Reseña: ‘Soul Eater’ (manga)

El popular shonen de Atsushi Ohkubo

En realidad, si me lo preguntaran, no sabría decir cuál es el punto fuerte de la obra de Atsushi Ohkubo: Soul Eater. El dibujo es bueno, pero no el más dinámico o el más detallista. La historia es divertida, pero no destaca por ser muy compleja ni muy profunda. Los personajes son carismáticos, pero no tienen la mejor evolución jamás vista ni presumen de originalidad. Hace lo que se supone que tiene que hacer un shonen, ofrecernos las aventuras de un grupo de adolescentes que luchan contra el mal, condimentándolas con grandes dosis de acción, humor y drama.

Sin embargo, aun sin destacar en algo concreto, tiene todo lo que le puedas exigir. El dibujo puede no ser el mejor, pero es realmente bueno (especialmente, en tomos avanzados) y el estilo de los diseños es original y tiene un toque timburtoniano muy atractivo. La historia, sin llegar a las cotas de complejidad o profundidad de otros grandes del género, tiene sus giros, su propio ritmo y nos ofrece una buena cantidad de situaciones inolvidables. La mayoría de los personajes son realmente excéntricos y eso les otorga un punto de carisma único. Es un manga equilibrado. Pensándolo bien, quizá ese sea el punto fuerte de la obra, el equilibrio. Un extraño equilibro compuesto por montones de elementos desequilibrados.

Es de sobras conocida, pero vamos a hablar un poco sobre la historia. A pesar de que se llama Soul Eater, la auténtica protagonista de esta historia es Maka Albarn, la compañera del mencionado Soul. Él es un chico que tiene el poder de convertirse en guadaña, y ella es la Maestra que puede utilizarle, conectando su alma a la de él para enfrentar a brujas, monstruos y demonios. Ambos pertenecen a la AMAM (Academia de Maestros de Armas de la Muerte), una sociedad que existe precisamente para formar a chicos como ellos y hacer frente a la amenaza de las brujas.

Maka es una chica seria, estudiosa y tranquila, todo lo contrario que su compañero Soul, un pasota bastante cabezahueca que parece bastante empeñado en parecer molón. Casi tan importantes como la protagonista (algunos dirían que más), son sus compañeros Maestros: Death The Kid y Black★Star.

Kid es el hijo del Dios de la Muerte, el Director de la AMAM. Quizá por su ascendencia divina, está obsesionado con el orden, las reglas y especialmente la simetría. El equilibrio, al que ya me referí, resulta ser uno de los temas centrales de la obra y de este personaje. Aunque descrito así pueda parecer aburrido, lo cierto es que Kid lleva su obsesión con la simetría a un extremo hilarante, y es por dicha obsesión que emplea dos pistolas gemelas. Estas armas, por supuesto, son en realidad las hermanas Patty y Sel… digo… Liz Thompson, unas chicas atolondradas y de personalidades opuestas que en el pasado fueron bastante macarras.

Black★Star es algo así como el estereotipo de todo protagonista shonen: hiperactivo, no muy brillante pero con un talento innato para la lucha, huérfano descendiente de un clan extinto… y sin embargo, no es el prota y de algún modo parece ser consciente de ello, lo que le cabrea mucho. Eso explicaría su absurda fijación con ser el centro de atención en todo momento y lugar, aunque estar dando la nota pueda no ser la mejor de las ideas cuando se supone que eres una especie de ninja asesino. Su compañera, Tsubaki Nakatsukasa, es una chica madura y paciente aunque no un personaje especialmente interesante, más allá de su habilidad para convertirse en una buena variedad de distintas armas japonesas.

La historia se divide en tres grandes arcos, aunque hay otras sagas más reducidas haciendo de nexo entre ellos. El primer arco va del volumen 1 al 6, establece las bases de la historia y a la mayoría de los personajes. Al principio el dibujo es algo tosco y los protagonistas se vuelven deformes en algunas viñetas, pero pronto el autor adquiere soltura y su evolución puede percibirse claramente en esta primera etapa. Algo similar ocurre con la trama: lo que se plantea como una simple lucha del bien contra el mal con un objetivo muy concreto para los protagonistas —reunir 99 almas de demonio y una de bruja para aumentar el poder de las armas— adquiere nuevos matices cuando se introduce el elemento de la locura.

La locura obtiene un tratamiento muy especial en este manga: es considerada como una enfermedad contagiosa, se transmite de alma en alma; y los mismos vínculos que unen y fortalecen a los protagonistas pueden servir para extenderla. Todos, protagonistas y villanos, tienen algo de locura en su interior y el riesgo de caer presa de la demencia hace que, en algunos estadios de la obra, desconfíes de todos los personajes. Pero esto sucede ya en el segundo arco, que va de los tomos 7 a 15 y se encarga de desarrollar todos los matices de este elemento y presentarnos a un nuevo villano. Este arco incluye además la mejor pelea de toda la serie, un vibrante duelo de espadas que se extiende durante varios capítulos y cuyo punto álgido está dibujado con un estilo artístico impecable. Parece raro resaltar una pelea en concreto cuando se reseña una obra de 25 tomos, pero considero que esta en concreto sobrepasa no sólo los estándares habituales de Soul Eater sino también los del shonen en general. Pista: hablo de los tomos 13 y 14.

El tercer arco ocupa los tomos restantes, del 16 al 25. Mantiene la calidad de los anteriores y nos ofrece una conclusión satisfactoria que cierra todas las líneas argumentales con batallas espectaculares, aunque sin grandes giros argumentales. Aun así, incluye un capítulo absolutamente aterrador que nos ayuda a comprender la psicología del personaje que mantiene su importancia durante los tres arcos y actúa en parte como motor de la historia: Chrona.

Soul Eater está lleno además de referencias a las historias de terror de todas las épocas, desde algunas verdaderamente obvias —profesor Frank. Stein…— hasta otras tan rebuscadas que requieren que uno conozca, por ejemplo, a la villana de los cuentos tradicionales rusos — ¡el castillo de Baba Yaga! Habitualmente, aunque no siempre, actúan como enemigos de los protagonistas, y tampoco es raro que los nombres algunas armas de la AMAM pertenezcan en realidad a pertrechos de figuras mitológicas. Este manga tiene además altas dosis de fanservice, como deja claro desde el primer capítulo, cuando atacan a una bruja de melones enormes mientras se baña. Resulta frecuente que las villanas del cómic luchen ligeras de ropa y adopten poses sugerentes para atacar, aunque lo cierto es que el autor tampoco se corta demasiado a la hora de destapar a las protagonistas. Es de agradecer que al menos el personaje de Maka tenga una apariencia más bien modesta y esté escasamente sexualizado. Sea como sea, el fanservice del que hablo abunda; y si esto es un punto negativo o no lo dejo al gusto del consumidor.

Soul Eater toma los elementos y valores más exitosos de otros shonen y los aúna bajo un estilo y dinámica propios. No es en absoluto la clase de obra que marca un antes y un después, pero utiliza sus recursos de forma inteligente y, de algún modo, logra convertirse en uno de los imprescindibles del género. Esta obra ha sido traída a España por Norma Editorial, y podéis encontrarla tanto en su página web como en tiendas especializadas.

Soy un tipo nacido en un pueblo perdido de la provincia de Jaén que colabora en Deculture cuando no está ocupado trabajando en libros y guiones de manga o videojuegos.

Soul Eater
Lo mejor
  • Personajes con un estilo de diseño muy personal y bastante carismáticos.
  • Una historia decente que se vuelve muy interesante gracias al elemento de la locura.
  • La impresionante pelea entre espadachines que se extiende por los tomos 13 y 14.
Lo peor
  • Altas dosis de fanservice descarado (en mi caso, lo considero negativo).
  • El dibujo es a veces tosco y deforme en los primeros tomos.
  • Algunos villanos son completamente olvidables a pesar de su supuesta importancia.



Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.