No, un salón del manga no es un Madrid Arena

En un salón del manga no se bebe, un salón del manga no es una fiesta, y especialmente, un salón del manga no es un Madrid Arena.

evento mangaMe gusta salir de fiesta, me gusta la electrónica y me gusta el ambiente de la noche. Se ha tratado de crucificar una y otra vez a la gente que bebe, que sale con sus amigos y se lo pasa bien, en esta sociedad de extremos en la que todo tiene que hacerse de una manera o de otra; no hay término medio. Y esto quiero dejarlo claro porque no vengo a hablar de lo malas que son las fiestas, las borracheras y lo que pasa de noche. Está claro que no todo el mundo controla, que los “es que no sabe beber” están a la (triste) orden del día, y que lo lícito y lo ilícito están más unidos de lo que deberían en este sentido, pero esto es como todo, y tratar de vender una imagen negativa de la juventud de hoy día a base de generalidades y parafernalia barata no nos va a sacar del error. Sí quiero dejar clara una cosa, y es que, sintiéndolo mucho, en un salón del manga no se bebe, un salón del manga no es una fiesta, y especialmente, un salón del manga no es un Madrid Arena.

Más de uno os preguntaréis que a qué viene esta desproporcionada comparación. Suena de risa, incluso. Pretender comparar un evento cultural en el que se va a pasar el día tranquilamente, hacer actividades, comprar cómics o ver conferencias con una fiesta llena de gente apretujada dando botes y bebiendo mientras suena música a todo volumen, suena de risa. Ambas actividades me merecen el mismo respeto, cada cual tiene sus formas de divertirse, y supongo que no seré el único al que le gustan los dos ambientes.

Entonces, si a priori son dos cosas tan distintas, ¿por qué de repente se trata de meterlas en el mismo saco?

Quizás no seáis conscientes, pero no son pocos los eventos que han empezado a vivir en sus propias carnes los efectos posteriores a la tragedia del Madrid Arena. Como todo en este país de pandereta, no basta con que el río suene, y hasta que la situación no se ve desbordada aquí no mueve el culo nadie. Es la típica historia del niño que hasta que no mete los dedos en el enchufe no aprende, llevada a unos niveles totalmente fuera de lugar, y que están empezando a poner en peligro la celebración de salones del manga, del cómic, jornadas, y demás derivados.

Así, tras la macrofiesta del pasado año que acabó en tragedia, desde las “altas esferas” se ha dado orden de cumplir a rajatabla el aforo de muchos recintos acostumbrados a dar cobertura a eventos relacionados con el manga o el anime.

En el último lugar donde pudimos ver algo así fue en el Otaku 2H de Dos Hermanas (Sevilla), donde hubo problemas con el aforo y la entrada al recinto. No obstante, la situación más extrema tuvo lugar en Expomanga de Madrid, hablando de uno salones más importantes del panorama nacional y por tanto, de uno de los eventos que mayor afluencia de gente concentra.  De esta forma, se dejó a buena parte de los visitantes sin entrar, y acabó con declaración de intenciones incluida de Emilio Gonzalo, director del salón. “La próxima cita peligra, porque quien debe responsabilizarse del apoyo a la Cultura parece no tener ningún interés en que sigamos aquí”, decía en una carta firmada.

madrid arenaEsto ya está repercutiendo en las organizaciones, que ven cómo han de afrontar ampliaciones que responden al problema de los aforos y no a cuestión de espacio, como es el caso del próximo Japan Weekend de Madrid, que se ha visto obligado a contratar hasta tres pabellones y subir el precio de la entrada. Aun así los gastos a afrontar por parte de la organización son mucho mayores y no termina de rentar, en una situación que, al menos en Madrid, parece ir para largo.

No es el único que amplia espacio este año, el evento más importante de nuestro país, el Salón del Manga de Barcelona, ha anunciado una ampliación que llega hasta el doble de lo usado en la anterior edición.

“Todo depende, si metes en una discoteca a gente borracha y se apelotonan pues es peligroso; si donde han metido hasta el 3 o 4 veces mas de personas paseando de forma normal y serena, te pasas un poco, pues no”, nos dicen desde una organización anónima, que ante la “falta de amigos políticos”, solo tienen las de perder ante una situación que se les viene cuesta arriba.

¿Hasta qué punto se estaba haciendo antes mal? No lo sabemos, pero no conocemos incidentes ocurridos durante eventos de esta índole, y no son pocos los años que se llevan celebrando en todos los puntos de nuestra geografía. En cambio, los incidentes en fiestas y salidas nocturnas están a la orden del día y rara es la noche que no pasa algo. No nos engañemos, la gente que busca malos rollos no va a salones del manga, y en cambio sí está mezclada con la gente que solo quiere divertirse en una fiesta.

Siendo así, es absurdo pretender equiparar la situación que se puede vivir en una sala de fiestas en la que hay irregularidades a la que se pueda vivir en un evento sobre cómic en el que se ha dejado a pasar a más gente de la cuenta. Y ya no es solo el hecho de hablar de gente borracha, porque en el Madrid Arena pasó lo que pasó por razones de índole muy distinta, que se acercan más bien al lucro de una empresa y a la mala gestión de esta. Por lo tanto querer salir por la tangente con el tema de los aforos en recintos en los que se va a pasear, suena a la mayor patraña de la historia.

Siento lástima, y vergüenza. Cada día vemos cómo el ministro de cultura suelta bravuconadas y sandeces que no hacen sino dar imagen del tipo de cultura que se defiende en este país. Y vemos cómo ante la falta de responsabilidades políticas del Madrid Arena, que no las ha habido (como del mismo modo no las hay para ningún tema en el que se vea salpicada la clase política), se pretende atacar al sector del cómic con “la imposición de la normativa sobre el sentido común”, como bien decía Gonzalo.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.