Análisis: ‘Kirby y el pincel arcoíris’

Mona y vestida de seda... Aunque mona se queda.

Si bien el E3 nintendero del año 2014 estuvo lleno de sorpresas, ninguna me pilló tan desprevenido como Kirby y el pincel arcoíris, una continuación de facto del título de Nintendo DS Kirby y el pincel del poder. ¡Y encima estaba hecho de arcilla! Sin duda, los experimentos artísticos casan perfectamente con la esfera rosa más popular de los videojuegos (y prueba de ello fue el detalladísimo aunque fácil Epic Yarn.

¿Qué podía ir mal al unir un estilo gráfico tan cuidadísimo con las grandes mentes de HAL Laboratories en una secuela del que probablemente fuese uno de los títulos que definieron la pantalla táctil para Nintendo?

Pocas cosas. Nada más que iniciar el juego, te presenta una de las clásicas introducciones excusa a las que ya acostumbramos en la saga acompañada de unos modelados que, a pesar de estar hechos de un material como la arcilla, es capaz de respetar hasta el menor de los detalles las físicas de un material más vivo del que fue en su día la lana y tela. En ese momento, no pude evitar soltar una sonrisilla…

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Hasta que el primer nivel me hizo mirar a la pantalla táctil del mando. Claro, en la portátil del original no molestaba tener que limitarse a una de las pantallas, ya que ambas compartían resolución, pero en este caso la pérdida de detalle hace mucho contra el título. Por suerte, o por desgracia, sigue existiendo una forma de disfrutar el título en su pleno apogeo gráfico: siendo un segundo (o, tercer, o cuarto) jugador y encarnando a un Waddle Dee que, a pesar de hacer las cosas más fáciles para la adorable esfera, nos traerá más enemigos contra los que combatir y algún que otro minijefe extra.

Pero si dejamos de lado la grave limitación del título respecto a la mitad de su apartado artístico, podemos disfrutar la segunda con la mayor precisión posible, ya que el obligarnos a jugar en el Gamepad nos permitirá enchufar los cascos y disfrutar de la maravillosa música del juego, compuesta por Shogo Sakai y Megumi Ohara con todo lujo de detalles. 122 temas musicales cuidados hasta el último acorde, de los cuales una buena selección sólo estarán ahí para rescatar las melodías más queridas de la saga, sin siquiera hacer acto de aparición durante la aventura principal del propio título, algo que no sabemos si es un detalle que agradecer o algo que nos hace sentir que el juego está recortado y que los temas podrían haberse hecho un hueco en un nivel que no llegó a ver la luz.

Porque no nos engañemos, Kirby y el pincel arcoíris es un título corto. Un par de tardes, o incluso sólo una, si eres ágil y tus tardes son más largas que las mías, que se ven ampliadas con una serie de desafíos extra y poco más. «Y poco más», ya que la gestión de coleccionables en este título me parece una broma de mal gusto hacia el jugador. Contamos con tres tipos de coleccionables: estrellas, de las que obtener suficientes nos proporcionará una medalla de mejor grado, cofres del tesoro (música y figuras para la colección) y diarios secretos.

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Kirby y el Pincel Arcoíris personaje

Las primeras no son una gran molestia para el jugador complecionista: seguramente encuentre suficientes si investiga todo el mapa, aunque los otros dos serán una verdadera pesadilla de lograr si quieres hacerte con el cien por cien del juego, especialmente porque la gran mayoría de ellos requerirán comenzar de nuevo el nivel si pierdes la oportunidad de hacerte con ellos. En el caso de los diarios, tendrás que llegar al final de la fase para intentar obtenerlo si fallas. Y algunas veces la ruleta juega en más en tu contra de lo que debería.

Desgraciadamente, ahí se quedan los coleccionables. En una galería de modelos que recorre toda la historia de la saga llevándola al estilo de arcilla y una colección musical de quitar el hipo, así como la única vía de seguir algún tipo de historia en el título. En otros tiempos se quedó el gastar puntos en obtener distintos colores de línea, mejoras para la vida, o incluso otros personajes como sí que ocurría en la precuela. Una lástima.

Pero eso no nos va a impedir disfrutar de un título que, como todos los plataformas de la factoría de la Gran N nos presenta ideas nuevas nivel a nivel, haciéndonos sentir que no están rellenando el disco por extender la vida de la historia principal y que cada minuto de juego cuenta hasta el final. Y en eso, HAL Laboratory no nos ha defraudado.

Una pena que se haya quedado en tantas cosas que pudo y no fue. Y una pena que la elección de control no nos permita disfrutar del excelentísimo trabajo a nivel de gráficos.

«Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.»

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

7
Kirby y el pincel arcoíris
Lo mejor
  • Gráficos y música para mear bechamel
  • Se mantiene fresco y original hasta el final
  • Un gran homenaje a la historia de Kirby
Lo peor
  • Un poco falto de contenido
  • Demasiada duración artificial y frustración para el 100%
  • Jugar en el gamepad te impide ver la pantalla grande



Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.