Tráiler de ‘Miss Hokusai’, lo nuevo de Keiichi Hara

Se estrena en mayo en Japón

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Production I.G. anunciaba hace cosa de un año que animaría el manga histórico de Hinako Sugiura, Sarusuberi, en forma de película junto al director Keiichi Hara, con el título internacional de Miss Hokusai. Hoy nos llega un tráiler de la cinta en el que podemos descubrir Saihate ga Mitai, compuesta por Ringo Shena.

La adaptación del guión correrá a cargo de Miho Maruo (Colorful), mientras que Yoshimi Itazu (El viento se levanta, Denno Coil, The Dream Machine) será el animador jefe y Hiroshi Ohno (Wolf Childen, Una carta para Momo) se encarga de los fondos. El reparto incluye nombres como Yutaka Matsushige, Gaku Hamada, Kengo Kora, Jun Miho, Shion Shimizu, Michitaka Tsutsui, Kumiko Asou y Danshun Tatekawa.

La película se estrenará el 9 de mayo y ya está en marcha la maquinaria para que podamos verla de forma internacional — esperamos tener noticias para España pronto.

Año 1814, Edo. Una de las ciudades más pobladas del mundo con campesino, samuráis, ciudadanos, comerciantes, nobles, artistas, cortesanas y quizás también algunas cosas sobrenaturales. Tetsuzo es un artista de unos 50 años muy dotado para su tiempo. La tercera de sus cuatro hijas ha heredado el talento y la obstinación de su padre, y menudo pinta en vez de él, aunque sin llevarse ningún crédito. Décadas más tarde, Europa iba a descubrir el talento de Tetsuzo, nombres como Renoir, van Gogh y Monet admirarán su obra, pero muy pocos son conscientes de la mujer que le ayudo toda su vida y contribuyo enormemente a su arte. Esta es la historia de O-Ei, la hija de Tetsuzo, una representación en animación de una mujer de espíritu libre ensombrecida por la figura de su padre.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.