Panini Comics: En tierra hostil

José Luis Córdoba, de Panini, hablaba hace unos años del manga como moda. Ahora, anuncian que tienen Hunter x Hunter.

José Luis Córdoba, director de publicaciones de Panini España, pronunció hace unos años unas palabras que probablemente disgustaron a más de uno. “El manga es una moda. En Alemania ya ha pasado y las ventas han caído espectacularmente, aunque en España aguantan bastante bien” dijo. Hablando de las ventas de la editorial, un año después, decía: “baja el manga porque, como decíamos el año pasado, es una moda. Sí, una moda que está aquí para quedarse, pero que una vez consolidada como tendencia deberá ajustarse a las normas del mercado”, añadiendo que, en su juicio, era uno de los problemas que justificaba esa bajada en las ventas: “hace un par de años entraban muchos chavales a comprar mangas y que éstos ahora han dejado de leer”.

Mirando con perspectiva, lo que en su día me pareció una falacia, presa de la mala situación de Panini en cuanto al manga se refería, ahora cobra más de un sentido. A fin de cuentas, llamémoslo modas, nuevas aficiones, formas de pasar el rato o incluso de vivir, todo se reduce a subproductos derivados de la cultura de un país. En este caso la japonesa, pero puestos a comparar, podríamos decir lo mismo de la influencia americana que nos asedia día a día —y que a su vez hace estragos en la sociedad nipona—. Que el otaku de a pie se empeñe en más de una ocasión en anteponer sus prefabricados e inocuos ideales a lo que es verdaderamente el mercado del manga, puede inducir a error.

Pues, por si aún no se habían dado cuenta, esto del manga es otro sector del mercado como otro cualquiera. Bien es cierto que los fans de la cocina están más controlados que el colectivo otaku —a efectos generales—, pero también tienen sus libros, sus eventos de cocina, sus programas y sus cosas. Que Tezuka e Ishinomori asentaran el manga hace ya más de medio siglo, no quiere decir que en España lo hayamos acogido de forma diferente al valor de producto de consumo que tiene, independientemente del significado cultural que tenga en Japón y del valor de afición o hobby que suponga.

Resumiendo un poco, y por mucho que nos pesen las políticas editoriales que miran más por sus intereses que por los del usuario —como pasa en cualquier empresa que no quiera quebrar—, la edición de manga tiene que ser rentable, además de para el comprador, para el que lo edita.

La experiencia con Panini no ha sido la mejor; con mayor o menor razón en sus declaraciones, José Luis Córdaba dejaba en entredicho el interés de la editorial por cuidar el manga. Con un catálogo pobre e irregular, la editorial ha venido manteniendo el ritmo durante los últimos años a base de Ikigami y El Caballero Vampiro, combinados con series más actuales como Brave 10 o Biomega, títulos que no son ni de lejos suficiente como para abastecer una línea editorial entera. Menos aún para pretender lograr buenas ventas, claro.

Afro Samurai, Aprender a Querer, Wanted o Abara fueron algunos de los títulos que llegaron durante 2009 y 2010 a Panini, en un ejercicio por renovar un poco su catálogo manga. Sin embargo, mientras Brave 10 y Biomega no terminaban de cuajar como “buques insignia pasajeros” de la editorial, estos lanzamientos de escasa duración y trayectoria no pasaban de ser un mero aperitivo dentro del mercado editorial en España, que por aquel entonces vivía sus años de “quiero y no puedo”, con la sobresaturación de series de Planeta, la caída de Glénat/EDT y el auge de Norma Editorial.

A esto podríamos llamarlo la época de transición del manga en España, de poner los pies en la tierra y ver qué se estaba haciendo mal. Y así llegamos hasta el 2011, cuando la situación comenzó a normalizarse en todos los sentidos. Planeta se había moderado —quien dice moderado dice parado en seco—, Glénat/EDT volvía a las andadas y Norma seguía aprovechando la situación. Norma no ha sido la única que a aprovechado la situación, todo hay que decirlo; Ivrea es otro buen ejemplo sobre cómo estando abajo puedes llegar a colocarte entre las primeras, y eso a Leandro Oberto y su troupe no se lo quita nadie.

Es aquí donde entra en juego Panini, que hasta ahora no había dado un palo al agua en cuanto a continuidad y variedad se refiere.

La verdad es que pocos se esperaban que Panini fuera capaz de volver a meterse de esta forma en el mercado, pero con el estreno a principios de 2011 de Gurren Lagann, Ultimo y Defense Devil daba un soplo de aire fresco que vino bastante bien a todos. Ahora la cosa era distinta, hablando de tres shonen punteros y capaces, que metían a Panini de nuevo en una liga en la que no había terminado nunca de entrar, mientras se limitaba a dar tumbos entre ideas que no pasaban de ser ideas. La última gran hazaña de la editorial fue traer Q&A de Mitsuru Adachi, metiéndose en el bolsillo a otro sector importante dentro del aficionado al manga. Más minoritario, eso sí, pero importante.

Ahora llega el punto en que Gurren Lagann y Ultimo han alcanzado el ritmo japonés, y Q&A está a unos meses de hacerlo, mientras que a Defense Evil le separan unos pocos tomos del final. La mejor forma de responder a esto no podía ser otra que licenciando un manga que terminara por asentar y definir a Panini; y así lo ha hecho, licenciando Hunter x Hunter. Y es que  Hunter x Hunter cumple con todos los requisitos para terminar de posicionar a Panini como una editorial fuerte en el mercado del manga en España: es un shonen, es famoso, era pedido por el público, y es largo.

Esto, no obstante, nos lleva a la cuestión sobre cómo responderá Panini ante una serie de estas caracterísitcas, siendo la primera que licencia de tal duración. Es una apuesta arriesgada, y las periodicidades de la editorial no son de lo mejorcito, así que podemos estar ante una muy buena noticia o ante el sufrimiento puro y duro de los fans de Hunter x Hunter.

En cualquier caso, es evidente que Panini ha madurado como editorial de manga, y esto supone una estupenda noticia para nuestro mercado. Significa variedad, significa competitividad, significa mejorar la calidad de las licencias y las ediciones, y significa, en conjunto, beneficio para el comprador. Ahora solo cabe esperar que la editorial siga este camino que lleva recorriendo desde hace ya más de un año y que tan buenos resultados parece estar dándole —de no ser así, Hunter x Hunter probablemente seguiría sin licenciar o en manos de otra editorial, por no hablar de Q&A—.

Al final, a José Luis Córdoba le ha salido rentable esta moda del manga.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.

Tengen Toppa Gurren Lagann


Tengen Toppa Gurren Lagann – análisis, vídeos, imágenes, información del anime, manga y películas de GAINAX.





Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.