Reseña ‘Padre e hijo’ #2-3

La determinación de un padre y la inocencia de un hijo
padre-e-hijo-3-header

Los ingredientes de Padre e hijo siguen cautivando a su público tras tres tomos publicados por Milky Way Ediciones. Su sencillez, la dulzura que desprende y su manera simple e inteligente de añadir datos interesantes sobre los boticarios, las hierbas medicinales y el costumbrismo del Japón del siglo XIX hace de esta obra de Mi Tagawa un manga muy disfrutable.

Torakichi sigue con su trabajo de boticario esforzándose por llevar las medicinas de todos sus clientes y cuidar de su hijo pequeño de tres años, Shirô, desde que decidió hacerse cargo de él de forma definitiva. Sin embargo, aunque sea bastante bueno en su profesión, el boticario descubre poco a poco lo duro que es ser padre. Durante sus últimas rutas antes de final de año, pasará por un sinfín de problemas relacionados con el bienestar de Shirô, como sus caprichos o sus temores, los cuales se reflejan con total naturalidad a lo largo del segundo tomo de la obra.

Uno de los temas más interesantes y comunes de los niños pequeños adaptado en este manga es lo conocido como regresión infantil, un retroceso visible del aprendizaje en los niños de tres a cinco años que se manifiesta a la hora de realizar actividades que parecían haber superado años atrás, como comer por sí mismos o no mojar la cama, la mayoría de veces provocado por un cambio familiar o escolar reciente e importante, un caso bastante frecuente de hecho. Cuando Shirô ve que el padre comienza a hacerle más caso a los demás niños de los pueblos en momentos puntuales y necesarios, éste comienza a comportarse de forma caprichosa y egoísta, tal y como lo haría un pequeño con la llegada de un hermano recién nacido al comprobar que sus padres le prestan más atención. El realismo reflejado en el comportamiento de Shirô se palpa en cada una de las viñetas del tomo, pues para él la figura de su padre lo es todo desde la muerte de su madre, incluso cuando estuvo dos años separados de él bajo el cuidado de su tía.

padre-e-hijo-2-3-a

El drama se intensifica, quizás a pasos agigantados, cuando Torakichi comienza a descuidar su salud y Shirô teme porque su padre muera, idea que exagera debido a sus pesadillas nocturnas. El pequeño pasa una temporada alejado de su padre durante la gripe, en la cual se demuestra una valentía adorable por su parte al comprender que, si se porta bien y sonríe, su padre se recuperará pronto. Con el amuleto que su padre le regala, reza por su salud y habla con su madre a menudo, y se demuestra así como un niño es capaz de madurar a edades muy tempranas con una dulzura sin igual.

Por otra parte tenemos la imagen de su padre, con quien también sufrimos y se consigue conectar a la perfección. Torakichi, al sentirse culpable por haber abandonado a su hijo durante dos años y haber descuidado su matrimonio sin poder remediarlo después de la muerte repentina de Shiori, busca ayuda en sus compañeros de trabajo Yuzuru y Chiharu quienes, a pesar de tener personalidades un poco complicadas, caprichosas y para nada generosas, por beneficio propio (o eso pretenden hacer pensar bajo una máscara de hierro) deciden hacerse cargo de algunos de los clientes de la ruta de Torakichi para que cargue con menos trabajo y evite caer enfermo de nuevo.

En el tercer tomo Torakichi vuelve a su pueblo natal junto a su hijo tras prometer que acudiría para fin de año a casa de su hermana mayor, Tatsumi, quien se hizo cargo de Shirô hasta que Tora decidió llevárselo inculcado por el apoyo del marido de ésta, Sôma. Tras un encuentro enternecedor entre tía y sobrino, Torakichi tendrá que enfrentarse cara a cara con su hermana, algo que no le será nada fácil después del historial de decepciones que ha dejado a sus espaldas. Padre e hijo disfrutan de la venida del año nuevo con amigos de la infancia de Torakichi y su mujer fallecida, Kaya y su primo Hanamaru, aparte de su otro hermano, Kanoe, quien ya apareció en tomos anteriores vigilando los pasos de Tora y el bienestar de Shirô. Además, el retoño poco a poco comienza a depositar más confianza en sus extrovertidos primos, la enérgica Sanako y el tranquilo pero travieso Kôta, y de esa manera enfrentarse a situaciones que antes era incapaz de sobrellevar debido a su extrema timidez.

padre-e-hijo-2-3-b

La propia autora pide disculpas por el parón del viaje del boticario y su hijo en el tercer tomo pero, personalmente, creo que ha sido un período de transición bien acertado con una presentación excelente de la familia y amigos de Torakichi, antes de iniciar de nuevo su ruta junto a su hijo y disculparse con su hermana tras todo lo que ha hecho por el hijo que abandonó. Sin duda un final perfecto antes de continuar con la historia en el siguiente tomo, el cual espero con expectación.

La edición de Padre e hijo sigue siendo impecable y se nota el cuidado prestado en cada mínimo detalle. Mi Tagawa tiene un dibujo precioso que sigue transmitiendo emoción en cada expresión de Torakichi y su hijo Shirô. Los escenarios rurales del siglo XIX continúan enamorando al lector y transportándolo a una época donde el trabajo físico era duro y rutina obligada del día a día, incluso para avisar al médico más cercano. Por otro lado, la autora sigue transmitiendo conocimientos de la época, tanto de hierbas medicinales como de antiguas costumbres o gastronomía donde no falta, además, pequeñas notas al final de cada tomo con un resumen de los personajes, el significado de cada capítulo, sus viñetas dibujadas al estilo más puramente tradicional o una pequeña nota de agradecimiento para los lectores.

Padre e hijo es un manga sencillo de estilo costumbrista con un dibujo muy tierno. Lo que en apariencia podría ser un shojo simple, la obra tira más hacia un slice of life maduro que nos cuenta el día a día de un hombre viudo que supera la pérdida de su mujer gracias al hallazgo del amor que encuentra en su hijo de tres años cuando reúne el valor necesario para hacerse cargo de él, tras haber pasado un duelo difícil en soledad.

No deja de asomar el drama por cada una de sus páginas, pero sí es cierto que la visión de la vida desde los ojos de un niño de tres años resulta increíble y agradable de leer. Padre e hijo se ha convertido en una de las mejores apuestas de Milky Way Ediciones dentro del género costumbrista del manga japonés, con una historia con la que podremos reír y llorar y comprender el verdadero significado de ser padre.

padre-e-hijo-2-3-c

Padre e hijo #2-3
Lo mejor
  • La obra sigue conmoviendo con una historia realista y tierna sobre la paternidad y la inocencia de la niñez.
  • El dibujo y el guión continua siendo una delicia a los ojos del lector, además de las notas y conocimientos añadidos sobre las medicinas y el costumbrismo del Japón del S. XIX.
  • El tercer tomo hace un parón necesario en la ruta de Torakichi que supone un período de transición para superar las heridas de su pasado y pedir perdón a sus seres queridos.
Lo peor
  • La gran dosis de drama familiar existente en la obra puede seguir siendo un obstáculo para el público lector.