Sakuga, a vueltas con la animación japonesa de calidad

Una introducción al término y usos del sakuga

Aunque a muchos nos guste la animación japonesa —o anime para abreviar— tendemos más a valorar el producto final de forma global que las partes del subconjunto. Sí que a veces cuando reseñamos o damos nuestra opinión sobre cierto anime comentamos por encima la OST, los actores de voz, la historia, o la animación. Pero tendemos a no poner nombres, por pereza o desconocimiento, y nos olvidamos muchas veces de las caras y las horas de trabajo que han invertido muchos para finalizar la obra.

Se habla de forma habitual de los actores de voz, mucha gente ya considera el director en el momento de empezar un anime, y desde unos años a esta parte, gracias básicamente a Gen Urobuchi, la gente también empieza a fijarse en los guionistas. Pero existe un gran cuerpo gris y sin rostro todavía, y podría ser el 90% de lo que llamamos anime. Es la animación en sí, creada por los animadores, los inbeetweners, los diseñadores de personajes, de paisajes, los animadores de CGI, los coloreadores, los técnicos de sonido, los productores y un sinfín de más gente involucrada.

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El término que hoy nos ocupa es el sakuga (作画), que quiere decir literalmente animación. Pero sobre todo en occidente este concepto ha adquirido un nuevo significado. Cuando hablamos de sakuga nos referimos a los momentos que las escenas son especialmente bien dibujadas, que son técnicamente apabullantes y que hacen fijarte en ellas. No todos los anime tienen, y esto no dependerá solo y en exclusiva al dinero invertido en ello, no es una correlación directa. Que una escena tenga o no una animación espectacular dependerá básicamente de dos factores: el animador y el tiempo de planificación del anime.

Pero entonces, ¿de dónde sale esto del sakuga?

1. No es una técnica

A veces se habla de sakuga como una técnica. Y no, no lo es. Sakuga quiere decir “animación”, aunque en la jerga de muchos aficionados ha sido acuñada con otro significado, como animación excelente y destacable. Desde hace unos años, cada temporada irrumpen más de 40 anime nuevos a las parrillas televisivas niponas. Esto es posible porque los animadores usan la llamada “animación limitada”. Es decir, intentan dibujar cuantos menos cambios posibles en una escena para ir más rápidos. Algunos animadores, que persiguen una calidad de animación más perfeccionada, escogen dibujar más, para hacer las escenas más impresionantes y detalladas. Las técnicas siguen siendo las de siempre, es solo que vierten más dedicación en ellas.

2. No cuesta dinero

A los animadores no les pagan por dibujo, les pagan por escena. Da lo mismo que por tres segundos dibujen 30 KA o 300 KA, les pagarán igual. Lo que nos lleva al punto tres.

3. No existen “animadores sakuga”

Cualquier animador potencialmente puede dibujar una escena que nosotros los fans la etiquetemos como sakuga. Es cuestión que sea suficientemente bueno dibujando y tenga la disposición no solo de cumplir los requisitos básicos que le piden, sino que aprecie suficientemente su trabajo para intentar dar siempre el mejor resultado posible. Sí que algunos animadores son mejores dibujantes que otros, claro, pero no hay ninguno que tenga en un su tarjeta de visita “animador sakuga”, porque como ya he dicho al principio, lo que entendemos como sakuga es jerga de los fans.

En una entrevista concedida por Bahi JD a esta misma web, el animador nos decía que “hacer animación de buena calidad para televisión no es caro, porque depende del propio animador el hacerlo mejor. No te pagan más si haces más dibujos. Te pagan por escenas, no por dibujos, así que si haces 500 dibujos para dos escenas, te pagan las dos escenas, no los 500 dibujos. ¿Es cansado? No si te gusta dibujarlos, depende de en qué estés trabajando. Hice 1893 dibujos para el primer episodio de Space Dandy, pero no fue algo que me cansara, porque es mi trabajo. Estaba expresándome a través de la animación, y fue muy divertido”.

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Hablar de Space Dandy es hablar de sakuga. Sasuga sakuga. En general, es como el máximo objetivo que podría llegar a aspirar un anime. Es un bestia aparte. Watanabe pudo reclutar a los mejores animadores y directores de la industria, les daba un capítulo o dos para ellos y les dejaba lucirse.

Hay anime que tienen, gracias al estudio que hay detrás, más o menos tiempo para terminar un capítulo. Una forma estupenda de conocer más sobre esta forma de trabajo es el anime Shirobako, recién terminado en Japón. Para descubrir cómo funcionan los horarios de un estudio, y todos los problemas que se pueden encontrar durante el proceso de producción, Shirobako es una forma estupenda de hacerlo.

Si queréis conocer casos concretos y descubrir más sobre el sakuga, no os perdáis las próximas actualizaciones de Sobre animadores y sakuga, un espacio donde trataré de destripar los engranajes del anime llevado a su máxima expresión.

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“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.