Japan Weekend Granada 2011: fuimos, vimos y vencimos

Ayer fue el día grande de la Japan Weekend de Granada, una edición marcada por la escasa afluencia de gente… y por nuestros panfletos. Bueno, lo de los panfletos...

Ayer fue el día grande de la Japan Weekend de Granada, una edición marcada por la escasa afluencia de gente… y por nuestros panfletos. Bueno, lo de los panfletos es meramente anecdótico, así que no le restaré importancia al primer punto y lo comentaré después.

Llegamos al recinto y esa cola bestial que se había formado en la anterior edición, incluso haciendo un día de lluvia en aquella ocasión, no era la misma. Para más inri, ayer hacía un día muy bueno, así que algo se ha hecho mal, es evidente. Y aquí es donde toman partida dos factores bastante importantes: precio y publicidad.

La publicidad y difusión del evento han sido prácticamente nulas, por no hablar de que el salón se anunció con poco menos de un mes de antelación. De hecho, por no haber, no había ni carteles en el propio recinto, así que ya os imaginaréis en Granada. Y es que si bien a día de hoy la mayoría del tráfico se mueve a través de internet, acercar a los propios habitantes de la ciudad el evento es importante si no quieres quedarte a dos velas, y es más o menos lo que ha pasado aquí.

Pero no es solo la publicidad; una entrada que vale 4,5€ por muchos obsequios que lleve es un precio desorbitado para un evento que a excepción de los conciertos y las proyecciones, tenía bastante poco que ofrecer al aficionado. Eran bastantes los comentarios de indignación de los visitantes que, estando allí, no se iban a volver (ir pa na, es tontería) pero es evidente que el que sabía el precio de antemano y era de la misma opinión, se quedó en su casa.

Es comprensible que traer a invitados japoneses es caro, pero eso no justifica un precio tan elevado. Y es que últimamente es tendencia subir el precio en los salones, algo que sinceramente, no me entra en la cabeza, cuando debería ser justo al contrario.

En cuanto a los conciertos, de lo mejor del evento, que animaban durante un rato el ambiente con dos cantantes japoneses, Yuuki y Yoshisuke Suga, cantante de Espirit D’Air, y un grupo español, Disaster Vangh. Eso sí, Yuuki se ha recorrido toda España, Yoshisuke Suga estuvo hace un mes aquí mismo, en Granada, y Disaster Vangh viene todos los años.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que no se puede vivir todos los años de lo mismo, la gente se cansa.

Puestos a criticar (ya hablaré sobre los puntos buenos después), el lugar donde está el escenario no ayuda nada. De hecho, sería suficiente con ver la de gente que se salía al “patio” exterior cuando había karaoke u otras actividades que no le interesaban. Separar espacios es importante, y el escenario está en un lugar que acapara todo lo demás. Viene siendo así desde la primera edición de este salón y la verdad, creo que es de los aspectos que antes deberían corregir. Siendo un recinto tan limitado, cualquier actividad que se desarrolle en el escenario acaba por ser protagonista de todo lo que acontece, entorpeciendo el resto de actividades.

De hecho, el principal fallo de este evento es el poco espacio con el que cuenta. Y si habláramos de un recinto que es así y ya está, sería comprensible, pero es que el Palacio de Congresos y Exposiciones de Granada es mucho más grande de lo que ocupan estas ediciones. Es más, si bien esta ha pinchado en cuanto a asistentes, en la anterior resultaba un auténtico suplicio moverse por la zona.

Así que resumiendo, hace falta más espacio, distribuir mejor el espacio, darle importancia a todas las actividades del salón y no concentrarse en unas pocas, y por supuesto, ofrecer un precio competitivo y al alcance de todos.

Retomando nuestra historia, ayer, nuestra mascota argantonio, y yo, estuvimos con Miamca, Talo, SandAlchemist y dscharles. Y nos lo pasamos muy bien, porque dejando a un lado todo lo demás, a lo que va uno a los salones es a pasarlo bien.

Lo que comentaba al principio, conseguimos teñir el recinto de panfletos multi-color. De hecho, llegó un momento en que ibas a darle a alguien el papelito y ya tenía. Bueno, es lo que tiene repartir a varias bandas. Por cierto, Miamca es so much win repartiendo.

Y eso, ¡todo el mundo tenía panfleto! Si habrá servido de cara a la web no lo sabemos, pero para otros fines sí que sirvió, como ese chico que lo aprovechó para poner por la parte de atrás que regalaba abrazos. Joder, llévatelo de casa, tío cutre. También nos encontramos con dos padres que arrastraban a un niño para sacarlo de allí, el pobre no se quería ir. Imaginaos el percal: los padres intentando tirar de él y el niño llorando y tirándose al suelo, pero todo eso… ¡sin soltar el panfleto!

Eso sí, la mayoría de la gente, ni idea de qué iba aquello, ni de porqué salía un conejo con traje y sombrero. Pero oye, eran bonitos.

Llegado el medio día salimos a comer algo e iniciamos a nuestros invitados en la “malafollá granaina”. Aunque comimos bien, eso sí. Luego vuelta al recinto, no sin que antes argantonio batiera el record mundial en salir en una foto temporizada para 2 segundos.

La tarde igual de tranquilita que la mañana, con más conciertos, alguna que otra charla, las proyecciones de las películas de Selecta… y el cosplay. Un cosplay que transcurrió tal y como se esperaba, sin aportar grandes novedades al panorama y con actuaciones y cosplays reciclados del salón de hace un mes, pasando sin pena ni gloria por una gala que suelen frecuentar los mismos año tras año, con lo mismo de todos los años.

Así que nada, muchas gracias de nuevo a Miamca, Talo, SandAlchemist y dscharles por el día y un saludo a Eriol y loli_tsubasa. Gracias también a la organización por facilitarnos las cosas y estar a nuestra disposición. Y bueno, ¡nos vemos la próxima!

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.