Analizando Neon Genesis Evangelion #15. Mentiras y silencio

La gente sobrevive olvidando sus recuerdos, pero hay algunas cosas que no se deberían olvidar jamás

Hemos superado el mediodía de Evangelion; las presentaciones están acabadas. Ahora toca desarrollar bien la historia y empezar a meterle un pequeño acelerón… pero pequeñito.

Aunque llevemos dos capítulos sin ver Ángeles, las cicatrices de sus actos siguen presentes en los alrededores de Tokio-3 en forma de lagos. Los vemos mientras Fuyutsuki y Gendo regresan, hablando de cómo un tal Keel (el viejo de las gafas guays) pretende quitar del puesto a Gendo. Este, por supuesto, ni mueve una ceja y señala cómo todo con Adán y los Dummy Plugs está funcionando. ¿De qué se quejan entonces? ¡De los retrasos, claro!

Diría que esta conversación no sirve para mucho, si no fuera porque recoge del capítulo anterior la preocupación de Fuyutsuki por cómo Gendo le da demasiada importancia a Rei. Gendo no responde y Fuyutsuki lo deja correr para pasar a hablar de «ese hombre». Gendo dice que lo dejarán a su aire, igual que el tema del Instituto Marduk (el que se dedica a seleccionar a los niños).

¿Y cómo sabemos que están hablando de Kaji? Porque hay un salto de escena a Kioto y es él quien empieza a hablar. No solo eso sino que aparece en un sitio que nos traerá muy amargos recuerdos en el futuro. Kaji está nervioso, va a encontrarse con alguien, y toca su pistola. Pero solo es la persona con la que viene a comunicarse. La mujer le habla del Instituto Marduk y de todas sus fachadas (107). Al parecer, Kaji se está metiendo donde no debe investigando a este y no a NERV… Pero Kaji insiste.

Y escoge su destino, claro.

Entre tanto, Asuka está desesperada por lograr su atención hasta el punto de fingir a gritos un acoso sexual. Por supuesto, esto lo relacionamos con el empeño de Asuka con ser «deseable» sexualmente, una adulta. Una que pone en peligro su virtud, ¡así que el caballero debería venir a salvarla!

Es triste porque Kaji se supone que representa a la figura paternal de Asuka, como contraparte de Misato a Shinji, y últimamente tampoco responde al teléfono. Recuerda vagamente a la relación de Shinji y Gendo. Muy vagamente. El caso es que como no hay Kaji, Asuka está libre para el domingo y Hikari hace algo bastante feo: medio forzarla a tener una cita con el amigo de su hermana mayor. ¡Es que insiste mucho en que le presente a Asuka, en vez de acercarse e intentar conocerla!

Por su parte, Rei limpia la clase y escurre el pañuelo de esa forma que solía hacer Yui, despertando viejos recuerdos a Shinji y estableciendo por primera vez la relación madre-Rei que flotará a lo largo de la serie.

Poco después, Misato y Ritsuko atienden a un test de sincronización de los niños mientras comentan la boda a la que van a ir. La cartera de Misato sufre y Ritsuko cuela una sarcasmo sobre que Misato no será la última en querer casarse. Es irónico porque es Ritsuko quien busca una pareja que la quiera (Gendo) en vez de usarla, mientras que Misato en teoría está conforme con usar a los hombres pero a cambio recibe a alguien que la quiere. Ritsuko, que sin duda sabe perfectamente qué fecha es el día siguiente, mirad cómo la cámara no enfoca sus ojos, comenta que Shinji —que ha estado mirando a Rei durante el test— parece hundido. Y es que se va a cumplir un nuevo aniversario de la «muerte» de su madre.

Eso significa que va a encontrarse con su padre y Shinji se lo deja caer a Rei, con quien sube en un ascensor (Asuka debe haberse ido por otro lado). ¿Por qué? Bien, sabemos que ambos están celosos de la relación que el contrario tiene con Gendo. Pero Shinji no busca sacar de quicio a Rei, sino consejo. Y surge la gran pregunta, que Shinji hará también a Kaji más adelante: ¿Cómo es mi padre? Rei es sincera: no tiene ni idea. Y eso es lo más triste de todo, porque no conoce a la persona que es más importante para ella. Dadme un pañuelo por favor.

Precisamente porque Shinji no puede evitar pensar en su madre, ha conectado la visión de Rei con Yui. No muchas chicas se sentirían halagadas si las compararan con una madre, pero Rei… se sonroja y Shinji deja caer que quizá sería una buena ama de casa —Shinji no seas mentiroso, has visto cómo tiene su apartamento—, haciendo perder el control a Rei por segunda vez (la primera vez fue cuando le dio una bofetada). Pero en esta ocasión ¿para bien? Desde luego no se ha sentido insultada.

Por desgracia, no llegamos a ver qué pasa después. A cambio, tenemos una de las pocas escenas donde Misato y Asuka están solas. Os pido que prestéis atención y, porque tendrá que ver con la camiseta amarilla: si os fijáis, veréis que Asuka está con su ropa habitual de andar por casa. Camiseta blanca, pantalones cortos. Misato se está preparando para una boda —¡adultos! No solo eso sino que se pone guapa. Entre tanto, Asuka tiene una cita con un adolescente y no está nada entusiasmada— y Asuka le pide que le deje su colonia.

—No es para niños.

Lo peor que le puedes decir a Asuka. ¿Y qué hace Misato? Se pone su camiseta amarilla mientras charlan sobre las reticencias de Shinji a encontrarse con su padre. Quedaos con esta escena, que luego la traeremos de vuelta. El caso es que Misato, que sabe bien el tipo de relación que tiene y que puede empatizar por la que tuvo con su propio padre, se pone con facilidad en su lugar.

Shinji, tirado en su cama, recuerda a su padre diciéndole que se largue (si no va a montar a la EVA) y, acto seguido, su felicitación: buen trabajo, Shinji. ¿Hacia dónde discurrirán sus pensamientos? Sin duda, quiere dar algún paso más. Quiere acercarse a su padre, pero sus relaciones fuera de las misiones con las EVA nunca han sido fluidas ni han acabado con buen pie.

Misato, sin respetar de nuevo la intimidad de Shinji, entra a su cuarto y este finge estar dormido. Normalmente esto sería una señal para muchos adultos —fijaos en el patrón de la alfombra, como un Campo A.T., igual que el techo de las reuniones de SEELE—, pero Misato es agresiva y le increpa sin dulzura alguna que da igual que tenga miedo, porque no puede seguir huyendo y debe arriesgarse para cambiar las cosas. No es que no tenga razón, pero no son las formas y menos con un adolescente.

Poco después, mientras Kaji, Ritsuko y Misato están en la boda — y Misato y Kaji se comportan como una pareja casada, con mucha cercanía—, Shinji y Gendo están en un interminable cementerio. Hace tres años que no se reúnen para llevar flores a Yui.

—Huí entonces y no he podido volver hasta ahora.

¿Huyó de su padre? La verdad es que no es de extrañar, viendo que la capacidad emocional de Gendo debe equivaler a una célula procariota. Cualquiera huiría, si todas sus reuniones eran como esta. Duele ver cómo Shinji no recuerda la cara de su madre, porque era demasiado pequeño cuando la perdió. Y aquí es cuando tenemos al Gendo más hipócrita y cruel posible.

—La gente sobrevive olvidando sus recuerdos, pero hay algunas cosas que no se deberían olvidar jamás. Yui me enseñó sobre lo que es irremplazable. Vengo aquí a confirmarlo.

Evidentemente, un clon no es suficiente. Una barbaridad de ellos tampoco. Cuando vemos a Gendo en su totalidad, entendemos con esta escena que no quiere sobrevivir, no quiere salir adelante. Quiere volver atrás, a un mundo protegido, entre los brazos de la persona que lo comprendía y hacía sentir bien. Y eso solo se puede lograr con la Complementación.

Con un ángulo incomodísimo, la cámara nos muestra a Shinji y a Gendo para que podamos ver las reacciones de ambos y que se note que son padre e hijo por la inexpresividad que exhiben. Al final, cada uno acabará mirando a otro lado, dando a entender que son incapaces de reconciliarse.

Shinji quiere fotos. Gendo, con descaro, responde que las quemó. Esa posesividad, esa necesidad de que sólo él tenga a Yui —como a Rei— es horripilante y lo que hace que Shinji sea un niño tan inestable. Nunca vio a Yui en Shinji; evidentemente tuvo que clonarla para llenar un poco el vacío mientras esperaba a la reunión fina y decidió que Yui solo sería suya. Quemó fotos, no dejó ningún recuerdo para Shinji. El cuerpo, como nosotros bien sabemos, ni siquiera está en la tumba. Le levantaron una de cara al mundo y como símbolo de su pérdida, pero Yui todavía existe, solo que no la pueden ver.

Cuando consideramos que, en cierto modo, Shinji está siempre con ella quizás haga que toda esta obsesión de Gendo cobre algo de sentido. Quizás hasta esté celoso (en el manga se deja caer esto, pero no me fío mucho de Sadamoto y su construcción de los personajes).

Yui aparece, entonces, como símbolo de división en vez de unión. Los dos la querían para sí, pero Shinji solo era un niño pequeño, lo cual es normal. Gendo falló como padre, para seguir adelante con el papel que debería haber ejecutado.

—Lo guardo todo en mi corazón. Es suficiente por ahora.

Acto seguido, Gendo se marcha en… en… en una cosa. Ver a Rei dentro es lo que impulsa a Shinji a gritar:

—¡Padre! Me alegra haber podido hablar contigo hoy.

—Ya veo.

De verdad que tienes la capacidad emocional de un trozo de basura, Gendo. Y quien diga que Shinji es mal chico, a pesar de todos sus defectos, ay. Había una sonrisa genuina cuando le dijo a su padre que se alegraba de haber hablado, aunque fuera de esta forma.

Saltamos a la segunda parte del episodio que va de ¡besos! Se habla de mujeres que deseaban el roce de otros labios, y por eso invitaron a besos. Es muy irónico porque, aquí, Misato y Asuka desean al mismo hombre. Pero los resultados que obtienen son diferentes.

Abrimos con Shinji durmiendo a Pen Pen mientras toca el cello y con bastante talento. Me vienen reminiscencias de Death and Rebirth, donde aparecerán los cuatro niños tocando el Canon de Pachelbel. En cualquier caso, toca lo suficiente bien para arrancar un sincero aplauso a Asuka. ¡Ha entrado en casa, se ha quedado escuchando la música y no ha interrumpido hasta que Shinji ha terminado! ¿No es un detalle por su parte? Cuando Shinji dice que no tiene talento y que lleva tocando desde los cinco, Asuka, que es una genio y valora sus capacidades por encima de todo, responde:

—La perseverancia es poder. Estoy un poco impresionada.

Y eso que viene de escaparse de una cita, por lo que debería estar de mal humor. En realidad, hasta cierto punto, lo está. Pero no lo suficiente para burlarse demasiado cuando Shinji reconoce que ha seguido tocando porque nadie le dijo que parara.

Mientras Asuka suspira por Kaji, este se encuentra en la fiesta tras la boda con Ritsuko y Misato. A este no se le pasa por alto que Misato lleva tacones altos pero no dice nada en voz alta. Resulta interesante cómo ve su relación con Misato, donde ambos jugaban a vivir juntos, en vez de vivir de verdad. Lo dice con una sonrisa de añoranza, así que no encuentra ese juego tan feo. En realidad, Evangelion siempre va de mirar al pasado e intentar regresar; Kaji es un espía, sabe que eso no es posible, que la vida es mucho más complicada. Pero no le impide disfrutar de los tiempos antes de que su fachada se apoderara de todo.

Ritsuko opina que Kaji y Misato todavía tienen una oportunidad; no dice nada de sí misma —¿cómo confesar que está enamorada del ladrillo que es Gendo?— y aprovecha para darle un toque a Kaji. Es difícil saber cuán informada está Ritsuko de las actividades de Kaji, pero separa la vida privada de la profesional. Es un aviso que hace como amiga —igual que salvó probablemente a Misato del JA, porque era su amiga y una soldado más que competente— y seguramente sea el primero y el último.

Por cierto, Ritsuko, ¿qué he de pensar de que te comas comida para gatos? Todavía no lo sé.

A continuación, Ritsuko deja a solas a la pareja. El plano del vaso es interesante. Anno adora explotar la animación y también el arte de la cámara, pero este en particular, como se señaló en esta página, podría ser una forma de decir que Misato se queda a solas con el recuerdo de su padre. Parece demasiada casualidad que se enfoque a un vaso con contenido azul (agua) y el hielo que recuerda a un bloque del Polo Sur. Y esas luces violetas tan extrañas. Después de todo, Kaji no deja de recordarle a su padre.

Así que empieza a beber y avisa a Shinji de que llegará tarde.

¡Ah, llegamos a la cocina que más tarde reaparecerá en End of Evangelion! ¡Con la misma ropa y todo! Y qué ropa. Asuka aparece nada menos que con la camiseta amarilla que usaba antes Misato, justo después de darse una ducha. Por supuesto, sabe que Misato se quedará hasta tarde con Kaji. Seguramente se sentiría muy aliviada si supiera que su «rival» está vomitando y Kaji tiene que cargarla de vuelta a casa.

La conversación entre Misato y Kaji parece más o menos superficial, pero Misato está borracha y no puede evitar lanzarse hacia un pozo de sinceridad mientras que Kaji trata de mantener una fachada de Don Juan —Misato le pregunta si ha cambiado y él dice que es más hermosa—. Así nos enteramos de que fue Misato quien rompió con Kaji mintiéndole, diciéndole que había otra persona, cuando en realidad lo rechazó por miedo. Porque le recordaba a su padre. Porque a pesar de odiarle estaba siguiendo sus pasos en NERV —anda, como Shinji— con la excusa de vengarse de los Ángeles.

Kaji trata de calmarla, de decirle que fue su decisión. Pero Misato se siente culpable, porque sabe que fue una huida deshonesta. ¿Cómo puede echarle en cara a Shinji que huya de su padre cuando ella no deja de hacer lo mismo? Son iguales, cobardes —de todas formas, Misato, no creo que puedas compararte ahora mismo con un niño de 14 años. Yo lo dejo caer— y resalta cómo usa a los hombres para sentirse segura cuando lo necesita.

Como ahora, que le está confesando todo a Kaji porque le pesa dentro cómo le usó en el pasado. Tanta conversación de cuando eran jóvenes inevitablemente iba a traer resentimientos, vaya. La música, romántica, no acompaña la escena, y en cierto modo casi es ridícula porque Misato se está viniendo abajo, rozando el histerismo. Y Kaji la calla con un beso.

No hay nada de romántico en esta composición, a pesar de que todo llama a ello, incluso el paseo bajo las estrellas. Misato hace amago de abrazarse a Kaji, pero al final baja las manos.

En su casa, Asuka parece tener una antena y decide que si no puede besarse con Kaji, Shinji es la mejor opción. Sinceramente, esta escena afecta tanto a Asuka como a Shinji que duele verla sabiendo que después reaparecerá en End of Evangelion.

Asuka es sincera y dismisiva. Ella ha tenido novios, como se indica alguna vez, en Alemania, pero solo serían chicos con los que se entretendría. No sabemos si se llegó a besar con ellos —me inclino a pensar que sí, Alemania no es como Japón— pero Shinji no ha besado nunca a nadie. Sería su primera vez. ¿Y por qué quiere besarlo Asuka? No porque le guste abiertamente ni nada similar, aunque seguramente tenga curiosidad, sino porque dice que está aburrida.

¿Cuánto debe doler eso, incluso si está acostumbrado a vivir con Asuka? Pero vamos a centrarnos en la perspectiva general. Asuka lleva la camiseta de Misato, que está intentando ser una mujer adulta y sexualmente activa; Misato la llevaba también en el primer episodio cuando se imponía (con ángulos de fanservice repugnantes) a Shinji, asustándolo con su sexualidad. Algo diferente al Muro de Jericó, que fue una invitación abierta y directa a Shinji, que este no entendió. En esta ocasión se asegura de que no pueda ignorarla.

Cuando Shinji se echa atrás, Asuka no intenta seducirlo, sino que lo reta. ¿Es que el nene no se quiere besar en el aniversario de la muerte de su mamita, que lo mira desde el Cielo? ¿O es que tiene miedo de un besito? Cuando Shinji cede, se asegura de que se haya lavado los dientes. Dios, Asuka, te quiero pero tienes cada patada…

Si no fuera tan doloroso, ver la disposición de ambos como si fueran a hacer algo muy serio, sería encantador y divertido. Pero no lo es. Por cierto, notad cómo Asuka sigue siendo más alta que Shinji, más agresiva (es ella quien va, igual que fue Misato la que se acercó a él y después intentará ofrecerle sexo como consuelo); es Shinji quien se sonroja, quien reaciona después de que Asuka se mueva. Es Shinji quien cierra los ojos y adopta una postura pasiva. Por favor, falta que Asuka lo acorrale contra una pared.

Asuka, con todo, no parece emocionada por el beso, sino que esté realizando una prueba. Y no le gusta, porque Shinji respira. ¡Cómo se atreve a respirar! Así que le tapa la nariz y lo besa con brusquedad.

Los segundos que siguen a continuación son pura incomodidad. Es un beso quieto, de niños que no saben qué hacer. Ninguno de los dos se mueve, solo aguantan y aguantan. Podría haber una bromita con una posible erección por ahogamiento en Shinji, pero pronto empieza a asfixiarse de verdad. Pen Pen, siendo el antihéroe que es, decide no intervenir porque los niños deben apañárselas por su cuenta y aprender que no hay que aguantar cuando te asfixian y que tampoco hay que ahogar a la persona a la que estás besando.

Al final, incapaz de aguantar más, Shinji se separa por la fuerza y coge aire. Asuka se queda mirándolo, inmóvil. Probablemente incapaz de creer que la han rechazado y que el chico parece aliviado (de respirar, pero bueno). Al final huye al baño y, con descaro, se lava la boca para hacer daño a Shinji. Pero ella misma está herida. Ha fallado, no es una mujer deseable, con camiseta de Misato o no. No solo eso, sino que Shinji de entre todas las personas, la ha rechazado y ni siquiera tuvo un comportamiento masculino, no buscó el beso, no intentó continuarlo. ¿Cómo puede aspirar a ser digna para Kaji? Es humillante, doloroso porque Misato está con Kaji y seguramente besándose (como sabemos que han hecho) y claro, la culpa la debe tener Shinji y no ella.

Para colmo, Kaji regresa con Misato, deja a esta en su cuarto y cuando Asuka se cuelga de su brazo, intentando corregir lo ocurrido, sentirse mejor…  Kaji se marcha sin mirar atrás. Pensemos también en el estado emocional del pobre, que no se encuentra dispuesto para atender a Asuka. Pero el acto sigue abriendo una herida.

Mucho. En especial porque olía a la colonia de Misato, que ella no pudo ponerse.

Shinji, pura inocencia en ese aspecto, ni siquiera cabreado por cómo lo ha tratado Asuka, se preocupa por ella. Le pregunta qué le pasa, por qué parece tan decepcionada. Y ella grita que es porque le ha besado. Y sí, en parte es eso. Ha sido una decepción. Ella ha salido escaldada. No está a la altura de Kaji.

Parece algo simple, pero cuando sabemos los problemas emocionales y mentales de Asuka, esto es un mazazo brutal. Demasiado fuerte y afectará mucho a la larga.

Pero Evangelion no va solo de romance y de problemas adolescentes. También hay algo peor y el episodio anterior solo nos recordó que Rei era importante. Mucho. Y ahora está faltando (otra vez) a clase y nadie parece preocuparse por ella. Y la pobre está en Central Dogma, dentro de una cápsula, sumergida en LCL que viene de una columna vertebral muy similar a la de una EVA, con Gendo observando. Se sonríen, sí. Pero esto nos habla del estatus de clon de Rei, y de cómo necesita ayuda para sobrevivir.

Y no muy lejos, Kaji encuentra por fin un secreto. Misato lo ha seguido y, adelantando su muerte, le apunta con una pistola. Igual que Ritsuko, también estaba al tanto de la identidad de Kaji. De ahí que su relación con él sea tan complicada, no se atreva a confiar, no quiera dar el paso. Kaji, por su parte, es un objeto bastante pasivo en el sentido de que sabe que Gendo lo está usando. Es decir, que todavía no va a morir. Todavía. Y aunque se disculpa, sigue adelante porque quiere saber qué están ocultando Gendo y Ritsuko. Misato no lo detiene; como recordamos, ella también sospechaba y miraba fríamente a Ritsuko en más de una ocasión.

Y por fin vemos qué es lo que oculta NERV. Lilith; no es casualidad que se mostrara a Rei aislada y sumergida en LCL, sino una conexión sutil. Si os fijáis, de la cabeza le salen unos cables. En los bocetos queda mucho más claro que parece que de ahí le sacaban LCL, aunque después se deja entender que es lo que cae entre sus piernas como un claro sinónimo de la menstruación. No solo eso, sino que está inmovilizada por la Lanza de Longinus. Por supuesto, Misato piensa en Adán (es más, Kaji dice que ese es su nombre, una confusión que se promueve dentro de la propia serie).

Lo que sucedió con la Lanza es extraño. Sabemos que inmovilizó a Adán durante billones de años después de que Lilith impactara contra el planeta y eso permitió que fuera ella la que desarrollara la vida en la Tierra. Sin embargo, cuando la Expedición Katsuragi le quitó la Lanza y poco después con un experimento provocó el Segundo Impacto, se usó de nuevo para paralizar a Adán. En el episodio 12 sale cómo la expedición de Gendo ha ido al Polo Sur a buscarla y por eso aparece Rei llevándola para inmovilizar a Lilith.

Con todo: ¿dejaron durante 15 años la Lanza en el Polo Sur? ¿O es que estaba allí porque Adán revirtió a una forma fetal y no se atrevían a moverla? Vaya, dudas que jamás se responderán.

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.

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