Reseña: ‘Seraph of the End’ #1

El mundo de la sangre, el hombre tras la destrucción y los demonios que habitan en el corazón
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Seraph of the End es todo lo que un adolescente puede desear en un shonen: mundo postapocalíptico, vampiros y una gran dosis de acción, acompañado con el punto justo de drama y humor (¿y romance, quizás?). Desde Deculture os traemos la reseña de primer tomo y os contamos qué no ha parecido.

Sin duda las historias de vampiros y apocalipsis se han puesto muy de moda en la última década. Si se mezclan temas de gran potencial, puede pasar dos cosas: o bien, encontrarnos con un resultado explosivo… o una historia que le va a costar ser prometedora al competir con el resto de obras que experimentan con lo mismo. Seraph of the End tiene sus puntos fuertes, pero también puntos flacos que residen, esencialmente, en el guión.

Seraph of the End nos cuenta la historia de Yûichirô Hyakuya, un muchacho de doce años que, junto al resto de sus compañeros de orfanato, se encuentra cautivo en las profundidades de la tierra bajo la esclavitud de los vampiros. Estos, al aprovechar la aparición momentánea de un virus mortal en los humanos mayores de trece años, han decidido actuar y dominar el mundo.

Tras una larga estancia en ese horrible lugar, ofreciendo su sangre como si de ganado se tratara, Yûichirô discute con su compañero Mikaela Hyakuya. Juntos juran acabar con todos los vampiros. Sin embargo, Mikaela es más cauto y maduro, y sabe que enfrentarse a los vampiros a base de fuerza bruta es una locura.

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Mikaela sorprende más tarde a su amigo al ofrecerle un mapa y una pistola y la posibilidad de huir junto al resto de sus compañeros del orfanato. El plan fracasa por culpa de un vampiro de la nobleza, Ferid. Yûichirô, gracias a un descuido del vampiro, es el único que logra escapar de la muerte.

Cuando llega a la superficie, descubre que no todo lo que le habían contado los vampiros era verdad. Dispuesto a vengarse de ellos, jura alistarse en el Ejército Imperial Demoníaco de Japón, concretamente en el Gekki No Kumi. Su camino será el de aniquilar a todos los vampiros.

Aquí se puede recalcar que la puesta en escena de esta historia no está bien construida. El guión escrito por Takaya Kagami provoca sentimientos encontrados. Es cierto que logra enganchar, pero cae dentro de muchos, quizás demasiados tópicos del shonen o incluso del seinen. Sin ir más lejos, se puede hacer una comparación casi calcada de ambos protagonistas y la historia de Ataque a los Titanes. A medida que se avanza aparece una mezcla demasiado enrevesada de vampiros con virus mortales, ejércitos imperiales de fantasía y un instituto japonés aparentemente normal y corriente (salvo por guardar vampiros experimentales en sus laboratorios), etc.

Me basta con cerrar los ojos para revivirlo de nuevo

Otro punto flaco del guión que hay que destacar es, sin duda, el ritmo de la historia. Tras leer la primera mitad del tomo da la sensación de que los sucesos se han revelado a una velocidad vertiginosa. Por poner un ejemplo, la misma noche que Yûichirô llega al orfanato, el virus comienza a matar a los adultos. Quizás se puede obviar dado que los autores quieran dar a conocer el carácter de  y su posterior relación con los niños bajo el mando de los vampiros, pero no es el único momento que algo queda fuera de lugar. Otro ejemplo sería la profecía que se menciona. Incluso la escena final, que intenta transmitir sorpresa (aunque es un suceso que todo lector espera), no convence por su mala construcción. Pero es cierto que, si tenemos en cuenta que el guionista, el encargado del storyboard y el dibujante principal son tres personas distintas, no es tan extraño que haya esta clase de disonancias.

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Ahora bien, no considero que Takaya Kagami sea mal guionista. A pesar de esos pequeños baches por el camino, ha logrado entretenerme. Sabe proporcionar humor y drama a la historia y enganchar al lector. También tenemos el dibujo de Yamato Yamamoto y el storyboard a manos de Daisuke Furuya. Tanto el diseño de los personajes como los escenarios son muy agradables a la vista. El acabado es perfecto, salvo los problemas del storyboard que se mencionan anteriormente junto con los baches del guión.

Creo estar de acuerdo con más de una (o uno) sobre que la relación entre los dos protagonistas es el punto fuerte de Seraph of the End, y que, acorde a cómo va encaminada la historia, nos emociona la idea de un desarrollo más allá de la palabra amistad o fraternidad. Los secundarios también son interesantes. Por un lado tenemos a Ferid, el vampiro que engañó a Mikaela y que parece que va a tener un papel bastante importante. Por otro, a Guren Ichinose, Teniente Coronel del Ejército Imperial Demoníaco de Japón. Fue quien encontró a tras escapar de los vampiros. Entre los compañeros de instituto de Yûichirô podemos resaltar al tímido pero valiente Yoichi Saotome y a la astuta e inteligente Shinoa Hiragi. Ella en concreto vigila a  por orden del Ejército Imperial para penalizarlo en caso de que sea necesario, dada su cabezonería y la falta de trabajo en equipo.

Norma Editorial publica esta obra en España, que cuenta con un total de diez tomos recopilados ya en Japón.  Wit Studio se encargó en el año 2015 de su adaptación animada. Cuenta también dos series de novelas ligeras: Seraph of the End: Guren Ichinose: Catastrophe at Sixteen (終わりのセラフ 一瀬グレン、16歳の破滅) y Seraph of the End: The Story of Vampire Mikaela (終わりのセラフ 吸血鬼ミカエラの物語). La primera tiene seis volúmenes y se publica desde 2013. Se trata de una precuela centrada en Guren Ichinose. La segunda ha sacado al mercado un primer tomo en 2015 y cuenta el origen de los vampiros y la historia, como se deduce por el título, de Mikaela.

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Seraph of The End #1
Lo mejor
  • La obra logra enganchar al lector con una historia de acción con vampiros, katanas y virus mortales. Un popurrí explosivo.
  • El acabado del dibujo es perfecto y se nota que está muy bien cuidado en cada viñeta, junto al diseño de los personajes y los escenarios más fantásticos.
  • La compleja relación entre Yûichirô y Mikaela.
Lo peor
  • La historia cae dentro de todo tópico del género shonen o seinen.
  • Recuerda demasiado a otras obras de éxito actuales.
  • El guión y la estructura son débiles. El ritmo es demasiado precipitado durante la primera mitad del tomo.