Reseña: ‘Black Butler’, de Yana Toboso

Hasta el día en que las mentiras se conviertan en realidad

Probablemente pocas personas que lean manga o vean anime no conozcan el nombre Kuroshitsuji, ya sea por sus múltiples adaptaciones a anime (las dos temporadas iniciales, o las más recientes que adaptan arcos, ya sea como serie, conjunto de OVA o película), musicales, o incluso a liveaction con historia original. A España ha llegado el manga original de Yana Toboso bajo su nombre internacional, Black Butler, de mano de Norma Editorial.

El mismo se nos presenta como la historia de Sebastian Michaelis, el mayordomo de la familia Phantomhive, nobles ingleses a fines del siglo XIX al servicio de la Reina Victoria. Sebastian es perfecto en todo: conocimiento, cultura, buenas maneras, cocina, y artes marciales, por nombrar ejemplos. Y sirve a un caprichoso señor de doce años al que está unido por un contrato hasta el momento en el que lleve a cabo su venganza y Sebastian se cobre su alma. Bajo esa premisa comienza Black Butler, la historia del mayordomo infernal.

Esta reseña abarca desde el inicio de la historia hasta el tomo 24, el último publicado al momento de escribirla, y no contiene spoilers de la trama, pero sí del carácter general de la historia.

Sin embargo, esa es la premisa inicial de Black Butler. En un principio se planeó que fuera un tomo único, por lo cual el primer volumen, si bien cuenta con las bases bajo las que se sustenta la serialización, se enfoca en Sebastian y el humor. El último se mantendrá a lo largo de la historia, pero dejará gran parte de su lugar para que la trama pueda desarrollarse. Los anacronismos presentes en el primer volumen también desaparecerán en su mayoría del resto de la obra, donde se respeta más el marco histórico. Respecto a Sebastian, los siguientes volúmenes dejan de centrarse en él para centrarse en la verdadera trama de la historia: la venganza de Ciel Phantomhive, señor de Sebastian y verdadero protagonista de Black Butler.

El manga tiene dos ejes que lo guían: los arcos, que pueden leerse y disfrutarse de forma individual, y la trama general, que sigue la búsqueda de la venganza de Ciel. Los arcos suelen ser encargos directos de la Reina para Ciel (en carácter de su Perro Guardián) o investigaciones que debe hacer (como “limpiador” de las sombras) para evitar que asuntos del mundo de las sombras interfieran con los ciudadanos comunes. De estos arcos, el segundo es el único que podría decirse que no avanza demasiado con la trama general, ya que se suponía que Black Butler iba a acabar tras él. Por ese mismo motivo no tiene mucho foreshadowing, mientras que el empleo del mismo se vuelve recurrente en volúmenes posteriores.

Puede que, por no estar planeada su continuación o por el hecho de entrar en la trama principal, que es mucho más oscura, se siente bastante el cambio entre los dos primeros arcos y el resto de la historia. Antes del circo hay asesinatos y una subasta clandestina, pero la forma de tratarlo es más ligera. A partir del sexto volumen, las muertes se vuelven cada vez más explícitas (y, como es en el caso del arco del Campania, se regocija un tanto en el gore). También venta, prostitución, tortura y asesinato de niños no es algo que sólo se mencione de pasada, así que aquellos lectores más sensibles deberían ir con cuidado.

Los personajes pueden dividirse a grandes rasgos en tres grupos: Ciel y aquellos que se relacionan con él, antagonistas del arco de turno, y los shinigami. Lo cual no significa que estos grupos sean estáticos; el primer contacto que se tiene con los shinigami, por nombrar un caso, es cuando uno de ellos está involucrado en uno de los casos encargados por la Reina y se enfrenta a Ciel y Sebastian.

La mayoría de los personajes importantes están bien escritos, con acciones que derivan de su personalidad y no de necesidades de guion. No es el caso de los personajes más secundarios, que aparecen cuando son necesarios para hacer algo y salir de escena (un ejemplo claro son los miembros de Scotland Yard). También, si bien no es por el mismo motivo, el hecho de que funcione por arcos tan marcados hace que algunos personajes desaparezcan por períodos largos de tiempo, lo que dificulta su desarrollo.

Algo destacable de los personajes (que se puede extrapolar a la obra en sí) es la moral. Los antagonistas no se suelen presentar como villanos sin más o hacer juicios de valor sobre ellos (como vemos con la troupe del arco del circo), ya que las acciones de la gran mayoría de los personajes son basadas en sus intereses personales y resultan injustificables de parte del espectador que se detenga a pensar en lo que hacen los involucrados. Puede que por quienes podríamos medir la moral sería por los Middleford, incluso con su asociación con los Phantomhive.

Un aspecto negativo en cuanto a personajes se refiere es Ciel mismo. Pese a estar muy bien construido, como cabe esperar del protagonista, sus circunstancias personales (sobre todo sus tareas como Perro Guardián y “limpiador” de las sombras y personalidad) no son creíbles si consideramos su edad. Otra cosa que, aunque usual en shônen, no deja de ser negativa, es la falta de personajes femeninos en el elenco principal. Los más recurrentes con importancia para la trama son Grell Sutcliff, Elizabeth Middleford y Mei-Lin. Puede justificarse un poco por la ubicación histórica, pero sigue molestando en cierta medida.

El apartado artístico es uno de los más destacables de Black Butler, sin lugar a duda, aunque se tarda unos cuantos volúmenes en poder apreciarlo, tanto por la gran evolución que tuvo la autora como por el hecho de que la historia siguiera luego del segundo arco al contrario de lo previsto. Hasta llegar al cuarto arco la historia va muy rápido, centrándose en la acción, así que hay páginas con mucho texto y la composición de las mismas no brilla todo lo que puede, como sí lo hace a partir del tomo seis. Algo extra que se debe mencionar es el uso de lenguaje de las flores (la versión japonesa) en las páginas donde ellas aparecen, ya que aportan más a la escena para aquellos que sepan su significado.

Los fondos son tan detallados como los personajes, e incluso no se nota diferencia en el trazo, lo que hace que el dibujo en general se note muy uniforme. En las escenas de acción se suele prescindir de fondos detallados y optar por que sean blancos o líneas cinéticas en gran parte de las viñetas, pero se mantiene un equilibrio, tanto para la composición como para que el lector no se sienta perdido en la escena.

Los diseños de personajes son reconocibles, incluso con la gran cantidad que hay. Y algo que no suele darse en manga es el cambio de vestuario, lo que Black Butler hace muy bien, porque no sólo aporta variedad, sino que ayuda a reconocer la posición socioeconómica y la personalidad del personaje. La contra que tiene el dibujo de los personajes es que, pese a que Toboso ha evolucionado de forma que se ven las edades, los personajes en sí no han envejecido. Esto podría pasar desapercibido en los adultos (y en Sebastian o los shinigami no debería haber cambios), pero en personajes que están en pleno período de crecimiento como Ciel o Elizabeth, o como Tanaka, que es anciano, debería notarse el paso del tiempo, ya que han transcurrido dos años en la línea temporal de la historia desde su comienzo.

Otro punto negativo es el fanservice, que abunda sobre todo en la primera parte de la historia. A medida que se avanza en la trama se trata de forma más respetuosa a los personajes, pero su uso para atraer público al comienzo es una desfachatez y muchas veces puede incomodar al lector. Lo que se ve generalmente es fanservice BL entre Sebastian y Ciel, lo que le ha ganado fama de BL al manga cuando no lo es, así como a la hora de representar a ciertos personajes femeninos (Lan Mao y Beast son buenos ejemplos).

Respecto a la edición de Norma, a grandes rasgos es buena. El papel no es fino, lo que se aprecia de manera especial en el caso de Black Butler, que usa gran cantidad de negros. Los extras de En la planta baja de Black Buttler también es bueno que se incluyan, así como las portadas interiores, con los diseños y sinopsis de turno. Lo único para mencionar negativamente es que el manga suele tener algunas páginas dobles por tomo, y en algunas ocasiones no se ven bien. También, si bien es algo que se dio más en los primeros volúmenes, a veces los bocadillos están demasiado al centro del manga y se dificulta su lectura, así como en algunas partes el texto en un bocadillo se acerca demasiado al borde de la página.

Pero los avances al siguiente tomo no son algo que se aprecie. Pese a que se entiende el hecho de que se quieran generar expectativas, hacen spoiler de forma innecesaria que en muchos casos se dejan pasar, pero en otros arruina en cierta parte la lectura.

La traducción también es buena, lo que se agradece, ya que ayuda a sumergirse en la lectura, sobre todo una historia con tantos elementos históricos y personajes con diferencia de estatus social. Las notas de traducción también son un punto a favor, ya que ayudan a contextualizar sin romper el ritmo de lectura. Sin embargo, la traducción del nombre de Grell de esa forma en vez de como es oficial de la autoraGrelle») y el hecho de que la nota de traducción la trate como hombre (sin importar si los personajes lo hacen o no) son puntos negativos.

En general, Black Butler es un manga shônen muy recomendable, aunque tener un inicio lento y que el protagonista sea un niño puede echar atrás a algunos. Cada arco tiene una «temática» distinta así que no se puede asegurar que todos sean del gusto del lector, pero todos tienen acción, humor y pistas que guían al núcleo de la trama, al que se va acercando la historia a medida que avanza. Queda por ver cómo sigue la historia y qué tal termina, ya que parece que no falta mucho para ver el final.

Lo mejor
  • Buena trama oscura y escenas de acción
  • Apartado artístico que evoluciona hasta ser excelente
  • Personajes con distintas motivaciones y valores morales
Lo peor
  • Las circunstancias del protagonista no son creíbles
  • La historia inicia lento y no se solidifica hasta el cuarto arco
  • El fanservice, sobre todo al inicio de la historia, incomoda mucho



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.