Reseña: ‘Mibu – elBulli’

El sueño de artes marc... culinarias
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Ya hace unos meses desde que reseñé en esta misma casa el popular manga de cocina Oishinbo, que, como bien recordaréis, despertó en mí un inusitado interés por el cómic culinario gracias a su forma de hacer llegar la cocina a viñetas de una forma ágil, divulgativa y que abre el apetito al más pintado. Y creo que, si queréis saber un poco más sobre esa faceta del arte japonés, deberíais echar un vistazo a mis comentarios antes de aventurarnos con la nueva publicación culinaria que nos trae Norma Editorial, la historia que une a España y Japón gracias a la genial propuesta de Ferran Adrià : Mibu – elBulli (壬生・ブリ).

En Oriente y Occidente entienden la cocina de manera distinta, pero ambas culturas se pueden enriquecer a través de la gastronomía.” Con esa frase abre una sinopsis que, sin duda, es capaz de plantear una premisa que, si bien basada en hechos reales, es capaz de contarnos mucho más de lo que parece a simple vista. Y también citando la contraportada, “esto fue lo que ocurrió cuando Ferran Adrià invitó a Hiroyoshi Ishida y todo su equipo del restaurante tokiota Mibu a que se trasladaran a elBulli, durante una semana mágica, para reproducir fielmente la experiencia de degustar la cocina kaiseki de uno de los restaurantes más exclusivos del mundo“.

Así es: nos encontramos ante un manga basado en una historia que transcurrió en nuestro país. Y, desde que abrimos la primera página para desplegar la solapa, nos trae material traído de los mismos hechos. Firmas y dedicatorias conmemorativas del histórico evento de mano de los actores principales (por tanto, tenemos una buena mezcla entre lo español y lo nipón de primeras), una ilustración del apretón de manos de los jefes… Ciertamente, es capaz de dejar buen sabor de boca antes de su lectura.

Tras ello, leemos un emotivo prólogo escrito por el mismo Ferran que es capaz de ponernos un poco más en situación y pasamos a una narrativa que, si bien comienza de forma un poco anacrónica con el despegue del vuelo de los nipones hacia España, es capaz de atraer la atención gracias a anécdotas como las triquiñuelas que tuvo que realizar el equipo para poder traer todo el material de cocina minimizando las tasas.

No me gustaría entrar en detalle sobre cómo se desenvuelven los acontecimientos (de hecho, el mayor aliciente de este manga es documentar de forma visual y narrativa cómo llegaron a ser las cosas y cómo funcionaron), pero ya os adelanto que todo está narrado de una forma que permite al lector disfrutar de Mibu – elBulli tanto como documental como historia, por lo que me gustaría felicitar el trabajo de Naomi Tanaka a manos del guión.

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“Es capaz de transmitirnos esos reality shows de cocina con dimensiones adicionales.”

La forma de presentar y caracterizar a personajes, dando unas pinceladas muy básicas sobre su identidad y luego tomando el resto de conocimiento a través de sus formas de actuar y sus mentalidades (que, como podemos esperar, presentan un choque cultural interesante y enriquecedor) permite que la lectura se desarrolle con total naturalidad.  Es capaz de transmitirnos la sensación de esos reality shows de cocina, pero con un par de dimensiones adicionales que dan las últimas puntadas en la frontera entre divulgación y narrativa.

Como ya he adelantado, la colaboración entre dos países tan distintos da muchísimo juego tanto a propios como extraños en el arte culinario. Por ejemplo, para nosotros puede ser desconocido el rol de la okami (si bien la cocina europea es capaz de jugar con actores como el sommelier) que juega un papel crucial en la alta cocina nipona y esta obra no sólo nos explica por qué, sino que nos lo muestra con cantidad de ejemplos. O, simplemente, las formas de entender los propios fogones, desde la importancia del espacio entre cocina y mesa o simplemente algún que otro utensilio que difiera entre continentes.

El dibujo, de manos de Dai Ochiai, cumple su cometido. Ojo, no digo que sea malo, pero peca de ser simple dentro de lo realista, lo que nos deja a medio camino y rozando lo que algunos podrían llamar el uncanny valley (afortunadamente, no demasiado). No obstante, permite dar cierta expresividad y buen gusto a muchas escenas que, trazadas de otra forma, no provocarían el mismo efecto. Pero tranquilos: si llenas el ojo antes que el estómago, la comida sigue siendo apetecible y detallada, sin olvidar que es la protagonista del lienzo.

También hay que aplaudir, como ya hice en la reseña que arriba cito, el genial trabajo de localización a manos de Marc Bernabé que sabe proporcionarnos las herramientas justas para disfrutar de la historia sin tener que echar mano al glosario (sugerido y revisado por Roger Ortuño, de comerjapones.com, que ha colaborado en hacer la versión en castellano más accesible para nosotros) y dejarlo como un punto de referencia para aprender más sobre la cultura del país del Sol Naciente.

En definitiva, Mibu – elBulli es una lectura que disfrutarás si gustas de la cocina y la cultura nipona, las relaciones de Japón con nuestro país o, simplemente, quieres conocer una emotiva historia en la que los fogones son tan protagonistas como las personas.

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Mibu - elBulli
Lo mejor
  • Una narrativa llevadera y que no cesa el interés hasta la última página para una bonita historia
  • Brillante localización
  • Una edición que es capaz de meterte en situación desde el principio
Lo peor
  • El dibujo no acaba de cuajar del todo
  • Sólo lo disfrutarás si te gusta bastante la temática