Reseña: ‘Lily Love’ #1, Orange Tree nos trae un regalo para la vista

¿Crees en el destino, o en la suerte, o en algo parecido?

Hace unos meses asistimos con ilusión al nacimiento de una nueva editorial en territorio español: Orange Tree. Un proyecto que nace con la intención de traer a nuestro mercado obras que se salen de la órbita comercial, como es el caso de su primera licencia: Lily Love. Este manhua tailandés de la autora Ratana Satis fue en sus inicios un webcomic que cosechó múltiples lectores y muy buenas críticas a nivel internacional. ¡Y ahora podemos disfrutarlo en papel!

Lily Love se nos presenta de una forma ligeramente diferente a lo que estamos acostumbrados en el panorama yuri, alejándonos del instituto para adentrarnos en el mundo universitario. Nada más iniciar el manhua, se nos presenta a las dos principales protagonistas: Donut y Mew. La primera cursa segundo año, no es muy popular, le aburre hablar de “cosas de chicas” con sus amigas y prefiere invertir su tiempo libre en Internet o videojuegos; mientras que la segunda cursa ya el último año –lista para graduarse­–, es conocida por bastante gente y disfruta haciendo planes al aire libre: en definitiva, personajes con caracteres contrarios pero realistas, sin exageraciones o tópicos revoloteando. Quizá el inicio del noviazgo entre ambas –que se produce de forma fortuita– nos resulte un poco precipitado, aunque también es cierto que seguramente protestaríamos si todo fuese demasiado lento. Se nota que la intención de la autora es focalizarse en la relación propiamente dicha y no tanto en la forja de la misma.

lily love

El lesbianismo se trata de una forma natural, utilizando a ciertos personajes para mostrarnos tópicos o creencias que pasarán a ser derribados apenas unas páginas después. Hasta las amigas de Donet muestran sana curiosidad, si bien es cierto que a veces lo hacen para sacarle los colores a la pobre. Por otro lado, no podemos hablar de los puntos fuertes de esta obra sin reparar en el dibujo: logrado, detallado cuando lo necesita, limpio, con trazos marcados… sin olvidarnos de las fastuosas ilustraciones que nos regala Ratana Satis al inicio de cada capítulo: detalladas y con un toque sugerente en la mayoría de ellas. En este aspecto, Lily Love es un regalo para la vista. Y se lee de izquierda a derecha, en el sentido tradicional de los libros a los que estamos más acostumbrados –por si a alguien le costaba el sentido de lectura manga, de derecha a izquierda–.

Sin embargo, nada es perfecto y aunque no desmerece su lectura ni desluce la historia que nos cuenta, Lily Love tiene una serie de errores que vale la pena comentar para futuros lectores. Uno de los más chocantes sucede en las primeras páginas: Donut se queja de su aspecto físico –no tiene pecho, su frente es demasiado ancha, tiene tripa…–, pero en cambio se nos presenta una forma muy estilizada en su dibujo y esto puede llevarnos a considerar dos opciones: o bien la autora no quiso romper la estética de su dibujo introduciendo características físicas que pudieran verse poco agraciadas, o quizá se nos está indicando de una forma sutil que Donut tiene complejos debido a su baja autoestima. Cada lector juzgará por su cuenta.

Aparte, no se puede evitar fruncir el ceño ante algunos recursos sobreexplotados del género, como por ejemplo la accidental caída que siempre nos deja a una protagonista sobre la otra para crear un momento incómodo –o revelador– o la aparición repentina de la exnovia de turno, quien suele llegar solo para provocar celos, problemas en la pareja principal o ambas cosas. Considero que existen otras formas de dar giros conflictivos a la relación sin necesidad de utilizar algo tan visto.

Para terminar este apartado, también es importante destacar que se echan de menos algunas notas a pie de página explicando conceptos o términos que podemos no conocer. Esto es destacable por el hecho de que no estamos acostumbrados a leer manhuas que procedan de Tailandia en nuestro territorio –al menos no en papel– y el hecho de enfrentarse a un país bastante desconocido en nuestro entorno harían necesarias notas explicativas sobre lugares o costumbres.

Salvando estos detalles, tener nueva editorial es sinónimo de buena noticia –y la compra incluía un marcapáginas de regalo–. La edición de este primer tomo es correcta, con una traducción lograda y un formato amplio, aunque los márgenes interiores son casi inexistentes y hace complicada la lectura de algunas palabras, obligándonos a abrir más el libro forzándolo un poco. Aun así, la historia de Donut y Mew engancha, por lo que es altamente recomendable para todos aquellos amantes del buen yuri. ¡Solo queda esperar pacientemente por el siguiente tomo!

Lo mejor
  • Historia entretenida que se desarrolla en el ámbito universitario.
  • Personajes con caracteres definidos.
  • Dibujo muy bien trabajado.
Lo peor
  • Uso de técnicas bastante explotadas en el género para hacer avanzar la trama.
  • Falta de notas a pie de página explicativas.



  • Alexis V

    No soy de leer este tipo de mangas, pero estaba tan aburrido en el trabajo que me lo leí todo. Y me gustó xDDD Un saludo!

    • Rivka Ociosa

      Hola! Gracias por pasarte a comentar y bendito aburrimiento laboral jajaja. El siguiente paso es leerse el manga :D Y por supuesto te animo a que lo hagas!
      Un saludo ^^

      • Alexis V

        Si lo leí todo :O A eso me refería con que lo leí todo jajajaja Al manga! Me lo fumé (Se me sale el Argentino de adentro >.<)en un día ajajjajaja cuando me di cuenta se había terminado. Si tenes para recomendarme mas…gustoso de leerlos. Un saludo!

  • Zetsuka

    Gran reseña. Casi me dieron ganas de leerlo, pero no me va la temática… ehe. Eso sí, me declaro fan de los nombres.

    • Rivka Ociosa

      Jajaja, déjate de géneros y léetelo igual :P Estoy segura de que te gustará :)
      Los nombres… son maravillosos jajaja. A Donut la llaman así porque su nombre es Donath realmente XD (una curiosidad añadida jaja).
      Gracias por pasarte a comentar! ^^

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.