Análisis: ‘River City Super Sports Challenge ~All Stars Special~’

Kunio-kun ha vuelto, y no en forma de chapas

River City Ransom (Downtown Nekketsu Monogatari  / ダウンタウン熱血物語) es uno de los títulos que revolucionó el género de los beat’em’up con su (para la época) avanzado sistema de mejoras inspirando algunos de mis favoritos del género, como Scott Pilgrim vs the World. Una maravilla atemporal que se ha conseguido que «Kunio-kun» tenga renombre dentro y fuera de japón. No obstante, fue también prolífico en spin-offs, y lo que hoy nos ocupa es uno de ellos: River City Super Sports Challenge ~All Stars Special~, para PlayStation3 y Steam. ¿Es digno del nombre que porta?

Este título es un remake (a manos de nada más y nada menos que de Arc System Works) del juego de Famicom y PC-Engine de 1990 Downtown Nekketsu Kōshinkyokuque no llegó a occidente. Sí que vieron los americanos su primer remake para Nintendo DS River City Super Sports Challenge.

Y, si bien las comparaciones son odiosas, he de decir que la segunda reedición pierde contra la primera. Quizá no en banda sonora, que sabe rescatar muchos míticos temas de la saga y los pone a punto para hoy el día, pero completamente en el entorno gráfico. En un intento de conservar el estilo gráfico original con un lavado de cara, mezcla sprites 2D con entornos 3D (con una interfaz plana y que no acaba de cuajar con ninguno de los otros dos diseños). Si bien los primeros son capaces de tener un gran encanto al verse el diseño a tanta resolución a pesar de ser una mejora de los diseños de 8-bits, los escenarios se llevan como mucho el adjetivo genérico a pesar de retratar a la perfección todos y cada uno de los mapas del original.

Mapas que, hasta donde alcanzo a saber, no se ven ampliados ni en un mísero área respecto al original, trayéndonos una variedad excesivamente baja para los estándares actuales. Sólo existen cuatro tipos de eventos deportivos, siempre en las mismas localizaciones, que puedes completar en menos de un cuarto de hora. Así es, en un cuarto de hora ya has visto qué tiene que ofrecer el título a nivel jugable.

Dos tipos de carrera (una a través de la ciudad y una de obstáculos), una cucaña a la que subir para golpear una piñata nipona y un battle royale con queso. Además, claro está, con todos los fallos de diseño del original; por ejemplo, has de anticipar (mejor dicho, lo vas a saber, ya que no hay variedad) que toca la sección acuática, así que te interesará llevar cualquier tipo de objeto de antemano porque, si cuentas con uno, nadarás mucho más rápido. O que la CPU suele hacer tal cosa y tengas que engañarla porque si no va a darte un codazo y desorientarte. Estos son especialmente notorios en las carreras, que son la parte que peor ha envejecido, mientras que los otros dos eventos, al centrarse más en las hostias acaban siendo más divertidos y animan más a la competición directa en lugar de a las tretas y lanzamiento de objeto por la espalda.

Todo ello está, por suerte, envuelto en una capa de yo contra el barrio, el caramelo que hizo el título popular en su día. Podrás lanzar pelotas o barras de hierro a tus rivales para ralentizarles, ponerte a luchar contra ellos para intentar descalificarlos por KO o cosas similares, pero ahí se queda la variedad del título.

El mayor incentivo de un jugador con el que cuenta es un modo historia muy descafeinado (se organiza una competición entre institutos. Y ya). Quizá para alguien familiarizado con la franquicia tenga más interés el tema de la interacción entre los personajes, pero no es nada que destaque por sí mismo y su estructura que termina cansando demasiado rápido por repetición. Con el modo historia puedes desbloquear nuevas piezas de diseño para personalizar a tu protagonista y mejorar sus estadísticas, pero ahí se queda.

La verdadera miga del título es la posibilidad de organizar diversas pruebas entre tus amigos a través del modo online y rememorar el clásico si tuviste la oportunidad de jugarlo, pero tampoco puedo afirmar que sea capaz de mantener el interés durante horas y horas.

Desgraciadamente, no puedo recomendarte el juego a no ser que seas un verdadero fan de la franquicia, o muy fan de los arcade competitivos de repetición, pero si estás en uno de esos dos casos, échale un vistazo al aspecto gráfico del título, ya que a muchos puede tiraros para atrás.

«Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.»

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

5.5
River City Super Sports Challenge ~All Stars Special~
Lo mejor
  • Buena banda sonora
  • Rescata la esencia del original
  • Cantidad variada de desbloqueables
Lo peor
  • Jugablemente escaso
  • Gráficamente no acaba de cuajar
  • El modo historia es insultantemente repetitivo



«Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.»

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.