Primeras impresiones: ‘C3-bu’

En el caso de K-ON! era un club de música, en Free! la cosa va de un club de natación, y en C3-bu, abrochaos... de airsoft. ¡Abrochaos!

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No sé si soy yo o las dos series que llevo vistas de esta temporada me recuerdan demasiado a K-ON!. Y digo K-ON! como el que dice cualquier slice of life típico, pero creo que K-ON! es el mejor ejemplo a la hora de definir algo insustancial derivado en actividades de índole diversa. En el caso de K-ON! era un club de música, en Free! la cosa va de un club de natación, y en C3-bu, abrochaos… de airsoft. El título completo es Stella Jogakuin Koutouka C3-bu, por si andáis despistados, y lo que me ha parecido este estreno de la temporada de verano viene a continuación.

Yura Yamato llega nueva al instituto, que a su vez hace las veces residencia de estudiantes, y allí es asignada a una habitación con una estudiante, Sonora Kashima, que anda en casa. Allí descubrirá el arsenal de guerra de la chica, perteneciente a su equipo de airsoft. A su vez, será descubierta por una de las chicas del club de airsoft, que intentará recluirla.

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Bueno, veamos. Tenemos el típico comienzo de toda serie de instituto en el que una chica intenta ser recluida para un club a principio de curso, en la búsqueda del grupo de nuevos integrantes. Como no, la elegida será la chica de primer año insegura y despistada (yo Azu-nyan!), que acabará metida en el club de turno.

¿Cómo persuadirla? Pues con pasteles y té, una de las tácticas más originales que han inventado los guionistas de anime en todo lo que llevamos de historia de la humanidad.

Hasta aquí tenemos lo de siempre, chicas, moe y vida de instituto. ¿Dónde está la gracia? Pues está claro, esto no es un club de música, tampoco de natación, actividades a priori conocidas por todos y que más o menos pueden tener su público. En esta ocasión la cosa va de airsoft, que para quien no lo sepa, es un deporte de estrategia basado en la simulación militar, al que se juega con réplicas de armas de fuego, que funcionan con bolitas de PVC o similares accionadas por diferentes mecanismos, según el caso.

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Desde luego, el concepto es original, y por ahora se lleva la palma en cuanto a la paridad entre los distintos clubes que hemos ido viendo en la historia del anime, del mismo modo que acercar un juego de estas características al público femenino es cuando menos, curioso. Otra cosa es que las chicas jueguen en minifalda; sí que llevan protección en los ojos y las rodillas, pero aun así es un poco escabroso el asunto. También hay que destacar la zona tan genialosa que tienen las chicas para jugar, contando con un buen trozo de bosque para desempeñar las diferentes actividades del club.

La animación es normalita, y tanto los diseños como la banda sonora logran cumplir su función en cuanto a un anime con ciertas limitaciones a la hora de ofrecer un gran producto, pero que sin ser nada del otro mundo, puede ofrecer una mínima diversión si los combates de airsoft (volvemos a lo mismo con respecto a Free! y la natación) toman las riendas del anime, y no lo hace el club y las movidas moe de este, que todos tenemos ya demasiado vistas.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.