Analizando Neon Genesis Evangelion #7. Construido por los hombres

Eso significa que sois familia

Desde que Shinji llegó a NERV, ha reforzado su odio por su padre (junto su aspiración a llamar su atención), ha establecido voluntariamente una relación de familiaridad con Misato y, por fin, ha empezado a acercarse a Rei. Así pues, ¿no es hora de dejar que otros personajes ya presentados se desarrollen?

Con una atractiva panorámica del GeoFront —resulta interesante la simbología con las pirámides, que hacen referencia a los triángulos que representan al hombre y a la mujer. No están juntos, formando una estrella, y el de la mujer se hunde en agua hacia las profundidades pues, abajo del todo, está Lilith— escuchamos a Gendo hablar con alguien a quien debe algo (Kaji) y se nos habla de tráfico de información. NERV, presuntamente, está entregando información falsa o bien al gobierno (no sabemos si japonés) alguien relacionado con el mismo. Resulta fascinante cómo se nos muestra el poder de NERV y SEELE cuando se señala que las acciones legales se pueden bloquear con facilidad. Después, Kaji pregunta si debería hacer algo sobre «ese» proyecto. Acto seguido se nos muestra una suerte de EVA mecánico y Gendo asegura que todo va a ir bien.

Pero ¿de qué están hablando?

Es sencillo; los gobiernos no se fían de las EVA. Podemos retrotraernos al primer episodio para recordar cómo se negó la facción militar a ceder hasta el último instante. Sobre la información filtrada, quizás se refiera a los Ángeles o es posible que a las propias EVA. No sabemos bien qué sucede, excepto que algo amenaza a las EVA y es ese EVA blanco —¿un déjà vu de las EVA de producción en masa? El hecho de que no tenga cabeza como tal parece también un motivo que se repetirá con Kaworu, así que todo es posible—.

Acto seguido se nos muestra el título: construido por el hombre.  Algo irónico ya que las EVA también son productos de los humanos pero en fin.

La vida cotidiana sigue como siempre —incluyendo reciclar las imágenes de Misato defendiendo el emborracharse a cualquier hora— en casa de Shinji, solo que ahora se nota cercanía. Shinji ya no se limita a hacer lo que le dice Misato, sino que es capaz de mirarla mal a la vez que le echa en cara, de forma cada vez más directa y menos pasiva agresiva, cómo es él quien se tiene que encargar de todas las tareas del hogar. No es de extrañar que Shinji no esté convencido de que Misato deba atender a su colegio como su tutora —en especial cuando vemos que sigue en pijama y sin hacer nada (aparte de apurar el desayuno que le ha preparado Shinji) mientras él lava los platos—. Y entonces… ay:

—¿No vas a estar ocupada trabajando?
—No te preocupes, esto es parte de mi trabajo también.
—¿Tu trabajo…?

El ambiente se enrarece, el agua del grifo se corta. Por suerte, los interrumpen con el timbre. Todo esto deja caer que, en el fondo, a Shinji le hacía ilusión que Misato fuera a ocuparse de él pero tiene sentimientos encontrados. Por ejemplo, no le gusta cómo Misato habla de forma… no sugerente, pero desde luego muy encantadora con sus amigos, que han venido a buscarlo (¡ahora tiene amigos con los que ir a clase! ¡Mirad qué salto ha dado nuestro retrotraído protagonista!). Shinji pide por favor a Misato que no salga tal y como está vestida, que le da vergüenza. ¿Por qué? Probablemente porque Shinji tiene valores tradicionales, pero sobre todo porque se siente incómodo ante la faceta sexual de Misato. Porque una madre, al fin y al cabo, no es sexual. Pero Misato le chincha, se sexualiza encantada, está lejos de ser una «mujer tradicional» y Shinji no parece encajar bien esa clase de rol, si bien se pliega sin problemas al que le ha tocado a él. Se nota que ha crecido con una profesora y poco más.

Con todo, Misato no ha nacido ayer; sabe bien qué buscan los amigos de Shinji al asomarse y respeta los deseos de este de pasar desapercibida. Está contenta con el sarcasmo de Shinji, con que reaccione de forma más abierta ante ella incluso si es para pedirle que no sea ella misma (hasta cierto punto, porque Misato tiende a sexualizarse de forma descarada para relacionarse con los hombres. Y eso no es sano. Mucho menos alrededor de adolescentes). En eso no se equivoca: Shinji está feliz. Tiene amigos, ha triunfado en una batalla tras el fracaso de la anterior, ha salvado la ciudad (aunque esto último no creo que tenga tanto peso en él como el hecho de que Rei está bien) y ahora, aunque no lo sepa, Misato se encarga de su seguridad enviando guardaespaldas.

¿No es maravilloso que, al contrario que en Rebuild, los Ángeles dejen un rastro físico que no sea simplemente sangre? Vemos cómo se tiene que actuar para desmontarlo (y se ve sangre en sus bordes destruidos) y limpiar la ciudad. Es una guerra que siempre deja cicatrices en Tokio-3… ¡aunque solo parezca que solo a Shinji le importa! Supongo que es la normalidad de la guerra, que uno se acostumbra a caminar entre soldados y cadáveres enemigos.

Más importante para todos es la llegada de Misato, sexy y adulta, la extraña visión de una mujer confiada y feliz —a mí me llama más la atención que Rei haya adoptado la pose de Gendo—. Una fantasía sexual de cara al exterior, muy diferente a la que muestra de puertas para dentro. Kensuke y Toji lo interpretan como una falta de líbido de Shinji. Una que sabemos que… bien, existe. Aunque más enfocada hacia los que le procuran afecto y, a la vez, que rechaza a las mujeres porque les tiene miedo cuando se imponen a él.

De todas formas, el punto es, más bien, lo que le dicen:

—Te dejaremos a ti proteger la Tierra, ¡así que déjanos a Misato para nosotros!

Vaya, irónicamente la realidad de la serie: que los niños protejan el mundo, mientras los adultos se pierden en sus relaciones románticas y sexuales. El sexo es básico en Evangelion, lo plaga todo, y ello se demuestra en la escena siguiente. Mientras Shinji hace un test de sincronización, medita sobre que las EVA existen para proteger la Tierra. Sin embargo, no tiene ni idea de qué son estas en concreto. Sabe que son orgánicas, pero también ha empezado a reconocer que el LCL apesta… a sangre —no menstrual, aunque la idea flote por ahí, pero sigue siendo sangre de Lilith—.

—Pero me siento bien aquí. ¿Por qué?

El tema de regresar al vientre de la madre es una constante y un reflejo de que Shinji no ha madurado y lucha entre la faceta de adulto que se le exige y la del niño que es, que no quiere pensar en nada excepto estar cómodo y a salvo. Evangelion es una constante lucha para abandonar a las madres y dar los pasos por el mundo, de modo que ese meme tan habitual de ¡Monta en el robot, Shinji!, es exactamente lo que hace nuestro protagonista. Una y otra vez. Para salvar el mundo, debe montar a la EVA. Eso significa entrar en un Entry Plug, evidente símbolo fálico, y penetrar el cuello/cérvix (una metáfora de la vagina) de la EVA para acabar en su interior, protegido por sangre anaranjada, casi como líquido amniótico. Es decir, Shinji retrocede una y otra vez sin darse cuenta.

Vuelve a la ignorancia, al seno materno en la sangre de la madre de todos los humanos. Y eso le molesta porque quiere seguir hacia delante, aunque con cada golpe desee regresar atrás.

Mientras Shinji medita sobre esto, nos enteramos de las reparaciones de la EVA 00 y por primera vez se menciona a la Unidad de Alemania, a la vez que se habla de lo caro que es deshacerse del cuerpo de Ramiel. Conversaciones de adultos, en las que Shinji no participa, porque su trabajo es despertar a su madre y luchar contra los Ángeles. Nada más. Como detalle, es divertido señalar cómo Gendo hace que sus subordinados se sientan incómodos y que Maya Ibuki está encantada con su ausencia en otra reunión.

Uno pensaría que son datos innecesarios, ¡pero no! Se entrelazan uno tras otro para darnos información básica que después se recuperará. Las palabras de Maya hilan con la escena que viene a continuación; Gendo en un avión de las Naciones Unidas rumbo a su reunión, donde tiene más conversaciones de adultos. Dinero por todas partes —curioso que se diga que no se esperaban más Ángeles cuando sabemos que SEELE y NERV estaban bien al tanto. Se ve que filtran silenciosamente información falsa—, uno que permitirá la construcción de la Unidad 06, que está a cargo de EEUU, y la 08, la que en Rebuild llevará Mari y que aquí parece a cargo de China. Con todo, se pueden construir EVA… pero sin pilotos, no se va a ningún lado. Tampoco es que vayan a detener la construcción de las EVA: nadie quiere un Segundo Impacto. Y, aunque ya se nos había mencionado su existencia, por primera vez vemos sus efectos, ¡porque la escena es redonda, no solo informa, sino que muestra! No desperdicia ni un instante del tiempo del espectador. Una especie de masa gigantesca, roja, como una herida en el Polo Sur.

Y como no podíamos quedarnos sin entender qué ha pasado, se insiste mucho, como en todo este episodio, en la información falsa u oculta. Ritsuko le explica a Shinji que el Segundo Impacto no fue cosa de un meteorito, como dicen los libros de historia. Hacía quince años, en el Polo Sur se descubrió un ejemplar humanoide que se denominó Primer Ángel (¡Adán!). Atentos a la expresión de incomodidad de Misato; ahora no lo entendemos, pero después nos contarán que ella vivió el despertar del Primer Ángel y la explosión, que le arrebató a su padre.

—Entonces, lo que hacemos aquí…
—Evitar un probable Tercer Impacto. Ese es el propósito de NERV y las Evangelion.

¿No es bello cómo las palabras de Kensuke y Toji nos han guiado hasta aquí? Y todo tiene importancia así que,  ¿por qué nos debería importar que al día siguiente tengan una reunión Misato y Ritsuko, ajena a esta conversación? Ah, porque tiene que ver con el propósito de NERV, en el que Gendo y Ritsuko insisten, así como Shinji: defender el mundo es cosa de las EVA.

Y de nadie más.

El reciclado de escena esta vez sirve a un buen propósito: señalar las diferencias entre una Misato que se aísla en su sexo de su pasado y otra formal, más dolida por el recuerdo de por qué está en NERV, que casi viste de funeral, y se prepara para acudir a una reunión de trabajo. Puntual, formal, digna. Hasta a Pen-Pen se le cae la comida de la boca. Claro que la expresión de Shinji es impagable.

Como no podía ser de otra forma, se nos va expandiendo el lore ya que se ha traído a colación lo grave que fue el Segundo Impacto. Ya sabíamos del verano eterno y también que Tokio y Tokio-2 fueron destruidos, pero ahora se nos muestran las consecuencias del deshielo con el viejo Tokio abandonado y completamente bajo agua.

Japan Heavy Industries, con las Naciones Unidas apoyándola, está llevando a cabo un proyecto que, ¡dinero otra vez!, pretende humillar y sustituir a NERV. Que la recepción no es buena se ve por la enorme mesa, sin más que dos sillas, una pura parodia, donde han sentado a Ritsuko y Misato para atender a la presentación. No solo eso sino que las sitúan en el centro de mesas con comida y mucho más pobladas. Cabe destacar también el contraste con una mayoría masculina, con algunas esposas a modo de acompañamiento, frente a NERV que manda a dos de sus altos cargos… femeninos. La cuestión de género es algo básico que se usa contra Ritsuko al señalar que las EVA se salen de control y son como mujeres histéricas. Todo se lleva a cabo dentro de una serie de complejos que recuerdan a centrales nucleares; y es que en parte lo son, puesto que la Unidad que han creado tiene un reactor nuclear para funcionar.

Y aquí llega una secuencia que parece destinada a destacar lo poco eficiente que es NERV: sus «máquinas» dependen de niños, tienen una autosuficiencia de menos de 5 minutos y, para colmo, sufren daños psicológicos. La de JHI en cambio tiene 150 días de autonomía, no necesita pilotos y, por supuesto, tampoco sufre daño. No solo eso, sino que la JHI presenta documentos de Alto Secreto sobre cómo las EVA se vuelven berserker —¿recordáis esa información filtrada del principio del capítulo?—. La única ventaja que parecen tener las EVA son los Campo A.T. y es solo «cuestión de tiempo» que puedan replicarlos. ¿Por qué Ritsuko parece pelear tan poco por su proyecto? ¿Por qué se deja acorralar de esa forma, no saca sus papeles, sus cifras, algo? Parece como si NERV estuviera quedándose atrás. Hasta Misato parece reconocerlo, comentándole a Ritsuko que parece infantil. Es la discusión entre dos grandes titanes bélicos que gastan una barbaridad de dinero, dejando a gente sin nada para comer, porque quieren llevar la delantera a la hora de luchar contra los Ángeles. No piensan en colaborar ni de lejos. El egoísmo y la hipocresía se palpan. Con todo, Ritsuko defiende lo humano y la fuerza de los mismos en la lucha contra los Ángeles en un discurso emotivo poco propio de ella.

Todo una pantomima; Ritsuko se está asegurando de que se ponga en entredicho la eficiencia de NERV.

Por eso es Misato la que se descarga en cuanto se quedan a solas mientras que Ritsuko está tranquila —y no duda en devolverle el golpe diciendo que parece una niña pequeña—… más o menos. Es evidente que le ha dolido lo ocurrido. En vez de tirar el programa del JetAlone (el EVA artificial), prefiere quemarlo, lo cual deja muy claro lo que opina y pretende hacer con el proyecto. Escenas como estas, donde Misato protesta porque supieran lo del Campo A.T., dejan clara la diferencia de nivel entre ella y Ritsuko, pues esta última está a tanto de todo el plan

Acto seguido pasamos a contemplar el JetAlone —con una música que quiere recordarnos a las EVA pero mucho más siniestra y amenazante. Es más, la escena recuerda mucho a la primera vez que Shinji pilota a la Unidad 01, con sus pasos torpes, todo muy lento saliendo del ascensor que lo ha llevado a la superficie—. Mientras todos los hombres se aproximan a ver como si estuvieran ante un espectáculo, Misato y Ritsuko permanecen aparte. La primera está incómoda pero reconoce que el JetAlone es impresionante. La segunda… Disfruta del espectáculo.

Al momento el JetAlone se sale de control. Comienza a calentarse, amenazando con una explosión, y camina directo hacia la sala de control —que destroza al pasar por encima—, sin que nadie pueda hacer nada por detenerlo. No es agresivo, ni tampoco se vuelve berserker. Simplemente camina y camina y dentro tiene una bomba nuclear que estallará en cualquier momento porque el robot entero se está sobrecalentando.

Misato toma el control; tiene más experiencia que cualquiera de los hombres presentes y se niega a quedarse sentada, a la espera. En parte quizá sea una reminiscencia de su infancia y del horror a esperar sin hacer nada mientras un gigante blanco amenaza con destruir todo lo que hay a su alrededor. Para detenerlo se puede usar una contraseña que borre todos sus programas, pero para eso hay que obtener autorización.

Y de nuevo volvemos a la crítica al papeleo, a la incapacidad de decisión en situaciones extremas. Como contraste tenemos a Misato, que no duda en arriesgar su propia vida para solventar los problemas inmediatos a los que se enfrenta, con un aire casi suicida. Aunque, la verdad sea dicha, si el robot se derrite y deja escapar la contaminación nuclear, todos van a morir, en particular porque se dirige a una población, así que… Por suerte, el valor de Misato inspira a los demás para colaborar y saltarse las normas del protocolo. Todo sin hacer caso de Ritsuko, aunque esta tampoco le insiste demasiado en que no haga locuras.

Misato hace que traigan a Shinji y la Unidad 01, capaz de resistir la radiación y una explosión nuclear, con la intención de que la ayude a trasladarse al JetAlone. Por primera vez, Shinji va a tener que esperar mientras otra persona hace el trabajo y se preocupa. Muchísimo. Quiere a Misato y la idea de meterla en un robot nuclear pues no le hace la más mínima gracia. Misato hace algo un poco sucio y es asegurarle a Shinji que dentro del EVA no le pasará nada, y por supuesto Shinji se enfada porque no quiere que ella corra ningún riesgo. Pero entonces, y esto deberíamos recordarlo para el futuro cuando se vaya desvelando la historia de Misato:

—Si no lo hago, no me lo perdonaré jamás.

Todo esto es bastante curioso, aunque tendría que dejarse para otro artículo, por cómo Misato insiste en no querer parecerse a su padre pero actúa de una forma relativamente similar. Es el tema de la responsabilidad, de proteger y arriesgarte por ello, que lleva flotando todo el capítulo en el aire. Eso es lo que hace que al final Shinji se sitúe en su faceta más profesional. Eso y que se les acaba el tiempo, pues tienen menos de cuatro minutos antes de que sea tarde. ¿He dicho ya que a Anno le encanta reciclar imágenes pero para darles significado y evolución? Una vez Shinji detiene al JetAlone y Misato está a punto de caerse, cuando ella se agarra a las escaleras se sonríen el uno al otro y ella hace el signo de la victoria con los dedos. Su sonrisa es mucho más personal, no es falsa, no es exhibición de su persona frente a niños. Es el contraste, una vez más, entre la Misato que conoce Shinji y la que se presenta ante el mundo.

Misato entra a un infierno casi literal y consigue llegar a la sala de control del JetAlone. Sin embargo, una vez introduce la contraseña (Esperanza) el resultado es «error». Misato entiende entonces que el programa se ha manipulado. En vez de retroceder, decide hacerlo todo de forma manual. Pero no hay forma, no es lo suficiente fuerte. Shinji aúlla porque sabe que Misato va a morir ahí dentro. El JetAlone está a punto de explotar cuando, de pronto, el programa vuelve a funcionar. Todos lo celebran, excepto Ritsuko, que parece aliviada y enfadada al mismo tiempo.

Como bien dice Shinji, es un milagro. Y Misato le da la razón. Es un milagro que ha provocado otra persona.

Para confirmarlo, Ritsuko y un desconocido aparecen ante Gendo y afirman que el plan ha salido a la perfección, excepto por la intervención de Misato. Gendo, todo siniestro y jefe en la sombra, murmura «buen trabajo». Siempre quedará en el aire qué pasó exactamente, quién salvó a Misato —¿Kaji? Nunca se menciona. Me inclino a pensar que fue Ritsuko, que no iba a dejar morir a su amiga—, pero el caso es que todo era un plan exitoso de NERV que ha acabado con la competencia. En cualquier caso creo que podemos afirmar sin miedo que, de no haber estado Misato dentro del JetAlone, habrían dejado que explotara.

Y volvemos, por tercera vez, al ciclo mañanero de Shinji. Este se muestra molesto, gruñón, porque Misato no es ya la persona guay, responsable y digna con la que luchó el día anterior. ¿Cómo puede cambiar tanto, cómo puede ser tan diferente, cómo se supone que tiene que comportarse él? Refunfuña sobre esto con sus amigos, que  ponen los ojos en blanco y resaltan que no es más que un mocoso y que debería estar contento porque le muestra una faceta que al resto del mundo… no.

—Eso significa que sois familia, ¿no?

Esta hermosa revelación es como ver el cielo abierto para Shinji. Sí. No sabía bien cómo definir a su tutora y desde luego no encaja como madre pero… ¿familia? Para un niño como Shinji que siempre ha estado solo, la mera idea le da un verdadero lugar donde estar, una casa a la que volver. Da igual que Misato diga que es cosa de su trabajo si, a la hora de la verdad, se tratan con sinceridad, con enfados y con confianza.

Son un intento de familia, pero al menos ya es más de lo que Shinji ha recibido en sus catorce años de existencia. Y pronto llegará alguien más a formar parte de su círculo.

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.

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Noticias sobre las franquicias Neon Genesis Evangelion, Neogénesis Evangelion y Rebuild of Evangelion por GAINAX y Khara.





“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.