener que disparar porque es quien tiene mayor sincronización y la van a necesitar para apuntar. Podrían haber empezado por decirle que el disparo será automático, su única necesidad es apretar el botón. ¡Como en el entrenamiento! Este episodio no recoge temas del inicio de la carrera de Shinji como piloto por nada. La primera vez falló y se dejó llevar por el pánico. En esta tendrá que hacer exactamente lo mismo: matar de un disparo. No hay sitio para muchos intensos. Si desperdicia la energía de Japón, bien pueden darse todos por muertos. Eso por no hablar del tiempo, que se les echa encima.

—Yo… Solo necesito proteger a la Unidad 01, ¿verdad?

Es curioso que Rei tenga su primera acción real como «proteger», como debería hacer una madre. Y también como contraste a lo que ha hecho Gendo con ella; ahora Rei debe proteger a Shinji y asegurarse de que pueda cumplir su misión. Es un papel pasivo, como todo en ella hasta que llegue su final, pero básico y que no se tiene tanto en cuenta como se debería.

Y luego saltamos a una escena que sexualiza a Rei… otra vez. ¿Qué pasa, los calzoncillos de Shinji no son lo suficiente sexys para salir en pantalla?

El caso es que Shinji ha quedado marcado por la ansiedad de realizar un único disparo. Tiene más claro que nunca que podría ser la última vez. Compartirlo con Rei quizás no sea lo más delicado del mundo, pero Ritsuko le ha negado otra salida para expresar sus miedos. Y esta vez Rei da otro paso. Ya no dice que le sustituirá, sino que cumplirá la función que le ha sido encomendada.

—No vas a morir. Te protegeré.

A pesar de que sea un chico que no respeta a Gendo, a pesar de que amenaza su posición. Es su deber y lo llevará a cabo.

Hasta entonces y mientras se acumula la energía, solo queda esperar. Uno podría decir que es repetitivo, pero Shinji vuelve a la carga, intentando encontrar un reflejo en los demás. Pero lo cierto es que la conversación que mantiene con Rei es importante: porque le pregunta su opinión. Él prácticamente no dice una palabra excepto para que Rei se exprese con más palabras. Quiere saber por qué arriesga su vida. Y Rei tiene que considerarlo antes de responder. Su faceta «maternal» vuelve a aparecer; no es por heroísmo, por conciencia o, como Asuka, porque quiere demostrar que es la mejor. Es por algo más sencillo y triste, teniendo en cuenta lo invisible que resulta Rei al resto de la sociedad:

—Porque tengo lazos.
[…]
—¿Con mi padre?
—Con todos.
—Eres fuerte, Ayanami.
—Porque no tengo nada más.
—¿A qué te refieres con «no tengo nada más?»
—Es la hora. Vamos. Adiós.

Lo cual da una nueva dimensión a Rei. A pesar de que solo la vemos con Gendo y sabemos que es la única relación que la hace sentir feliz, Rei es consciente del mundo que la rodea. Incluso si este no le devuelve la atención. Rei se da cuenta de este hecho, por supuesto, y por eso se siente insignificante. Por mucho que la haga feliz que Gendo se preocupe por ella, Rei —por su entorno, por cómo se la ha criado— considera que su vida no importa. Por eso es lógica su misión de proteger a alguien importante, como Shinji. A la gente que la rodea y que está porque es relevante, no como ella.

¿No es triste cómo dos personas con una autoestima tan baja son incapaces de comprenderse y protegerse la una a la otra por lo encerradas que están en sus propias mentes?

—Shinji, te confiamos toda la electricidad de Japón. ¡Buena suerte!

¡Tú sí que sabes calmar a la gente, Misato!

Se pone en marcha el maravilloso sistema de transmisión de energía. Es un buen punto que se tenga en cuenta que, a veces, no son solo los pilotos quienes lo arriesgan todo. La gente normal ha sudado casi sangre para tener dispuesta la forma de defenderse. Si hubiera un pequeño fallo en el sistema, Shinji sería incapaz de hacer nada. Se trata un trabajo en equipo, como pocas veces se suele ver en Evangelion.

Entre tanto, Shinji se prepara para disparar. Ramiel está a punto de alcanzar la sede de NERV. Y… de alguna forma, Ramiel se da cuenta de lo que va a suceder.

La anticipación del Ángel es fascinante, porque demuestra que sus percepciones llegan más allá del límite que Misato había fijado. Puede que no comprendiera lo que los humanos estaban haciendo con tanto cable y por eso, además de que no lo atacabanse dedicara a su propio trabajo y ya. Pero una vez nota la amenaza, su reacción es fulminante: matar antes que defenderse de forma pasiva.

Ambos disparan casi al mismo tiempo porque no queda otro remedio y los rayos se desvían mutuamente, impidiendo un impacto directo. Exactamente igual que la otra vez, Shinji ha fallado y el peligro esta vez no se puede lidiar con un simple puñal. Además, hay que esperar a que el rifle se recargue. Pero Ramiel no va a esperar y esta vez… tiene la ventaja. De no ser porque Rei se interpone con su escudo, Shinji habría muerto y todo estaría perdido —¿os imagináis la explosión añadida con toda la energía de Japón ahí acumulada?—. Pero Shinji dispara y supongo que el rayo no se desvía porque se ha calculado una nueva ruta gracias a la máquina que le ayuda a apuntar. El caso es que en esta ocasión, acierta. Se han salvado por muy poco.

Y, como este capítulo es de repetir ciclos, Rei acaba en la misma situación que cuando su EVA enloqueció. Con el añadido de se hierve en LCL, igual que Shinji. Han experimentado el mismo dolor —y la misma ausencia de piel hervida de cangrejo— lo cual establece una relación más íntima. Hay veces que no puedes evitar que tu destino se ligue al de alguien y desde luego pelear contra Ángeles, pasar por las mismas torturas y, en cierta manera, ganar individualidad, es una. Porque ambos pasan a estar más definidos frente a la otra persona. Shinji se quema las manos (mirad lo derretida que está la cápsula, que hasta la armadura de la EVA 01 se resiente) para liberarla por pura preocupación, no porque quiera usar a Rei o vea en ella a otra persona. Es decir, lo hace porque es Shinji y no el hijo de Gendo y, desde luego, no por celos. En vez de decir «bien», Shinji llora por Rei, le pide que jamás vuelva a despedirse como si no fueran a volver a verse, que no diga que no tiene nada.

Es decir, que quiere estar para ella.

Y Rei, que solo ha sonreído frente a Gendo, no sabe qué hacer. ¿Por qué llora ese chico al que casi no conoce? No puede ser que se deba a ella, ¿verdad? Habrá estado asustado, habrá tenido miedo… Pero ¿por ella?

Puede que sí que haya cierto deseo de recompensa por parte de Shinji o el típico «las mujeres son más bonitas cuando sonríen», pero lo dudo. Creo que simplemente proyecta lo que él sentiría cuando se preocuparan por él hasta el punto de llorar. La suficiente alegría como para sonreír.

Puede que Rei no termine de entender qué está pasando, pero sí reconoce a Shinji como alguien por quien merece la pena sonreír. Quizá porque lo identifica con la imagen idealizada que tiene de Gendo o, simplemente, se da cuenta de que alguien más se interesa por ella. Y Shinji establece su propio lazo con Rei, que lo ha salvado de morir. Los dos se han ayudado, los dos se han atrevido a extender un poquito la mano sin llegar a tocarse.

Pero lo harán, un día, también sumergidos en líquido LCL. Hasta entonces quedan bastantes batallas por librar.

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.

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Noticias sobre las franquicias Neon Genesis Evangelion, Neogénesis Evangelion y Rebuild of Evangelion por GAINAX y Khara.





“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.