Análisis: ‘inFAMOUS 2’

¿Será este juego bueno o malo? Quiero decir, ¿un héroe o malvado?

Mi primer título de PlayStation 3 no fue otro que la precuela de este inFAMOUS 2. De hecho, le dediqué unas líneas cuando lo completé, halagando unas cosas y marcando otras tantas como negativas. De hecho, si no has leído ese análisis te aconsejaría que empezases por ahí, puesto que, si bien las comparaciones son odiosas, hay que saber si segundas partes son o no buenas.

Pero entremos en materia y hablemos de qué va el título. Para quien no lo sepa (y haya opinado que leer sobre la primera parte antes que sobre la segunda es una buena práctica), encarnamos a Cole McGrath, un señor que se escapa de la costumbre nipona de tener menos de una veintena de años y que, tras avatares del destino y la explosión de un artefacto, se hizo con grandes poderes eléctricos con los que, como ya decían en cierto cómic, conllevan una gran responsabilidad.

¿Ser un héroe? ¿O un antihéroe, quizá? Estuvo en las manos del jugador y vuelve a estarlo en esta segunda entrega, puesto que continúa la historia con sólo unos meses de diferencia, desplazándonos del lúgubre y cerrado Empire City a la igualmente deprimente pero menos cargante New Marais.

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Por desgracia, y como tiende a pasar en este tipo de juegos, nos tenemos que despedir de los poderes más avanzados del elemental a los pocos minutos de juego. Por suerte, no tardaremos en ir sustituyéndolos por unos igualmente locos y bastante más variados. ¡Y ahora incluso tendremos un arma cuerpo a cuerpo y la posibilidad de mezclar nuestro elemento con el frío hielo o el ardiente fuego. De hecho, la mayoría de las técnicas básicas tendrán variantes que podremos ir desbloqueando según avancemos y realicemos ciertas tareas.

Y, realmente, no tengo quejas en ese departamento. Quizá, haber empezado con el arsenal original e ir expandiéndolo poco a poco hubiera sido aún una mejor idea para el jugador que sólo quiere causar el caos, pero se comprende perfectamente como decisión de diseño.

En cuanto a la otra gran vertiente del control de Cole, el parkour, no puedo quejarme. Han sabido limar las asperezas del original e incluso añadido un par de habilidades que hacen todo aún más natural que antes.

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Pero dejemos de hablar sobre cómo se juega y tratemos otro tema de igual importancia: a qué se juega. Seguimos cumpliendo con la estructura de sandbox ya presente en el primer título pero, en esta ocasión, la moralidad tiene un mayor impacto. Algunos detalles de la historia pueden cambiar gracias a tus decisiones y algunas misiones serán radicalmente distintas en función del camino que tomes, algo que no ocurría de una forma tan clara en la primera parte, lo que nos proporciona una excusa perfecta para revisitar nuestra aventura desde otro cariz moral.

Las propias misiones son más divertidas y variadas, eliminando de raíz los puntos más criticados de la aventura en Empire City, y el sistema de combate es más gratificante para el jugador, incluyendo enemigos más duros y con distintos patrones variados. Eso sí, al coste de contar con una peor inteligencia artificial, uno de los puntos que más me marcó de los Segadores de la primera parte. Además, el contar con más personajes de apoyo (diversas facciones que pueden ponerse a tu favor o dos personas más que harán uso de sus poderes para apoyar tus luchas) hace todo más interesante.

También se añade, para los que quieran exprimir aún más el juego, un generador de misiones por parte de los usuarios bastante complejo, lo que dota al título de unas cuantas horas más (¡y eso que no lo necesita si quieres ir a por el cien por cien!).

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Y una vez tratado todo lo que es juego, pasemos a otros menesteres como la historia o los personajes en la que todo se desenvuelve. Esta vez, en mi opinión, todo se ha intentado tomar menos en serio, simplificando la carga emocional indirecta para que los momentos duros nos azoten con más fuerza. Motivaciones claras y llanas, una distinción totalmente evidente entre el bien y el mal y pocas intenciones de ocultar las cosas hasta los minutos finales del juego, en los que el argumento vuelve a dar vueltas como una peonza sin siquiera dejarte saber qué hacer hasta que lo has hecho.

Una narrativa que acompaña, que te sirve para desarrollar el mundo y a unos personajes, y ya está. Pero sabe dar el golpe de gracia cuando lo ve necesario. Es algo que te podrá parecer bien o no, pero queda sobre la mesa.

Si pasamos a aspectos más técnicos, es obvia la mejora respecto al predecesor. Más polígonos en pantalla, mejores texturas, más elementos que puedes romper o explotar, mejor iluminación… Especialmente brillantes son los segmentos en los que puedes tomar vista de pájaro mientras pilotas un misil eléctrico. Ahí sí que puedes disfrutar de la potencia del juego.

La música vuelve a ser accesoria del título, sin ninguna composición que destaque, pero con absolutamente nada fuera de lugar. Una experiencia totalmente inmersiva en tu afán de ser un héroe, un villano o simplemente un loco con ganas de reventarlo todos por los aires y lanzarse por los edificios cual hombre araña.

Y por eso, estamos ante un juego tremendamente divertido. Que es a lo que hemos venido, ¿no?

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

8.2
inFamous 2
Lo mejor
  • Más y mejor, limando los fallos de la precuela
  • Sigue siendo perfecto para hacer el cabra
  • El sistema moral esta vez tiene algo más de sentido
Lo peor
  • Muchas misiones son repetitivas
  • El guión afloja un poco
  • Ojalá los poderes fueran acumulativos



Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.