‘Final Fantasy XIV’: un mes en Eorzea – Introducción

Experiencias de un servidor en el segundo MMORPG del chocobo y el moguri
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Ah, presto ha fluido el último mes. Hace unos treinta días decidí quitarme una de mis asignaturas pendientes de la estantería y probar, para bien o para mal, Final Fantasy XIV: A Realm Reborn. No pude jugar a la undécima entrega por las circunstancias de la época y la beta de A Realm Reborn me dejó buen sabor de boca, así que por fin registré el código del disco en mi PlayStation 4 y me dispuse a…

…esperar unas buenas horas de actualizaciones de parches (¡y eso que mi disco era de Heavensward, la expansión!). Todavía recuerdo cuándo tenía que pasar por ese suplicio en Ragnarök Online con mi módem de 56k, así que me resigné y tuve que esperar al día siguiente para poder jugar. Aun así, aproveché un poco para indagar sobre lo que me iba a ofrecer el juego y decidir qué tipo de personaje edificar desde un principio o indignarme un poco sobre la decisión de no traducir el título a la lengua de Cervantes (en francés y alemán está, de hecho, doblado).

Así que llegué a la pantalla de creación de personaje para ver que, si bien la mayoría de la variedad recaía en los menesteres más habituales del MMO oriental (y con eso quiero decir peinados), era lo suficiente completo como para sentir al personaje como tuyo. En pocos minutos tenía ya diseñada a mi Au Ra (una raza de rasgos reptilianos con cierta influencia demoníaca, exclusiva de la expansión) preparada para ser una arquera más en el continente de Eorzea.

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Pero no. Si hay algo en lo que destaca Final Fantasy XIV es en que hace todo lo posible porque no seas un aventurero más o un actor de fondo en el tapiz que se teje. Este juego, a diferencia de muchos de su calaña, intenta hacerte partícipe de la historia que cuenta, ya sea de su trama principal, de algunas ramificaciones que se desbloquearán más adelante o incluso de ciertas tramas relacionadas con los diferentes oficios. Pero, para sintetizar un poco esta crónica, centrémonos en lo principal.

La versión original de A Realm Reborn (véase, la 2.0) contaba con un total de 184 misiones de historia (las cuales he podido completar justo a tiempo para cerrar el mes de prueba, aunque he de admitir que me entretuve en otros menesteres este tiempo) que narran el desarrollo de la Séptima Era Umbral. No tardarían en llegar más bloques de historia en el transcurso de las actualizaciones previas a Heavensward, y desde ahí también creció de cara a las diversas actualizaciones de la expansión (a cuyo contenido principal de historia no puedes acceder hasta completar todo lo demás).

Pero hablemos de lo que sé y de lo que he podido para estas primeras pinceladas sobre mi crónica del juego. Evidentemente, de casi esos dos centenares de encomiendas, la mayoría pueden llevar un dibujo de Naruto encima, porque vaya que sí, vaya que si es relleno. Generalmente, del más temido en estos tipos de juego, el twenty bear asses (ponte a matar monstruos y vuelves para contármelo) o el clásico mensajero. Algunas de ellas, a pesar de ser irrelevantes a la trama, al menos resultaban curiosas o interesantes. Y tampoco voy a negar que muchas de ellas se nos encomiendan simplemente para darnos un subidón de puntos de experiencia y hacernos conocer los nuevos mapas que vamos visitando. En ese aspecto sí que puedo decir que cuidan al jugador, llevándolo de la mano para que pueda conocer qué ofrece y cómo están distribuidas cada una de las ciudades y asentamientos del mapa.

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De hecho, en función del oficio inicial que elijas comenzarás en una de las tres posibles Ciudades-Estado: la arbórea Gridania, la desértica Ul’Dah o la costera Limsa Lominsa. No es hasta que alcanzas el nivel 15 que puedes empezar a viajar a otras, convirtiendo el primer tramo de juego en uno de los tres posibles “tutoriales”. Tutoriales que, si bien te dejan jugar a tu ritmo en ciertos aspectos, se nota que aún están echando carne en el asador poco a poco. De hecho, vas a estar desbloqueando mecánicas y funciones nuevas mucho más allá de que alcances el final de la historia básica, aunque su importancia también es menor y se trata de diversos premios o formas de sacar jugo al juego.

No obstante, y a pesar de todo el padding empleado (me dolió especialmente cuando me hicieron cazar monstruos y cocinar su carne en medio de un conflicto bélico muy climático para subir la moral de las tropas), este título, como muchos otros de la franquicia, cuenta con escenas memorables y épicos combates instanciados para hacer más inmersiva la experencia. Algunos de ellos en solitario (con o sin la ayuda de personajes controlados por la máquina) mientras que otros requerirán un grupo de jugadores para aunar fuerzas.

Y así, poco a poco se desenvuelve una historia con toda la magia de Final Fantasy de Guerreros de la Luz luchando contra la Oscuridad y los males que azotan a Eorzea. Males que, por supuesto, vendrán en distintos sabores, ya sean clásicos de la franquicia (un malvado imperio quiere invadirnos y tenemos que resistir su azote aunque sean más poderosos, más numerosos y sus armaduras molen más) tanto como guerras a pequeña escala con las tribus bestia que invocarán a unos seres conocidos como Primals (las invocaciones de toda la vida, como Ifrit, Lamú o Titán) para servir como contrapeso a su inferioridad bélica.

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Quizá contado de forma superficial parezca un pretexto básico para contarnos una historia (que, ojo, no deja de serlo), pero su forma de narrarlo e integrarnos en ello y sus personajes capaces de destacar a pesar del medio que los presenta son capaces de establecer las bases para un riquísimo lore y un mundo lleno de vida por el que viajar.

Obviamente, el envoltorio también está a la altura de las circunstancias. No voy a decir que los gráficos sean nada del otro mundo (pero se defienden perfectamente en el género creando paisajes dignos de ver), aunque los personajes pierdan algo de calidad en las animaciones o incluso en las colisiones en el camino. La banda sonora cuenta con nombres de la envergadura de Nobuo Uematsu a la cabeza y sin menospreciar a Naoshi Mizuta (Megaman & Bass, Parasite Eve) o Masayoshi Soken (Mario Sports Mix). Delicia para los oídos, especialmente los combates contra los ya mentados Primals.

En resumen, jugar un mes a Final Fantasy XIV: A Realm Reborn ha sido una experiencia muy enriquecedora para un servidor en muchos aspectos. Sin duda, dará para causar ríos de tinta en esta casa, ya que no hace falta ser un experto para saber que he dejado fuera de este primer artículo algunos puntos clave, en parte porque me gustaría saber más respecto a qué querríais leer sobre el juego. ¿Experiencias para un jugador? ¿El multijugador? ¿Alguna mecánica curiosa? ¿El Gold Saucer y el Triple Triad? ¿Por qué demonios hay gente con Yo-Kai en el juego? ¿Cómo se defiende un título como éste con un mando? ¿Quién es la tía que sale en el Curtain Call y el Dissidia? Como en el MMORPG, las opciones son infinitas.

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  • XD XD Justo hace tres días he empezado con los 14 días de prueba gratis. (Capado para que no pases del nivel 20).

    Lo que menos me gusta de este juego es como funciona el mapa y el encontrar cosas no este. Es desquiciante. Y también que cuando hay muchos enemigos y gente el selector de enemigos se le va la pinza. Se vuelve incontrolable.
    Pero sobre todo que es un juego de PC que no han adaptado a PS4 en esa versión. Usar el touchpad como rato es desquiciante. Tienes que entregar objetos tras una quest y tienes que arrastrarlos uno a uno con el touchpad. ¿En serio no pueden poner un botón para entregar los items?

    Y luego un detalle que me ha molestado un poco es que cada ciudad no tiene todas las guilds. Quise ser alchemist como segundo clase y me tuve que decidir por botanist por ejemplo…

    • Habimaru

      Muy buenas, gracias por comentar ;)

      No entiendo tu queja respecto al mapa, pero es muy intuitivo :S. Si tienes la misión activa (y es de las cinco últimas o la marcas como destacada) te dice siempre dónde está todo e incluso puedes marcar el punto en el mapa con L1+R1. Algunas misiones te dan un área de búsqueda pero por motivos obvios (“tienes que encontrar x objetos en una zona” “mata a monstruos que habitan por aquí”)

      Para entregar objetos no necesitas el touchpad en absoluto. Sólo tienes que hablar con el NPC, pulsar x y elegir con las flechas dentro de tu inventario, pulsar x sobr el objeto. ¿Estás seguro de que tienes los controles en modo mando y no en teclado virtual?

      Sobre lo de las ciudades no te preocupes. Sobre el nivel 15 puedes ir a Limsa Lominsa y Ul’Dah (asumo que empezaste en Gridania) y coger todos los trabajos, así que sólo tendrás que esperar un poco más.

      Respecto a la selección de objetivos sí que te doy la razón. Se puede aligerar un poco modificando un poco las opciones pero sí que es más complejo, aunque acabas acostumbrándote.

      • Cuando el destino esta en otro lugar sobre todo no hay forma de ubicarse por donde tienes que pasar para ir. Y luego el mapa grande se maneja fatal con el touchpad. No se, probare con lo de L1+R1

        Supongo que hay cosas de que botones usar que no lo ponen… sera eso.

        • Habimaru

          Cuando el destino está en otro lugar puedes pulsar R1 en el mapa para que te muestre el lugar exacto. Si lo que quieres sabes es cómo acceder al mapa destino, puedes abrir el mapa en grande y te dicen qué salida puedes tomar para acceder a una misión o con el mapamundi, ver la orientación del destino.

          El mapa grande mejor muévelo con el stick derecho, que es más cómodo (primero pulsas cuadrado, entra en foco el mapa, y mueves con el stick)

    • Umo Heima

      FFXIV no es exactamente un juego de PC que luego hayan adaptado para PS4; ya desde la “fallida” versión 1.0 se diseñó para PC y PS3 (de hecho al principio hasta se rumoreó equivocadamente que sólo saldría para PS3) y sobre todo a partir de ARR se ha puesto especial cuidado en el juego en consola y con mando.
      En cuanto al “botón para entregar los items” lo tienes ahí, se llama “seleccionar al NPC al que tienes que entregar los items”, como ya te comentó Habimaru.
      Sobre las guilds repartidas en diferentes ciudades supongo que es cuestión de gustos, si bien tiene su lógica por el propio lore del juego. En todo caso, siguiendo la historia principal (las misiones con el icono del meteorito ardiendo) acabas visitando las 3 ciudades principales de ARR en relativamente poco tiempo, y teniendo en cuenta que puedes subir todas y cada una de las clases disponibles (de combate, recolección y artesanía, 23 en total) con el mismo personaje, tampoco es que le vea mucho problema… Sí que es un poco raro que digas “alchemist como segunda clase” (clase de artesanía) y “me tuve que decidir por botanist” (clase de recolección); ¿por qué no desbloqueaste una de las clases de artesanía disponibles en Gridania? Tienes carpenter y leatherworker. Es más, ¿por qué no las desbloqueas todas y vas subiendo lo que más te apetezca? Y si tiene que ser alchemist, lo dicho, sigue main scenario quest y la desbloqueas cuando llegues a Ul’dah.

  • Guimu

    Guau, haber jugado un mes siendo dps y no quejarte de las colas de espera, es digno de admiración. No es que se hagan extremadamente largas las esperas porque siempre hay algo que hacer, pero si comparas con hacer cola siendo tanque, tardas muchísimo más.

    ¿Qué te pareció la comunidad? En mi caso, acostumbrado a mobas donde es muy habitual encontrarse con jugadores tóxicos, aquí siempre tienes a mucha gente dispuesta a ayudar (aunque en trials y raids suelen ser bastante más sensibles ante los fallos).

    Espero poder leer más sobre tu experiencia con el juego. Y si sigues jugando y por casualidad estás en Ragnarok, ya tienes a un servidor dispuesto a ayudarte en todo lo posible, sobre todo en la clase de Bardo.

    • Habimaru

      Pues la verdad es que como bien dices, hay tantísimas cosas que hacer mientras haces cola que no me molestó demasiado. Mi única queja es que te obliguen a guardar al chocobo para hacer cola (y creo que lo van a permitir a partir del próximo parche) y que justo antes del final de la 7ª Era Astral resulta muy anticlimática la escena y que después te pidan hacer cola y te vayas a talar árboles XD.

      La comunidad me ha parecido sorprendentemente maja. Un amigo me metió en un Novice Channel donde siempre me entretenía leyendo discusiones absurdas y por lo general la gente es muy de ayudar al novato (o de dar consejos en sitios como las mazmorras), así que muy agradable en general.

      Desgraciadamente el Ragnarok lo he dejado aparcado. De vez en cuando vuelvo y echo un rato por la nostalgia, estoy días escuchando su magnífica banda sonora y decido, de nuevo, que nunca será como antes y no quiero manchar el recuerdo.

      Y sí, espero poder escribir mucho más sobre esto, que veo que está interesando y al final motiva para seguir picando al teclado ;)

      • Umo Heima

        Apostaría a que con lo de Ragnarok se refiere a uno de los servidores del FFXIV (en el que yo mismo juego, de hecho) y no al Ragnarok Online :D

        • Habimaru

          Fallo mío, jaja. A veces estoy empanado.

          En todo caso no, estoy/estaba en Cerberus.