Impresiones: ‘Berserk’ (2016) #12, final y recapitulación

Al fin se ha terminado... ¡Y nos ha dado un Griffith Magical Boy!
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Y, por fin, llegamos al último episodio de Berserk, después de dejar a nuestros protagonistas en una situación bastante apurada.

Ha sido un camino interminable, al menos para mí. He visto series de la misma extensión que Berserk a puñados y sé que cuando 12 episodios se te hacen largos, hay algo muy mal. La historia puede no ser la que tú esperas, pero siendo fan del manga y habiendo disfrutado de la primera adaptación —aunque ya me sabía a muy vieja— creo que es legítimo decir que Berserk 2016 da una patada a casi todo lo que admiramos de la escritura y el arte de Kentaro Miura.

Pero hablemos antes del capítulo. Cierra un arco y con eso no tengo problemas; incluso si es a trompicones, ciertamente termina con la evolución de Nina, del Apóstol Huevo, termina con la Torre, retoma la invasión de los kushanos, nos trae a Griffith y termina con Guts y Casca juntos, a los que Farnese y Serpico siguen.

Ahora ¿está bien hecho? No, no demasiado.

Nina nunca ha estado completa en todos sus detalles, en su forma retorcida y cobarde de pensar. Ya el capítulo donde van a torturarla es absurdo porque no da tiempo a que se muestre lo mezquina que puede ser; aquí, a pesar de que adapta bastante bien la primera parte de la escena del barril, se pierde su inmenso deseo de vivir. En vez de darnos una escena donde Nina sigue sufriendo, sigue chillando, muerde con fuerza sus mangas, todo está tranquilo. Su voz está calmada, casi pasiva. No percibo nada de su dolor por saber que va a morir sí o sí, el miedo del que tanto habla y que la mantiene viva no aparece ni en la dobladora ni en la escena en sí. No puedo creer que sea tan difícil entender lo que está pasando en una página de manga y adaptarlo a la pequeña pantalla. Eso sí, está bien hecho que, una vez comprende que está viva, lo primero que hace es preguntar por Luca.

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Nina será todo lo que pueda ser, pero no es mala persona. A pesar de la forma que se separa de Luca no sea la mejor, y lo cierto es que es horrible preocupar así a seres queridos que nunca sabrán qué ha ocurrido contigo, lo hace porque no quiere volver a hacer daño a Luca. Sabe que es débil —y eso ya es una señal de ser un personaje con un gran desarrollo— y que Joachim también lo es, que si sigue al lado de Luca nunca podrá crecer y terminará por odiarla. Es una verdadera lástima que toda esta parte no haya tenido ninguna clase de belleza en términos de escena y todo se haya tenido que reducir al monólogo que, como mínimo, está bien adaptado. Creo que la única escena realmente bonita ha sido cuando Nina y Joachim se dan la mano —si bien no era necesario enfatizar tanto su sonrojo—.

En cuanto a  Farnese, su historia está abierta, pero sucede básicamente lo mismo que con Nina. Mucho monólogo pero poco dramatismo en términos de imagen. El momento en que decide dejar la orden es penoso —y no entiendo cómo Serpico no la alcanza si va corriendo tras ella— y sus expresiones siguen siendo dolorosamente hieráticas, incluso en momentos de horror como cuando el blandiblú está a punto de alcanzarlos en la torre. Solo queda esperar que, ya que la siguiente temporada tiene que centrarse mucho en ella, le presten algo de más atención.

A grandes rasgos creo que las escenas más poderosas han sido las del Apóstol Huevo, lo cual es triste porque, aunque son muy impactantes, nunca permiten que estén en pantalla más que unos segundos. Pero sus escenas de lágrimas, el momento en que sabe que la gente que está muriendo —aquí tampoco me he sentido cómoda. Incluso cuando sería casi imposible representar al detalle la descomposición de la gente dentro del blandiblú, me hubiera gustado que se respetara el enfoque de Miura en escenas como cuando, por ejemplo, se llevan por delante a la anciana. En el manga son paneles diminutos, con la anciana suplicando que no la dejen atrás, y rezando a Dios. Y es tan, tan pequeña que sientes que es imposible que sobreviva— y ansía que haya alguien que arregle el mundo, o la secuencia de la evolución del bebé son las más bonitas…

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Y hablando del bebé… ¡¿Cómo pueden terminar la temporada sin explicar quién es?! Todo su arco, el hecho de que Griffith use su cuerpo para reencarnarse, que Casca lo identifique y quiera ir hacia él —no, no lo hace porque diga «Oh, Griffith mi señor»— pierden todo el sentido. Es uno de los agujeros más grandes de la historia, entre otros tantos, y no sé ni qué pensar.

La aparición de los kushanos podría haber impactado más si no fueran todos réplicas mal dispuestas estratégicamente —igual que la multitud que se abalanza sobre Nina, donde podemos ver al mismo hombre varias veces… Aunque lo mismo se puede decir en otras ocasiones donde se han replicado modelos una y otra vez sin cambiarles ni siquiera el color de la ropa— y… por supuesto, si no nos hubieran concedido el dudoso placer de contemplar a un Zodd de peluche con ojos diabólicos. Sus movimientos, tanto al volar como al desplazarse, son absurdos y no desprende ninguna clase de magnificencia más allá de impresionar por su tamaño. Una verdadera pena que se haga algo así con uno de los personajes más representativos de la serie.

No puedo dejar de preguntarme por qué Liden Films no es capaz de respetar los pequeños detalles del manga, como que Guts pregunte a Serpico de qué quiere hablar o que ambos se sitúen delante de las mujeres cuando les atacan los kushanos —y Guts ordene a todas las mujeres, incluyendo a Farnese, que se queden atrás junto a Isidro. Luego piensa en lo difícil que es proteger solo a Casca, que nunca se está quieta. Y es algo básico para la siguiente temporada— y tantos otros que se han perdido. Jerome y Azan, por suerte, tienen sus pequeños momentos e incluso aunque sean relativamente olvidables, se ha respetado su personalidad. Pero luego tenemos a Skull Knight apuntando con la espada, en vez de con el dedo —¿por qué?— hacia Griffith.

Y llega el gran momento.

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En términos de colores —al menos aquí se respeta el blanco, no como cuando todos los cánticos ascienden hacia el cielo y hay una paleta de colores que no se corresponde con Griffith— la escena es atractiva. En animación, no tanto. Después los movimientos de Griffith son extrañamente rígidos y, por algún motivo, se lo colorea tan, tan pálido que parece que vaya a desaparecer. No veo por qué motivo Farnese piensa que no es humano. Eso sí, el momento en que todos se quedan mirándolo boquiabierto es hasta divertido. Quizás sea el uso de la música o simplemente que la calidad de la serie es la que es. En cualquier caso, los flashback no le han hecho ningún favor ya que son aleatorios y en realidad no explican nada; las leyendas —hola Schierke, bonito cameo— no son tan fuertes como podrían haberlo sido y el hecho de prescindir de la idea de la Mano de Dios y el poder que ostentan sobre el mundo vuelve muy inconsistente la historia.

También se habría podido poner más énfasis en cómo sufre Guts entre decidir si matar a Griffith o quedarse con Casca, pero no le dedican más que un par de segundos. Al haberse saltado tantos arcos, es difícil comprender cómo ha evolucionado Guts con el tiempo: no es el mismo personaje furioso de la etapa del guerrero negro o los niños perdidos. Pero aquí no queda claro cuánto ha pasado desde el Eclipse y desde luego, al carecer de las experiencias que vive con Jill y Theresia, además de todos sus enemigos y su búsqueda de venganza, no sabemos hasta qué punto se ha dejado consumir por ella y lo mucho que ahora que por fin, después de tanto sufrimiento, tiene a Griffith frente a él… Y debe elegir. Porque, de lo contrario, podría perder a Casca. Otra vez.

Se podría decir mucho más. Podríamos hablar de la mala iluminación de la serie, de nuevo enfocarnos en el CGI, en lo malo que es recortar guión o dejar una serie compleja en manos de personas que no prestan atención a los detalles, pero no acabaría nunca.

En retrospectiva, es una serie mala y mediocre. Ha tenido más flashback de los que me he atrevido a contar sin tener en cuenta los opening, ha sufrido de whitewashing, que al menos han corregido en el último momento, sexismo, con una narración inconsistente y una cámara absurda. Lo único que salvo son algunos colores, la maravillosa música, como el último tema de Susumu Hirasawa, y que los actores de voz han intentado hacer lo que han podido con lo que se les ha dado. Se nota el espíritu de Berserk, pero notarlo no es suficiente. El trabajo de una adaptación es respetar la obra original, no reestructurarla y destrozarla por el camino.

Y lo peor es que tendremos segunda temporada. Yo, por mi parte, no voy a darle una oportunidad… A menos que decidan prescindir de CGI y al menos esforzarse un poco. No sé si lo harán. No sé si algún día tendremos una buena adaptación de Berserk —aunque por el momento el musou parece que va a ser muchísimo más fiel a la obra que este anime—.

Por suerte, siempre tendremos el manga.

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Berserk (2016)


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El anime de Berserk, estrenado en 2016, es la nueva adaptación de la obra cumbre de Kentaro Miura, esta vez de manos de Liden Films como productora, y los estudios GEMBAMillepensee a cargo de la animación. Sigue la historia del guerrero Guts, armado con su gigantesca matadragones que no duda en usar para destruir todo lo que se interponga en su camino.

Marcado por un extraño símbolo en el cuello que atrae espíritus malignos y demonios, busca venganza contra los Apóstoles -monstruos que antaño fueron humanos-, dejando un rastro de sangre y cadáveres allá donde va. En su camino encontrará enemigos como los Caballeros de la Santa Cadena, dirigidos por Farnese y su ayudante Serpico, al fanático Mozgus y, por supuesto, toda suerte de crueles demonios. Guts tendrá que aprender a distinguir qué es lo que más desea, si cobrar venganza contra los Apóstoles, que no dejan de atormentarlo, o si dedicar su vida a proteger a una persona que sufrió un destino tan cruel como el suyo propio.

Kentaro Miura figura como supervisor de esta nueva serie de Berserk. Otros cargos relevantes son Shin Itagaki como director, Makoto Fukami como supervisor del guión, Hisahi Abe al cargo de la adaptación de los diseños de personajes y Shiro Sagisu como compositor musical. Susumu Hirasawa aporta la canción Hai yo -Oh, cenizas.





  • cempe Dàdiva

    ¿sexismo?, ¿por qué sexismo?

    • Suzume

      El opening ya debería decírtelo porque incluye escenas completamente innecesarias de la violación de Casca; la mitad de las veces que vemos a Casca es a través de flashbacks que nos muestran su violación que, por mucho que haya marcado a Guts, están fuera de contexto y solo nos muestran a una mujer cosificada y a menudo desnuda. Por ejemplo cuando se presenta a toda la Banda del Halcón y ella es la única que aparece sin armadura por algún extraño motivo cuando Guts siempre ha comparado a la Casca actual con la Casca guerrera a la que admiraba. Por otra parte están los ángulos de cámara en el momento en que Luca está golpeando a Nina que nunca aparecen en el manga para enfocar su humillación (que sea absurdo porque son infinitos golpes suaves ya es cosa de la adaptación, que no saben leer el manga). Eso por no hablar de que ya que recortan material básico y necesario para el desarrollo de la trama podrían haber evitado poner una escena tan intrascendente como cuando el caballo casi viola a Farnese pero decidieron que era mejor ponerlo y además desde el punto de vista “él! y no el de Farnese para cosificar todavía más su cuerpo (que haya salido mal porque la animación es ridícula no impide que fuera la intención).

      Son unos pocos de los varios ejemplos que he comentado en otras impresiones.

      Miura tiene muchos problemas de sexismo que ha ido solucionando con el paso de los años y habría sido todo un detalle por parte de los animadores que no los hubieran incluido en el anime.