Reseña: ‘Noragami’ #1 – #2

¡Al habla Yato, tu dios a domicilio!
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El mundo del manga ha jugado mucho y desde siempre con la cultura y el folclore japonés. De hecho, sus autores sienten cierta fascinación e ilusión por ilustrar y reimaginar las incontables leyendas e historias que nacieron en su país acorde a religiones, miedos y costumbres. Incluyendo, como no podía ser de otra forma, a los dioses que velan por su fortuna o su desdicha, otorgándoles apariencia humana, moldeando sus historias, parodiando sus propios cuentos o, en el caso de Noragami, generando un cóctel que lo mezcla todo de manera divertida para crear un atrayente manga de demografía shonen.

Editado en España por Norma Editorial y publicado en Japón desde enero del 2011 en la Monthly Shonen Magazine de Kodansha, este manga fue escrito e ilustrado por dos autoras japonesas, Adachi y Tokashiki, que trabajan bajo el seudónimo de Adachitoka. Ambas debutaron en el mundo del manga con las ilustraciones de Alive: The Final Evolution, de Kawashima Tadashi, trabajando anteriormente como asistentes de otros autores. Noragami es su primer trabajo oficial, y dada su creciente popularidad, el 5 de enero del año 2014 se estrenó en la televisión japonesa la primera temporada de la adaptación animada, producida por el estudio BONES. Esta fue seguida por una segunda temporada, conocida como Noragami Aragoto, y varias OVAs.

La historia del manga se centra en Yato, un dios menor que intenta sobrevivir y ahorrar yen por yen a cambio de servicios mediocres, ayudando a quienes le necesitan con tal de poder ser reconocido algún día por millones de fieles y construir su primer templo. Sin embargo, su situación no podría ser más humillante, pues se ve obligado a dormir por los rincones de la ciudad o en templos de otros dioses, y también a escribir su número de servicio a domicilio en los trenes o en los baños.

Páginas de Noragami, manga de Adachitoka

Todo cambia para este imán de las desgracias cuando se cruza por accidente con Hiyori Iki, una estudiante de secundaria adicta a los programas de lucha libre que, al contactar con el dios, salta a la frontera entre vivos y muertos, abandonando su cuerpo de forma involuntaria y convirtiéndose en un ente con cola de gato.

Aunque es un estado temporal y puede volver a su cuerpo, Hiyori no se ve capaz de controlar su nueva habilidad, quedándose dormida durante las clases y teniendo problemas para seguir conectada a su cuerpo, por lo que le pide ayuda a Yato quien, con su nueva regalía, Yukine, tratará de resolver el problema de Hiyori y otros tantos que se crucen en su camino, ya sean los rezos de sus nuevos fieles, la aparición de dioses vengativos o las cicatrices de su propio pasado.

“Los hombres deciden hacer el bien o el mal, pero estos no existen para los dioses”.

Como puede observarse, se trata de una premisa simple que se ha leído y visto en muchas obras japonesas: contacto de vivos con muertos, dioses jóvenes y atractivos con los que es fácil identificarse o idolatrar, monstruos que se abrazan a los seres humanos ante los sentimientos negativos… Podría seguir con decenas de semejanzas a predecesores de este manga si no fuera porque a mí, personalmente, ha logrado mantenerme atada y pendiente a la historia. Gran parte de la culpa de esta adicción la tiene la adaptación animada.

Si bien no estamos hablando de un argumento original, sus creadoras han sabido diferenciar su mundo del de otros autores conocidos y darle un estilo propio y personal, contando con unas ilustraciones que, desde el principio, muestran una calidad asombrosa en cada trazado. Además, algo que destacaría en gran medida es al elenco principal de personajes y a sus secundarios, con los cuales consigues encariñarte bastante.

Yato es un protagonista aparentemente inútil a pesar de su condición, pero que logra mostrar madurez en los momentos que le corresponde actuar acorde a su divinidad y quien, además, parece ocultar ya algunos secretos de su pasado en los primeros tomos. Por otro lado, Hiyori es la humana que se cruza con el inmortal, quien irrumpe en su vida y le da un cambio de tuerca que la meterá en problemas y más de un quebradero de cabeza, siendo a pesar de todo generosa, amable y confiada, quizás demasiado. Y por último se nos introduce a Yukine, un muchacho de catorce años que murió joven y cuya alma fue encontrada por Yato por casualidad, convirtiéndole en su nueva regalía o arma sagrada. Yukine, quien tiene ahora la habilidad de convertirse en una preciosa espada a las órdenes de su amo, parece despertar cierta arrogancia hacia Yato e incluso a Hiyori, no muy feliz de su nuevo trabajo. Además, desde los primeros tomos ya contamos con secundarios la mar de intrigantes y carismáticos, parodiando o haciendo honor a varios dioses famosos del folclore japonés.

Noragami trata de una manera peculiar, constante y acertada el tema de la muerte, también bastante recurrido desde el golpe sobre la mesa que dio Death Note. Se reflexiona sobre los sentimientos de los individuos, sus deseos, incertidumbres o miedos. Y también de las costumbres y mitos japoneses, de como los dioses logran ayudar a las personas, ya sea correspondiendo a sus plegarias a cambio de yenes en el templo o luchando contra los espíritus malignos que se aferran a sus cuerpos, los cuales pueden llegar a provocar depresiones o ideas suicidas. Si esta historia puede recordar a los miles de casos a los que tuvo que enfrentarse Ichigo en Bleach o Watanuki junto a la bruja Yuuko en xxxHolic, en esta historia también se repite el caso de seres aparentemente humanos que se convierten en armas y comienzan a desarrollar una conexión especial son sus portadores al conocerlos mejor, como sucedía en Soul Eater o Erementar Gerad.

Adachitoka han dado a luz un manga que mezcla acción, fantasía, toques de humor y una pizca de romance, alimentando y actualizando una vez más las leyendas japonesas — costumbre acuñada, por cierto, por Shigeru Mizuki con Kitaro. Para algunas personas que ya estén cansadas de este tipo de argumentos y no pueda congeniar con los personajes, seguramente sea una historia que dejar arrinconada para pasar a otro shonen que ofrezca un contexto no tan manido; también es el nuevo pastel francés para quienes adoran este tipo de historias. Pero quien haya seguido el anime, le haya gustado y quiera más dosis del dios Yato y sus amigos, el manga es una elección imprescindible, además teniendo en cuenta algunas lagunas y rellenos innecesarios en la adaptación de BONES que, si bien logró arreglarlo con la segunda temporada, el manga hará olvidar el sabor agridulce de la primera y disfrutar aún más con la siguiente.

Viñeta del manga Noragami

Noragami #1 - #2
Lo mejor
  • El diseño de unos personajes carismáticos y entrañables, tanto principales como secundarios
  • Ilustración bonita, cuidada y bien trabajada desde los inicios del manga
  • La capacidad de adaptar leyendas del folclore japonés con toques de humor sin perder en absoluto la seriedad de los mismos
Lo peor
  • Pese a sus bondades, no deja de recurrir a los habituales clichés del manga de fantasía basado en espíritus y demonios del Japón de antaño