Una breve cronología de Dark Souls I. La Era del Fuego

Después de vencer a los dragones, al mundo de Dark Souls llegó la Era del Fuego, con la gloria de Anor Londo, la caída de Izalith y el final...

LA ERA DEL FUEGO


Nuevos dioses para una nueva Era

La Era del Fuego se instaura con el poderío de los Señores. En particular, de la dinastía de Gywn, puesto que Nito gobierna a los muertos, el Furtivo Pigmeo desaparece de la historia dejando a los humanos adorando a sus nuevos dioses, e Izalith será destruida por la Llama de Caos.

Lo más plausible es que, durante los inicios de esta época, se asentaran diferentes cultos, como el de la Blanca Vía que adora a Gwyn, con figuras destacables como la del maestre Lloyd, tío de Gwyn[10], miembro de la casa real de Thorolund, o Havel la Roca, ambos obispos y, en este último caso, compañero de armas del rey de la Luz Solar.

La princesa Gwynevere, quizás nacida poco después del Primogénito o directamente en esta época más pacífica, destacara como figura maternal y de fertilidad, ganándose su propio culto con la Guardia de la Princesa. A su hermano mayor lo seguían fielmente los Guerreros de la Luz Solar, entre quienes figurará en el futuro el apreciado Solaire de Astora.

Se sabe de la existencia de otros dioses, que no tenían Alma de Señor pero cuyo poder siguió siendo relevante entre las divinidades y la población; Velka, diosa del pecado, Fina y el desconocido dios Flann, futuro consorte de la princesa Gwynevere, de los que apenas sí tenemos más que unos pocos datos. Gwyndolin, el Sol Oscuro, nacería en algún momento de esta Era, apartado del mundo público y sin ninguna estatua que probase su existencia. Es de imaginar que los Espada de la Luna Oscura no se fraguarán hasta finales de la Era del Fuego, cuando los Caballeros Plateados empiecen a escasear y el poder del joven príncipe aumente. También se habla de un dios herrero, cuyo nombre desconocemos.

Gwyn, como ya se ha mencionado, dio el título de duque a Seath el Descamado y compartió en algún momento con él un fragmento de su Alma de Señor. El dragón se dedicó a estudiar y a crear la magia, de la que se le considera abuelo, de la misma forma que a la bruja de Izalith se la denominará madrina de la piromancia[11]. Gwyn, por su parte, fragmentó su Alma y la repartió con los Cuatro Reyes de Nuevo Londo, dándoles grandes títulos —probablemente elevándolos a una monarquía subordinada a Anor Londo— como recompensa por sus grandes habilidades como gobernantes.

En algún momento de esta Era —o puede que incluso antes de la guerra contra los dragones si entendemos que la híbrida Priscilla no es hija de Seath el Descamado— se creó el Mundo Pintado de Ariamis donde los dioses encerrarían todo aquello que consideraban peligroso para sí mismos. No sabemos quién es Ariamis, si bien la información de Dark Souls III arroja un poco de luz sobre una posible dinastía, siendo Ariandel otro nombre destacado relacionado con el Mundo Pintado. En cualquier caso, Priscilla la Mestiza acabó encerrada en este mundo nevado junto con numerosos atributos de la diosa Velka.

Era una Era gloriosa para los dioses, que encontraron su poder incontestable.

La caída de Izalith

En cierto momento, la bruja de Izalith decidió crear una nueva Llama, réplica de la Primera, capaz de crear vida. Es complicado afirmar por qué lo hizo: puede que porque la Original comenzaba a apagarse, por experimentar o, simplemente, por poder. Todavía es más peliagudo intentar determinar cuándo llevó a cabo esta creación. Pudo haber sido antes o durante la guerra con los dragones. No tenemos forma de afirmarlo con rotundidad.

El diálogo de Quelana de Izalith nos revela que esta segunda Llama se transformó en Caos mil años antes con respecto a las aventuras del Elegido No Muerto. La bruja no pudo dominarla y terminó por trastocar Izalith y transformar a sus habitantes en demonios. Entre las víctimas estuvo su vástago menor, Descarga Incesante, así como parte de sus hijas; Quelaag, su dulce hermana sin nombre, y otra cuyo nombre tampoco conocemos. La única que sabemos de forma segura que consiguió escapar fue Quelana, que se convirtió en madre de la piromancia.

Tiempo después de que la Llama del Caos se descontrolara, los demonios abandonaron sus territorios de Izalith. Gwyn llamó a sus Caballeros Plateados para invadir la misma y controlar a los demonios antes de que fuera demasiado tarde. Muchos pasaron a denominarse Caballeros Negros, por tener sus armaduras calcinadas tras luchar en las hostiles tierras de Izalith Perdida[12]. De acuerdo a un diálogo de Quelaag que fue eliminado —no tanto porque no coincidiera con la historia, como que Hidetaka Miyazaki sintió que no daba suficiente «refinación» a la bruja[13]— se entiende que Izalith perdió la guerra:

Regresa. Este territorio está prohibido. El reino de las criaturas del caos. Ellos aceptan su destino de destierro[14].

Queda en manos del lector decidir si esta información es canónica o no, pues sabemos que hay demonios por Lordran, entre ellos, varios de los primeros jefes. Claro que siempre hay excepciones que cumplen la regla y la mayoría de los demonios permanecen en Izalith. En cualquier caso, es interesante saber que los demonios fueron desterrados.

El enlace de la Llama

Al principio de esta cronología hemos comentado que la Llama supuso el inicio de un Tiempo lineal. Es decir, que hay un principio y un final. Así pues, en algún momento, los dioses se percataron de que en el Horno de la Llama Original, el Fuego comenzaba a apagarse. Hay teorías que postulan que por eso la bruja de Izalith  trató de crear una Segunda Llama; para sustituir la primera. De una forma u otra, sólo podemos decir que la Llama comenzó a morir y, con ella, la Era del Fuego. No sabemos cuándo empezó ni los verdaderos motivos. Puede que, simplemente, la Llama tuviera un tiempo máximo de vida, como todos.

Así pues, resulta probable que fuera entonces cuando Gwyn buscó Enlazar la menguante Llama. No hay nada que afirme rotundamente en qué momento decidió hacerlo, pero excepto que fue después de la caída de Izalith: los Caballeros Negros participaron en esta guerra, comandados por Gwyn. Es decir, nuestro rey continuaba vivo.

Es cierto que el Señor de la Luz Solar podría haber esperado antes de inmolarse para perpetuar la Era del Fuego. Sin embargo, si asumimos que tardó en hacerlo, encontramos alguna que otra contradicción: cuesta imaginar que Gwyn hubiera dejado su reino vulnerable ante el avance del Abismo, por ejemplo. Recordemos que Gwyn había entregado parte de su alma a los Cuatro Reyes: sería lógico pensar que, de haber sabido que habían enloquecido tentados por el Abismo, los habría eliminado con sus Caballeros. Así habría recuperado parte de su Alma de Señor, y la Llama habría tenido más alimento.

Como curiosidad, cabe señalar que Frampt afirma que fue más o menos aquí, hace unos mil años, cuando la Vasija del Señor se perdió. Es probable que se trate de una mentira y, por tanto, no sirve para refutar esta teoría: la Vasija la deja caer la ilusión de Gwynevere y tras ella está Gwyndolin, que trabaja para alargar la Era del Fuego, al igual que Frampt. Es decir, tenían la Vasija en sus manos desde hacía un tiempo. No estaba perdida. Además, la descripción no habla de su pasado, sino de su función actual, algo sorprendente para un objeto tan relevante en la historia de Dark Souls. Parece más una farsa, parte del plan de Gwyndolin que poco tiene que ver con los actos de Gwyn[15]. Las teorías son libres, pero no afirmaremos que Gwyn planeó la llegada del Elegido No Muerto o el sacrificio de sus antiguos compañeros para alimentar la Llama Original. En ese caso, para empezar, puede que hubiera buscado él mismo restaurar la suya.

Pero ¿por qué Gwyn Enlazó la Llama? De acuerdo a Kaathe, habrían sido el miedo a la oscuridad y al auge de los humanos los que lo impulsaron. También podemos recoger otros datos que darían sentido a este sacrificio: al partir Gwyn hacia el Horno de la Primera Llama, gran parte de los dioses ya habrían abandonado la capital, como dice el Yelmo del Caballero Plateado:

Cuando el señor Gwyn se marchó para Enlazar el Fuego, sus caballeros se dividieron en dos grupos. Los Caballeros Plateados se quedaron en la capital abandonada, al servicio de su diosa[16].

Se podría argumentar que las descripciones de los objetos no son exactas al imponer una visión «actual». Por ejemplo, es de imaginar que Artorias no participó en la guerra contra los dragones con el sobrenombre «Caminante del Abismo». Aun así, es una información suculenta para imaginar por qué Gwyn decidió abandonarlo todo[17] cuando ya no tenía nada o casi nada que proteger. Los motivos del abandono de la capital, por su parte, son numerosos: la guerra contra Izalith podría haber afectado a sus súbditos, es posible que ya se estuvieran dando los primeros pasos del Abismo y la Llama comenzaba a morir. El tiempo de Anor Londo se había acabado. El rey no estaba dispuesto a aceptarlo.

Su hijo Gwyndolin, experto en magia ilusoria, permaneció en la ciudad y creó la ilusión de su hermana Gwynevere. También añadió la existencia de un sol que iluminara la gloriosa capital de los dioses.

Pero, si no quedaban dioses, ¿para qué esta ilusión? Ya que Gwyn enlaza la Primera Llama por miedo, de acuerdo a Kaathe, a los humanos, sería para disimular frente a estos. Puede que explique por qué Gwyndolin controlaría en secreto el reino y decretaría, probablemente tiempo más tarde, cuando la Llama comenzara a apagarse de nuevo, que se encerrara en el Asilo a todos los condenados por la marca oscura.

Así, dejando Anor Londo en manos de su hijo, y acompañado por sus Caballeros Negros, Gwyn se dirigió al Horno. Allí enlazó la Llama. Como resultado, sus Caballeros fueron abrasados.

Podría haber sido entonces cuando el Primogénito de Gwyn desertó de Anor Londo, pues en la Espada de Luz Solar se afirma que, cuando el hijo mayor fue despojado de su estatus de deidad, dejó esto en el ataúd de su padre, quizá como una última despedida[18]. No sabemos quién le quitó el título de dios —si hubiera sido su padre puede que se hubiera remarcado— pero si fue borrado de los anales y perseguido, es un poco contradictorio imaginar que permaneció por Anor Londo hasta que su padre se marchó y Gwyndolin levantó una tumba para él. Claro que podemos argumentar que su hermano menor le permitió regresar para despedirse de su progenitor. En cualquier caso, el Primogénito sintió cierto respeto por los logros o la memoria de su padre. El suficiente, al menos, para dejar su antigua arma en su tumba.

Ya como toque final: si esta teoría fuera cierta, resulta creíble imaginar a Gwyn dejando el gobierno en manos de su Primogénito y su hijo menor, y no sólo de Gwyndolin, cuya existencia no se volvió pública por un motivo u otro.

 

[10] Anillo de espiritismo blanco (Los Archivos del Duque): Un anillo divino confiado al obispo jefe de la Blanca Vía y apóstol del gran maestre Lloyd, tío del Señor Gwyn. Otorga ranuras de hechizos adicionales. El obispo jefe de la Blanca Vía es el guardián de la ley y la casta, así como uno de los principales miembros de la casa real de Thorolund.
[11] Espadón de luz de luna (Cueva de Cristal).
[12] Escudo Caballero Negro (Horno de la Llama Original). Escudo de los Caballeros Negros que merodean por Lordran. Se ha grabado un estilizado canal en su superficie. Hace mucho, estos caballeros se enfrentaron a los demonios del caos y terminaron carbonizados, pero sus escudos obtuvieron una gran resistencia al fuego.
[13] Dark Souls Desings Works, p. 120.
[14] Go back. Forbidden be, these parts. The realm of the creatures of chaos. They accept their banished fate.
[15] Vasija del Señor (entrada por Gwynevere, Princesa de la Luz Solar). Vasija del Señor otorgada al Elegido de entre los No Muertos para suceder al Señor Gwyn. El Elegido No Muerto posee el arte de teletransportarse entre hogueras. Para abrir la última puerta, coloca esta Vasija del Señor en el Altar del Fuego y llénala con almas poderosas.
[16] Yelmo de Caballero Plateado (cofre de Anor Londo).
[17] Espadón del Gran Señor (New Game +): El Señor Gwyn, la más poderosa de las almas, dividió dicho poder entre su clan antes de enlazar la Llama. Se marchó solamente con su gran espada, su túnica y su corona, despojada de poder. Corona del Gran Señor (New Game +): Conservó su corona, quizás para quedarse con un símbolo de monarca, ya que su poder real había desaparecido.
[18] Espada de Luz Solar (Tumba de la Luna Oscura).  Traducción del inglés ya que el texto español lleva a confusión.

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.