Entrevista a Míriam Bonastre, autora del webtoon ‘Hooky’

Siempre me ha gustado crear historias

Míriam Bonastre es la autora de Hooky, una encantadora historia sobre unos mellizos brujos que pierden el autobús a su escuela de magia y deben buscarse la vida a partir de ese momento. Solo que su viaje acaba trocándose con cierta profecía siniestra sobre el Rey de las Brujas… Hace poco hicimos una reseña de su obra, que se va acercando al final (¡no hay excusas para esperar a que haya más capítulos!) y tras eso aceptó concederle una entrevista a Deculture. Actualmente vive en Barcelona, combinando dos trabajos. Uno de ellos es publicar Hooky en Webtoons, una web de habla inglesa caracterizada porque sus mangas se leen en formato vertical. Es decir, ¡para móviles, sobre todo! Apto para leer en cualquier sitio, desde luego.

¡Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo, Míriam! Esperamos que con esto os dé un poco el gusanillo a los nuevos por su obra y a los fans… ¡Pues que les descubra alguna curiosidad!


—Ante todo, gracias por concedernos esta entrevista, Míriam. Me encanta Hooky y quiero hacer muchas preguntas, pero antes hablemos de ti. ¿Cuándo empezaste a dibujar?

Empecé supongo que como casi todo el mundo al que le gusta dibujar: de pequeña. ¿Sabes el típico dibujante que hay en la clase? Pues yo era esa. Hacía cómics, no solo ilustraciones, porque siempre me ha gustado explicar historias. He estado toda la vida dibujando obsesivamente; en lugar de atender estaba garabateando en las libretas y en los libros de texto.

—¿Nos hablas de tus principales influencias?

A ver (risas), mis TOP manga son Fruits Basket, FullMetal Alchemist, cualquier obra de Kaoru Mori como Emma o Bride Stories… También tengo mucha influencia de Harry Potter (soy Potterhead, ¿a quién voy a engañar?) y Doremi me encantaba de pequeña. Qué más… ¡Avatar, La Leyenda de Aang! Y también Ghibli me gusta mucho, como Nicky la aprendiza de bruja.

En general leo mucho manga.  ¡Cómic europeo y español también!

—¿Cuándo te planteaste que querías ser profesional?

Bueno, cuando estaba en cuarto de la ESO pasó un poco lo que a todos, ¿no? Nos hacen elegir a qué bachillerato vamos a ir y yo no me había planteado nunca dedicarme profesionalmente a dibujar. De hecho, estuve a punto de cursar el bachillerato de letras pero mi madre y mi profesora de latín  (risas) me insistieron en que hiciera bachillerato artístico. Fueron mis padres quienes me apoyaron más en plan «si te gusta dibujar, haz el bachillerato artístico» y yo no estaba para nada segura. Pero al final me dije que iba a intentarlo.

—¿Qué tal fue? Tengo un familiar que lo cursó y dice que es horrible.

¡Es horrible! (Risas) Lo que sí que estuvo bien fue que me empecé a juntar con gente con mis mismos intereses. Los dibujantes de cada clase estábamos reunidos y era muy enriquecedor. Fue en bachillerato cuando hice El huérfano, no sé si lo conoces.

—¡Sí, me metí en tu DeviantArt y encontré ilustraciones! ¿Pero creo que el cómic como tal no está?

No, los dos primeros capítulos están subidos a Subcultura pero fueron parte de un fanzine  en conjunto con varios autores que fui sacando de Salón en Salón con Project81. A ver, funcionaba un poco como revista. En cada tomo sacaba un capítulo y al final saqué un tomo recopilatorio de toda la historia.

—Claro, como se hace en Japón, ¿no?

¡Exacto! Pero con una tirada muy de fanzine. Creo que salieron 200 ejemplares. Fue solo un tomo, pero me parece que eran como 200 páginas, formato blanco y negro y estilo manga, y fue el primer trabajo largo que hice… aunque… (risas) Falta el segundo tomo que dejé ahí aparcado. Todavía hoy me encuentro lectores que me dicen «¿El Huérfano para cuándo?». Me gustaría mucho acabar El Huérfano pero era mucho trabajo y luego ya empecé a trabajar en Hooky. Me gustaría retomarlo algún día o quizás redibujarlo. Me lo pasé muy bien pero lo leo ahora y hay muchos fallos y, bueno, el dibujo ha cambiado un montón.

—Volviendo al bachillerato, entonces aprender era más cosa de estudiantes que de profesores. ¿Qué pasó luego?

¡Sí, sí! Allí hice amigos y el ambiente era muy guay. Yo iba a cursar Bellas Artes pero entre que tenía entendido (al menos en Barcelona) que no tocan mucho las ciencias digitales, que están un poco chapados a la antigua y que descubrí la escuela Joso —no la conocía, pero están todos los años en el Salón del Manga—, me flipé bestia y en 2012 me apunté para cursar Art Graphic, que son cuatro años.

—¿Recomiendas la Joso?

La verdad es que sí. En la Joso todos los profesores, absolutamente todos, son dibujantes de cómic que trabajan para América, Francia o son concept artist de videojuegos. Todo el mundo trabaja en el mundillo. Si ya en bachillerato se sentía un ambiente bueno, en la Joso llegó al extremo. Todo el mundo iba ahí para dibujar cómic.

Lo recomiendo bastante, sí. De hecho, algunas veces he ido a dar charlas sobre la Joso a algún sitio y hay gente que luego gracias a eso empezaron y, por lo general, está contenta. Claro, depende de cada persona, pero te hacen currar mucho y está enfocado al cómic y eso mola.

Ahí conocí a muchos amigos con los que compartí muchas aficiones y fue una de mis mejores amigas, Cristina Triana (Tinetaa en las redes), la que me habló de los webtoons. En esa época era una cosa solo de Corea, donde es un fenómeno con muchos lectores, merchandising y adaptaciones live-action. Mi amiga me pasó Webtoons para que los leyera  y, al cabo de nada, en 2014 creo, la empresa de Naver Line Webtoon, abrió un concurso a nivel mundial para una versión de habla inglesa. Estaba muy guay porque había que publicar un mínimo de tres capítulos, uno a la semana. Iba a haber tres ganadores y el premio era muy tocho, así que me apunté. No gané nada (risas) pero seguí publicando porque Webtoon tiene un apartado de Discover donde hay gente que no se encuentra bajo contrato pero que publica.

Seguí ahí en parte porque tenía cariño a la historia y porque se comentó que quizá se cogiera a más gente. Y, al cabo de un mes, en abril de 2015, me contrataron. Y desde entonces aquí sigo.

—¡Háblanos de tu estilo!

Con Hooky me he tenido que adaptar a un estilo mucho más simple, antes tenía uno muy  «catatónico», me decían mis profesores: con mucho detalle pero personajes sin vida. Con Hooky he ido al otro extremo y a la que puedo hago un fondo de estos que me recuerda a Dónde está Wally y me lo paso bien.

—He leído que tuviste que adaptarte a cómo es el scroll vertical. ¿Fue muy difícil cambiar de cómic a lo que te toca hacer ahora?

A ver, más que difícil, es emocionante. Como un reto. Lo que había hecho hasta el momento había sido manga y, en la Joso, narrativa europea y americana. Todo gira en torno a páginas. Nunca había hecho algo para web y al principio me costó, la verdad. De hecho, las primeras páginas las hice en formato página y luego las tuve que poner una debajo de la otra. Cuando me contrataron, el editor me comentó que tenía que hacer lo mismo pero viñeta a viñeta y entonces empecé a cambiar el sistema.

Fue un reto muy guay porque puedes hacer cosas diferentes. Creo que lo comentaste en tu reseña, me encanta hacer viñetas muy largas para presentar una escena y que se vea toda la sala.

—Sí, eso es muy típico tuyo. Otros autores de Webtoon explotan más el blanco entre viñeta y viñeta, que parece respetar el formato de manga. ¿Supongo que porque luego lo publican en tomo?

¡Claro! He visto a otros autores que son más listos que yo, como el de Space Boy, que va a sacar en su webtoon en papel con Dark Horse y lo ha hecho en formato página. Mis lectores me han preguntado más de una vez si voy a sacar Hooky en papel y me molaría pero sería un trabajazo enorme. No sé si lo haré.

—¿Qué es lo que más te gusta dibujar (ya sabemos por ejemplo lo de los fondos bonitos)? ¿Y lo que más te echa para atrás?

Lo que más me cuesta dibujar es la violencia o, más bien, reprimirla. ¡Por mí me soltaría! Tengo una vena gore pero buena parte del público es joven y el tono comenzó siendo muy alegre… Me cuesta mucho dónde marcar el límite. ¿Cuánta sangre puedo poner? Siempre tengo un montón de dudas.

Lo que más me gusta… Los fondos me gusta mucho hacerlo, pero no me dejas decirlo (risas), y me encantaría hacer más porque no me da tiempo. Me gusta mucho dibujar a los niños haciendo el tonto y siendo felices. También vestiditos y cosas así, por eso les cambio mucho de ropa.

Las escenas de romance… Me pongo ¡muy tonta! Me río yo sola y me encanta hacerlas.

—Siempre hay cosas que se tienen que descartar y en una serialización debe ser muy duro no poder volver atrás. ¿Tienes a alguien que te ayude para decidir el rumbo de la historia? ¿Alguna escenas que cambiaras (o hilo de la historia) y luego te arrepintieras?

Pues creo que no. Nada en particular. Cada semana me hago el guion de lo que toca publicar y hay veces que tengo que terminar un poco antes porque voy apurada, por lo que la estructura del episodio cambia. Entonces el cliffhanger se adelanta o retrasa a lo que había planeado pero, a pesar de eso, ahora mismo no se me ocurre nada importante.

—La mayor parte de tu fandom es ¿estadounidense?

Sí, gran parte es de Estados Unidos, pero tengo un gran sector de Indonesia porque Webtoons tiene un apartado coreano, otro indonés y otro inglés. Mi cómic no está en indonés, pero creo que van a cotillear al formato inglés por encontrar otras cosas. España queda como tercer país, junto a México y Brasil.

Muchas veces he pensado en publicar Hooky en español y creo que molaría mucho, porque yo escribo en español… Pero no he encontrado el momento y he visto por ahí alguien que lo ha traducido y colgado en varias páginas pirata. ¡Y se me hace muy raro, porque es español latino! No es lo que yo haría decir a los personajes. En inglés creo que pierden chicha, en español hay matices muy guays y cada personaje tiene una forma muy marcada de hablar que se pierde.

—¿Cómo es el proceso de dibujar Hooky? Esperemos que no llegue al nivel de extenuación que los mangakas japoneses, aunque tiene que ser duro emplear constantemente el color, viendo tu ritmo de publicación.

El tema de organizarse trae mucha cola con cualquier persona que trabaje desde casa, es un percal. Con Hooky al principio lo hacía muy rápido y con colores muy simples. En los primeros capítulos el estilo era todavía más simple (y ahora he mejorado y cogido más seguridad, creo que es más vistoso) y me costó mucho adaptarme. Básicamente tengo que entregar un episodio a color los jueves. Lo bueno de Webtoon en general es que nunca, en la vida, me han preguntado de qué va Hooky.

—¿Nunca?

¡No! Ni el argumento ni nada.

—Entonces ¿va por el número de lectores? ¿Nunca intervienen en el proceso?

Exacto. Lo único es que en mi contrato pone que no puedo incluir sexo ni drogas, obviamente. Está enfocado a un público de doce para arriba. Aparte de eso, tengo libertad total en trama y en número de viñetas siempre y cuanto estén por encima de las 25-30 semanales. Tuve una época en la que hacía unas 70 y ¡era una locura! Mis amigas me decían que me iba a morir pero yo quería hacerlo bien. Era muy difícil de llevar y actualmente hago unas 30-40 semanales. He tardado unos tres años y todavía no sé si soy capaz de organizarme todo lo bien que podría.

Ahora, por ejemplo, lo estoy compaginando con otro trabajo relacionado con el dibujo desde hace mes y medio… y antes no lo habría creído posible. Así que me levanto a las seis de la mañana, cojo el tren a las siete y media y voy a Barcelona a trabajar. Llego a las cinco de la tarde a casa y trabajo hasta las diez en Hooky. Los findes intento currar también en Hooky o no llego.

—¡Adiós a la vida social!

¡Bueno, no! Para mí la vida social es muy importante e intento compaginarlo. Es difícil pero gratificante, porque al fin y al cabo me gusta trabajar en Hooky.

—Y además recibes muchos fanart, que luego pones al final de los capítulos.

¡Sí! Cada semana me llegan fanarts que me hacen mucha ilusión. De niñas de 14 años que me recuerdan a mí o de gente super pro. ¡Gente que ha dedicado su tiempo a dibujar mis personajes! Siempre intento poner seis u ocho fanarts al final del capítulo para que la gente los vea.

—Parece que Hooky empezó por unos bocetos pero ¿cómo organizaste la historia? ¿Tenías pensado desde el principio que sería una trama larga?

Dani y Dorian surgieron en el Inktober de 2014. Eran dos brujitos random, me gustaron y los redibujé varias veces. Al final decidí usarlos para el cómic y… si te soy sincera, ya tenía pensado desde el principio lo del rey de las brujas (está decidido quién será, sí), los padres y todo eso. Desde el minuto uno. ¡Pero nada de spoilers! Lo que pasa es que creo que tardará cinco capítulos y luego tarda quince. Iba a ser larga… pero no tanto (risas).

—Entonces ¿los personajes también estaban ya definidos desde el minuto uno? ¿No brotó ninguno a lo largo del proceso?

Pues el que no había pensado y que, cuando apareció, me gustó mucho fue Álex. La del pelo azul. Era completamente random y luego me encantó pero no estaba planeado que molara tanto. Y no sé si alguno más.

—¿Tienes a alguien que te ayude a elaborar la trama?

Nop. Soy muy mía con las historias y me da mucha vergüenza explicar lo que planeo. Prefiero dibujarlo y que luego lo lean. Al principio lo comentaba mucho con mi amiga Cris pero ya más adelante he dejado de hablar. Lo único que sí me ayudan es con el inglés; yo le paso a la traductora el guion en español y ella lo traduce directamente.

—¿Los fans te han influenciado de alguna forma a la hora de llevar la historia o los personajes?

¡Claro que sí! Siempre que puedo leo todos los comentarios, aunque para responder no tengo mucho tiempo. Me han influenciado para bien y para mal. Por ejemplo, ni te imaginas la de veces que me han pedido que Mark salga sin camiseta, cosa que no haré jamás por no darles ese placer.

Nico y Mónica tenían muchos haters al principio y son dos personajes que me encantan. No sé hasta qué punto los he cambiado inconscientemente; Mónica iba a ser imbécil durante más tiempo, pero tengo la sensación de que ha madurado demasiado rápido porque, semana a semana, la odiaban tanto… Me gusta mucho el avance que ha tenido, pero hubiera preferido sacarle más jugo a su lado de princesa repelente.

Con Nico no caí como con Mónica, pero sí me daba mucha pena porque a todo el mundo le caía muy mal hasta el flashback. Ahora la gente, irónicamente, shippea mucho más a Dani con Nico que Dani con Mark.

—¿Tienes algún personaje favorito? ¿Coincide con el de tus fans?

(Profundo suspiro) Mi favorito era Dorian al empezar. Luego sentí que dejaba muy de lado a Dani y las tornas se cambiaron. Creo que todos tienen algo que me gusta, aunque me encanta dibujar a Mónica, porque es muy bonita y adoro su pelo rizado y los vestiditos. Dani es muy bonita de dibujar también, aunque los mellizos me gustan porque son divertidos… y ¡fáciles!

De amor, quiero a los principales muchísimo. Pero como personaje estoy más orgullosa de Damien. Me gusta muchísimo. Empezó como un aparente secundario, pero su historia es muy central en el argumento y me encanta su historia.

Pero ¡no sabría cuál elegir!

Mis fans dibujan muchísimo a Dani, la adoran, creo yo. Quizá porque la media de lectores que tengo son chicas adolescentes y es más fácil, quizás, verse reflejada en ella.

—¿Te arrepentiste de cortarle el pelo o era más por representación psicológica que le volviera a crecer?

¡Sí, es eso último! La pobre Dani le da mil vueltas a todo, la mayor parte de veces se decepciona consigo misma. El corte de pelo fue un intento de distanciarse de la Dani anterior pero con lo que sucede después, con lo de Álex, abandona la idea de que las brujas son simplemente malas. Pero, aunque recupera su viejo estilo, no está muy segura. Al principio intentaba encontrar el bando bueno y ahora intenta descubrir si hay algo bueno en sí misma.

—¿Cuál es la pareja en la que más ilusión te hace trabajar? ¿La favorita de tus fans?

Había gente que shippeaba a Dorian con Nico, que lo puedo llegar a entender por el pique, pero es que es muy obvio con Mónica. El triángulo amoroso de Mónica, William y Dorian creo que nunca lleva a error.

Damien y William es una de las favoritas. Al principio el tema de Damien era un poco queerbaiting pero creo que luego queda bastante claro. Dani con Nico o con Mark es de las siguientes, seguidos por Mónica y Dorian. Luego hay muchos de Mark con Nico y alguno suelto de William y Mónica.

Es cierto lo que comentaste en tu reseña; con Hooky tengo una espina clavada y es que lo empecé hace tres años y todos los personajes son blancos y la mayoría son hetero. Si empezara ahora, no sería igual. Es algo que me gustaría arreglar pero a las alturas de la historia no sé cómo hacerlo. Me gusta que me lo recalquen porque es verdad, es un poco aburrido si todas las parejas son iguales. ¡Pero bueno! Con Damien desde el principio tenía pensado no hacer queerbaiting porque me lo han hecho mucho con mangas y ¡no!

—¿Cuánto queda de la historia? ¿Has superado los tres cuartos de trama?

Desde luego. A este arco argumental le quedan muy pocos capítulos y luego solo queda un arco final. Estoy muy nerviosa porque el final se queda en la retina, nunca he hecho el final de un cómic largo. ¡No terminé El Huérfano, por ejemplo! Lo tengo muy claro, quizás falte algún matiz —quizás algún shipping que todavía no sé cómo va a terminar pero eso es entrar en spoilers (risas)—.

—¿Estás pensando en algún proyecto para cuando Hooky termine o te tomarás un merecido descanso? En caso de que haya un plan en ciernes, ¿te gustaría un cambio de género o sería algo similar a Hooky?

¡Hmm! Pues ahora mismo estoy trabajando en otro sitio; antes de eso estaba más asustada. Llevo tres años trabajando en Hooky, me ha dado dinero para vivir y eso está muy bien. Aquí es difícil vivir del cómic. No tenía ni idea de qué iba a hacer después. Ahora estoy más tranquila, pero sigue la inseguridad. Me he planteado hacer ilustración pero no puedo prescindir de contar historias. En mi cajón de sastre tengo algunas preparadas. No sé si presentar algún proyecto, quizás a España (aunque no creo) o Francia… O empezar un Webtoon nuevo, pero no lo he hablado con el editor todavía.

Me gustaría hacer algo bastante distinto. No sé hasta qué punto porque ya tengo un estilo marcado y sé lo que me gusta contar. No creo que me ponga a hacer un thriller, por ejemplo. ¡No lo sé! Quiero disfrutar y con Hooky lo hago mucho, no sería de brujos ni similar, nada de expandir el mundo, para qué. Ya está bien así.

—Muchísimas gracias por esta entrevista, ¡que ha sido larga!

Soy buenísima enrollándome pero para improvisar… ¡Muchas gracias por leer! Espero que os guste Hooky y que le deis una oportunidad.

 

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.