Primeras impresiones: ‘Gokukoku no Brynhildr’

Gokukoku no Brynhildr, del autor de Elfen Lied, sigue la premisa de que si algo se puede hacer mal, se va a hacer peor aun si cabe.

Gokukoku no Brynhildr 3

¿Sabéis de esas series que a pesar de no tener muchas expectativas sobre ellas logran sorprenderte, que a pesar de su premisa y argumento de dudosa calidad, acaban por ser producciones de gran calidad? Bueno, pues Gokukoku no Brynhildr no es el caso. De hecho, la serie sigue la premisa de que si algo se puede hacer mal, se va a hacer peor aun si cabe.

Me he animado a ver el primer capítulo al tratarse de la adaptación al anime del manga homónimo de Lynn Okamoto, un hombre bien conocido por haber dado a luz a la archiconocida Elfen Lied. Yo soy de la opinión de que Elfen Lied es una de las basuras hechas anime más sobrevaloradas que existen. Y oye, esperaba que siete años después, el autor de tal despropósito fuera capaz de publicar algo en condiciones, pero está visto que no.

Gokukoku no Brynhildr

ARMS, el mismo estudio que adaptó Elfen Lied, está a cargo de la serie, mientras que el director de Katekyo Hitman Reborn!Kenichi Imaizumiha tirado por la borda la poca reputación que tenía la dirige junto a Yukinori Kitajima (Hamatora), que se encarga de los guiones.

El primer capítulo de la serie empieza bastante mal. De hecho, no hay por donde cogerlo. La historia empieza con un chico apasionado por la astronomía, afición que desarrolló a partir de la muerte de su amiga de la infancia, a quien llamaba cariñosamente Kuroneko, y quien decía creer y conocer a un alien.

Murakami, el chico, que no es muy espabilado que digamos, sigue haciendo su vida normal hasta que un día una chica nueva llega a su instituto. Rápidamente la relaciona con la chica de su infancia, al tener nombre —Kuroha Neko—, aspecto y características similares a los de su amiga.

Gokukoku no Brynhildr 2

Todo bien hasta que la chica nueva resulta ser una “maga” que predice las muertes —corrijo, se las comunican por radiocontrol—, que hace magia (sí, eso que hacen las magas) y bueno, en definitiva resulta ser una chica poco corriente que acaba salvando a Murakami de morir trágicamente.

Entre tanto, algo de fanservice sin ningún sentido, diseños y animación patateros, personajes más planos que Taiga de Toradora y en definitiva, lo que vendría a ser un  despropósito como la copa de un pino. Muy muy decepcionante para tratarse de un autor de supuesto éxito; ni se me pasa por la cabeza ver el siguiente episodio.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.