Análisis: ‘Sonic Boom: Fuego y Hielo’

Va a ser mucho mejor que el primero
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En un mundillo como el de los videojuegos, es normal que haya debacles. Desarrollos que se eternizan, otros que tienen problemas justo por lo contrario, y después estuvo el caso Sonic Boom en Wii U hace unos años. Un equipo que no era capaz de enfrentarse a un motor inadecuado para el desarrollo, marchas (y despidos) en los ciclos críticos y, para echar tierra encima, prisas para que saliese en Navidades. Y con esos precedentes, ¿qué íbamos a pensar sobre Sonic Boom: Fuego y Hielo, la secuela a la versión menos sonada del desastre de Nintendo 3DS?

El Community Manager del erizo nos daba esperanzas con un post en Tumblr: “va a ser mucho mejor que el primero“. Y, oye, parecía que al menos iban a tomarse en serio el desarrollo. Tomándose el tiempo necesario para que el producto fuera redondo, centrándose en una consola, dándole un márketing adecuado como complemento a la serie de animación… Podía salir algo digno.

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Así que me aventuré a probar qué había hecho Sanzaru Games con la licencia del erizo más famoso después de Espinete, mentalizándome de nuevo en que se trataba de una continuidad distinta a la del Sonic clásico y arranqué el juego. Ay, y la primera en la frente: el diseño de menús es horrendo. ¿Recordáis esa moda de finales de los noventa de recargar todo con madera, metales y modelos crudos girando rápido? Pues incluye eso en una pantalla de resolución limitada y con bajones de fluidez y ahí lo tienes.

Suspiré y pasé por la introducción a la historia, que vuelve a ser una excusa de las que caen como un yunque sobre la cabeza. Sonaré a abuelo cebolleta, pero en mis tiempos, cuando la historia es insultantemente simple bastaba con unos segundos de trasfondo y que el propio juego te llevase con hechos y no con palabras. Supongo, como con muchas otras cosas, que se trata de un acercamiento a la serie de animación, algo con lo que sabe encontrar su público.

Pero es hora de empezar a jugar. Cada vez el listón iba un poco más bajo, por lo que empecé a disfrutar la jugabilidad por lo que ofrecía. Y ya os adelanto, no es un Sonic al uso. Sí, es un plataformas con énfasis en la velocidad, pero las mecánicas lo hacen algo distinto. Y, oye, de base es algo positivo. Para ponernos en situación, el título nos da una pista muy valiosa: Fuego y Hielo. Nuestro personaje podrá cambiar de elemento con sólo pulsar un botón, algo que nos permitirá interactuar con el entorno y navegar a través de él, algo que se une a las acciones ya conocidas como el ataque teledirigido, el acelerón y el látigo de energía.

Eso, además, se une a la mecánica de la precuela que nos permite cambiar de personaje en cualquier momento para resolver puzles y avanzar de una u otra forma por el escenario. Sonic podrá dar acelerones aéreos; Amy, golpear pilares con su martillo; Knuckles, excavar e ir bajo tierra; Sticks, hacer uso de su bumerán a distancia y Tails disparará láseres elementales. Una propuesta interesante pero que, por desgracia, no se explota lo que debería.

Porque eso me lleva al mayor problema del juego: su diseño de niveles. Si bien es lo suficientemente ágil y, de una forma básica, funciona, las posibilidades son más de las que al final se presentan. Acabas con la sensación de que todos los niveles principales de cada mundo son demasiado iguales entre sí. Por lo menos, las salas de desafío (una en cada nivel) terminan resultando satisfactorias.

El resto de las propuestas jugables también cae en un saco de mezcla: por una parte, niveles de hidrodeslizador y de submarino remoto de manos de Tails, pero que no acaban de cuajar y se hacen excesivamente repetitivos entre ellos. Por otra, niveles tubulares de avance automático, que si bien son bastante parecidos entre ellos, al menos resultan divertidos. Y por último, una serie de carreras contra el Dr. Robotnik, lo que probablemente sea el elemento más destacado del título. Tan ágiles como se puede esperar del erizo e incluso con un elemento de tensión. ¿Y lo mejor de todo? ¡Puedes disfrutarlas en multijugador!

El otro acierto del juego son, sin duda, los combates contra jefes. Empleando las habilidades de varios personajes y ambas pantallas de la consola, son capaces de alcanzar un dinamismo y agilidad que, si bien no llega a los niveles más altos de la saga, se dejan jugar de forma divertida.

Porque al final, lo que cuenta en un juego es que sea divertido, y estoy completamente convencido de que Sonic Boom: Fuego y Hielo como poco, entretiene. Y estoy convencido de que a unos críos que adoran la serie de animación les va a entusiasmar corretear con el elenco. Pero por otra parte, y mirándolo desde el prisma de alguien que creció con Sonic, sabe a poco y, sobre todo, hace aguas.

El 100% es desafiante, porque no sólo has de hacerte con todos los coleccionables y desafíos, sino que también superar barreras de tiempo e incluso pasar por niveles como las carreras o jefes obteniendo todos los anillos sin perderlos. Y me encantaría sentirme tentado a completarlo, pero al final la técnica y los diseños no demasiado bien planteados hacen mella en la valoración final.

Y los bugs y malas decisiones de reaparición tras un golpe. A veces, los enemigos sobre los que rebotar desaparecen y has de perder una vida (por el lado bueno, no hay contador de vidas. Por el malo, pierdes todas las unidades de ragnio recolectadas y tiempo para llegar al objetivo)  para poder volver a avanzar. Otras veces, decide hacer volver a aparecer monstruos justo en el lugar en el que reaparece nuestro personaje, llevándome a otra muerte estúpida. Y en alguna ocasión, el sonido, sin más, me ha desaparecido.

En resumen, Sonic Boom: Fuego y Hielo no está a la altura. Muchas virtudes, pero aún más defectos. Un producto que sabe apelar al mercado infantil, pero fracasa estrepitosamente en su intento (y es un intento obvio, por lo que el fallo está en la ejecución) de resultar un producto que también cale en personas mayores.

Pero oye, sí. No deja de ser mucho mejor que el primero. En eso no nos han mentido.

5.6
Sonic Boom: Fuego y Hielo
Lo mejor
  • Las carreras contra Robotnik (o tus amigos)
  • Los jefes están bien
  • Los niños fans de la serie lo disfrutarán
Lo peor
  • Malas decisiones de diseño por doquier
  • Mecánicas poco aprovechadas
  • Errores de diseño frecuentes
  • Narrativa y humor demasiado infantil



  • Narrador

    Cualquier cosa es mejor que el primero, hasta Sonic 2006. No podía resultar difícil.
    Puede que este no sea el Sonic que merecemos, pero tampoco es el que necesitamos. Que siga contando con bugs con el buen tiempo de desarrollo que ha tenido es algo que me disgusta, y que el diseño de niveles sea tan flojo… Bueno.
    Caerá cuando lo vea barato, como MUY barato. Ya es más de lo que iba a hacer antes de leer el análisis, que me decantaba por mantenerme tan lejos como pudiese. Ahora a esperar al Sonic Mania.

    • Habimaru

      Esperemos a Sonic Mania, sí.
      All hail THE TAXMAN.