Reseña: ‘Coco’ y el canto de amor a México de Pixar

Un canto de amor a los seres queridos

Muchos años han pasado desde que Pixar estrenó en cines su primera gran obra a nivel mundial, una historia entrañable que nos hacía reflexionar a los más pequeños sobre la importancia de nuestros juguetes (y si realmente cobraban vida cuando cerrábamos la puerta, ¿cuántos fuimos los que intentábamos pillarlos?). A día de hoy, el estudio unido a Walt Disney ha creado obras maestras que han llegado al corazón de niños y adultos. Algunos pensarán que jamás derramarían tantas lágrimas como cuando vieron marchar a Andy a la universidad o espiaron en cinco minutos la historia de amor de Carl y Ellie. Pero Pixar ha vuelto a hacerlo, y esta vez con su carta de amor a México.

Coco era una película ligeramente polémica, en especial porque había un precedente de animación que tocaba el mismo tema de el Día de los Muertos como premisa, con mucha originalidad en el acabado visual y personajes enamorados de la música: El Libro de la Vida. Sin embargo, sus parecidos son meramente superficiales y Miguel no tiene nada que ver con Manolo, salvo por su amor incondicional por la música y la oposición de sus respectivas familias para cumplir su sueño.

Pero ¿y el Día de los Muertos? No es ningún secreto que para México es una tradición muy importante. Tanto, que se temía que el estudio metiera la pata y no lograra transmitir lo que realmente significa ese día para muchas personas. Los avances de Pixar, independientemente de que impacten o no, dejan lo mejor de la película para la sala de cine. Así, durante el evento D23 de este año 2017, John Lasseter invitó a sus directores y productora (Lee Unkrich, Adrian Molina y Darla K. Anderson) para que subieran al escenario y nos hablaran de Coco. Confesaron haber viajado unos seis años por las principales ciudades de la República Mexicana, en busca de historias, anécdotas y leyendas que plasmar. Tomaron con mucha seriedad la importancia de esta nueva entrega y mostraron escenas que enamoraron al público con el colorido propio del Día de Muertos. Sin embargo, aún existían dudas. Y es que Coco no sólo tenía que tratar una festividad y un país, sino el sentimiento de vacío, tristeza o felicidad al recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros. Obviamente, sin melodrama innecesario. Algo sencillo y bonito que Pixar ha conseguido con creces sin excederse.

Cabe comentar que ha existido cierta polémica al llegar el largometraje en España con doblaje latino. ¿Mi recomendación más sincera? Darle una oportunidad. Es un trabajo de doblaje excelente y algunos de los personajes repiten a su actor tanto en la versión original como en ésta, como Gael García Bernal (Héctor).

La música está en mis venas

Coco nos cuenta la historia de Miguel Rivera, un chaval de doce años que desea cumplir su sueño de ser un gran músico como su ídolo fallecido, el más famoso en la historia de México, Ernesto de la Cruz. Sin embargo, su familia espera que siga la tradición familiar y se convierta en zapatero. Consideran que la música es un peligro que ya provocó desgracia años atrás en los Rivera. A pesar de su talento incondicional, Miguel no logra convencer a su familia, en especial a su abuela, quien hace todo lo posible por mantenerlo alejado de los músicos que rondan por las calles de Santa Cecilia. Pero Miguel no está dispuesto a rendirse, y el Día de Muertos desata por accidente un conjuro que lo transporta a la Tierra de los Muertos por medio de la guitarra de su héroe. Sus parientes fallecidos harán todo lo posible para que Miguel vuelva al mundo de los vivos, pero él no descansará hasta conocer a Ernesto y cumplir su sueño de tocar la guitarra y cantar sin esconderse del mundo.

Este largometraje supone un viaje de aprendizaje que nos enseña el auténtico valor de la familia. Miguel sufre un cambio importante a lo largo del filme y comienza a comprender el verdadero significado del Día de Muertos. Sin embargo, él también da una lección de vida a su familia, creando un equilibrio tal como veíamos en Vaiana el año pasado.

La película siempre nos mantiene al filo de las emociones con una sencillez desbordante. Los momentos cómicos se entrelazan con los más duros y sentimentales con suma facilidad, una habilidad que Pixar sabe tratar con sumo cuidado en sus guiones y que, a día de hoy, se sigue considerando uno de los pilares más importantes de la compañía. Todo con personajes sencillos a los que no se profundiza demasiado pero muy tiernos y carismáticos, que se te quedan grabados por su diseño y su forma de interaccionar entre sí (eso sí, los esqueletos femeninos no tienen el costillar así. Que tampoco pasa nada porque no tengan pecho).

El Día de Muertos, una tradición preciosa que perdura en el tiempo

México ha quedado especialmente contenta y emocionada con la película, y puede haberse convertido en el largometraje más taquillero de su historia tras recaudar 842 millones de pesos en sus primeros 20 días de cartelera. Ver para creer. ¿Qué ha hecho que tenga tanto éxito en el país donde se inspira su historia?

Una de las razones fundamentales es el detallismo y profundización que no vimos en El Libro de la Vida acerca de la tradición del Día de Muertos. Para los pocos pocos no hayan oído hablar de ella, se trata de una festividad tradicional mexicana que se celebra los días 1 y 2 de noviembre en México y algunas ciudades de América Central para honrar a los seres queridos que ya no viven entre nosotros. En el año 2008 la Unesco declaró esta festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México.

La tradición más bonita y plasmada en la película es conservar las fotos de los familiares fallecidos, crear un altar provisto de comida y reliquias en casa o en el cementerio y llenarlas de color con las Cempasúchil, flores brillantes y anaranjadas y cuyo aroma, según la leyenda, guía a los muertos de vuelta a su hogar una vez al año para reunirse con sus seres queridos. En el largometraje podemos observar cómo las flores acaban formando gigantescos puentes que conectan el mundo de los vivos y los muertos con una belleza propia de la animación de Pixar.

Y si hablamos de la fotografía, Pixar se ha lucido. Tras el realismo de los paisajes de El Viaje de Arlo, Coco ha sido una película bastante compleja de trabajar con la gran cantidad de material que han querido recrear o construir dando rienda suelta a su imaginación. Han mostrado una preciosa ciudad rural de México, con unos colores cálidos y sencillos, al igual que humanos y cercanos. Por otro lado, está la Tierra de Muertos, una ciudad infinita e iluminada, llena de jolgorio y música junto con un colorido brillante y azulado pero donde tampoco falta lo cotidiano y puramente real y parecido al mundo de los vivos. Edificios complejos, altos e imposibles, junto con tranvías que permiten viajar de una zona a otra, son unos pocos de los detalles a destacar en Coco. Es imposible captarlos todos en el primer visionado y, aunque solo sea por disfrutar de la atención a los pequeños añadidos, merece una segunda (y más) visita al mundo de Coco.

Otra de las curiosidades de Coco es el homenaje a grandes rostros icónicos de México como la parodia de Frida Kahlo o la aparición momentánea de Emiliano Zapata, Jorge Negrete, Cantinflas, Agustín Lara, Pedro Infante, El Santo, María Félix o Dolores del Río.

Recuérdame, y la fuerza de la banda sonora

Mucha gente especula que Coco es el primer musical de Pixar en mucho tiempo, pero es una suposición bastante errónea. Es una historia que trata sobre la música, que gira en torno a ella pero no se convierte en un recurso para expresar los sentimientos más profundos del personaje, salvo momentos puntuales.

Toda la banda sonora de Coco, a cargo de Michael Giacchino, desborda la esencia de la música de México. Encontramos temas famosos que de seguro hemos escuchado alguna vez en la televisión, como La Llorona, y otras canciones compuestas originalmente para la película, como Un poco loco, El latido de mi corazón o la nominada al Globo de Oro de este año, Recuérdame, el tema musical cumbre y que más carga emocional se presenta en esta historia.

Una auténtica carta de amor a México

Pixar ha conseguido lo que se propuso, regresar para contarnos historias originales, y qué mejor forma de hacerlo que mostrando al mundo entero leyendas e historias de otro país de una manera correcta desde el más profundo de los respetos.

El argumento es sencillo, quizás más que predecible, pero a la vez muestra una profundidad preciosa con un emotivo mensaje que conmoverá tanto a grandes como a pequeños, con momentos alegres y divertidos y sin olvidar a aquellos que nos dejaron.

Porque no hay que olvidar a la gente a la que amamos.




Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.