Reseña: ‘The Fake’

The Fake, la nueva obra de Yeon Sang-Ho que se estrenará el 16 de mayo en España nos dejará con mal cuerpo, pero con una gran reflexión sobre la...

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Una dura crítica a la Iglesia y sus seguidores que, desde luego, nos dejará con mal cuerpo después de verla. Así se nos presenta The Fake, la nueva obra de Yeon Sang-Ho (The King of Pigs) ganadora del premio a mejor película de animación en el Festival de Sitges y de Gijón. Producida por Studio Dadashow y distribuida en España por Mediatres, esta película de animación coreana nos presenta una situación de lo más común, pero nunca antes contada con tanta sinceridad. Y es que el principal aliciente del film es el tema que trata, considerado como tabú en la sociedad actual y difícil de reconocer: la enfermedad mental que supone la religión. The Fake se estrenará en cines españoles el 16 de mayo.

Con un estilo de animación muy seco y aparentemente simple, se traza en realidad una trama de lo más compleja. The Fake cuenta la historia de Kim Min-Chul, un hombre misógino y alcohólico que se presenta una noche en el bar del pueblo tras haber estado un tiempo fuera de su hogar. Con los ahorros de su hija, decide emborracharse hasta provocar un altercado en el local, con tan mala suerte que se topa con alguien que no se dejará intimidar por su agresividad. Tras el incidente, la dueña del bar y Min-Chul acuden a comisaría, donde se dará cuenta de que el hombre con quien se había topado es en realidad un estafador buscado por la policía, pero estos no le hacen caso. Al día siguiente, aún con su cabreo, se vuelve a encontrar con el hombre, esta vez dirigiéndose en coche hacia una iglesia prefabricada en las afueras del pueblo. Allí ve como él, junto a otro hombre, se dedican a predicar la palabra de Dios y recaudar todo el dinero que los habitantes tienen a cambio de una de las 144.000 plazas limitadas en el cielo. Min-Chul, ante esta situación, intenta convencer al pueblo de que lo que están haciendo es una estupidez, pero, desgraciadamente, nadie le cree. La situación se intensifica hasta llegar al peor de los desenlaces, destrozando por completo la vida de todas las personas involucradas en el asunto, incluyendo a Min-Chul y su familia.

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El film, de principio a fin, nos hace ver a Min-Chul como una persona despreciable, alejada de la buena moral y sobre todo de la conducta social que consideramos como correcta. Maltrata a su mujer y a su hija, no paga las cuentas al bar, estafa a sus amigos y provoca peleas allá a donde va. No obstante, consigue que nos identifiquemos con él y su lucha por liberar a todas las personas de su obsesión por la religión hasta el punto de hacernos ver que no es él quien está loco, sino el resto de la sociedad que lo llega a marginar por no creer en lo mismo que ellos. En definitiva, toda una reflexión que nos hará cuestionarnos que está bien y que está mal. “¿Es correcto defender a una persona como Min-Chul?” es una de las muchas preguntas que me hacía constantemente mientras miraba el largometraje.

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Con unos diálogos muy bien logrados, libres de cualquier indicio de artificialidad, nos acercan los personajes de una manera nunca antes vista en una película de animación. El realismo con el que se trata absolutamente cada detalle es impecable. Incluso el estilo de dibujo del que hablábamos antes resulta convincente una vez te acostumbras; tan solo se trata de una propuesta nueva igual de respetable que el anime o las películas de Disney. De hecho, la crudeza y el realismo que guarda detrás de esos trazos simples es mucho mayor de lo que se puede percibir a simple vista. Y basta con fijarnos en los fondos y decorados para contemplar la oscuridad que Sang-Ho nos ha querido transmitir con este estilo.

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El sonido por otra parte no se queda atrás. Tanto los efectos como la banda sonora hacen justicia a una historia que demanda un ambiente oscuro y profundo. Jang Youngkyu, encargado de producir la música, ha aportado al film lo mismo que consiguió en The Yellow Sea: una sensación de carga y agobio que acompaña perfectamente las imágenes que estamos viendo. De esta manera, The Fake se posiciona, posiblemente, en una de las películas con una violencia simbólica más notables de los últimos años, así como una reflexión digna de admirar. Una obra no apta para todos los públicos pero sí muy recomendable para aquellos que sean capaces de mirar con actitud crítica los límites a los que puede llegar la ofuscación humana detrás de cualquier promesa de esperanza. Y todo ello sin cortar un solo talón.

Mediatres Estudio


compañía española Mediatres Estudio responsable de la licencia de cine asiático y anime japonés.





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