Análisis: ‘Hitman’

Vuelve el maestro del asesinato

Hitman (de IO Interactive) es una saga de videojuegos de la que siempre he oído hablar. Sus juegos en general cosechan buena fama y, aunque no son obras maestras, tienen su asentada base de fans que esperan cada nueva entrega. Por unas razones u otras, nunca me había puesto a jugar uno de sus títulos. Hasta ahora.

Lo que me ha sorprendido de este nuevo Hitman, que salió en 2016 para PlaySation 4, Xbox One y PC, es su formato episódico. Tengo que decir que, a medida que vas jugando sus diferentes misiones, te das cuenta de que han sabido llevarlo bien y no afecta para nada la calidad del título. Puedes comprar la primera temporada, que incluye todas y cada una de las misiones y actualizaciones actuales del juego o el primer episodio por separado para ver si te convence y luego adquirir el pack de los restantes. Te hagas con el primero o el segundo, tendrás que bajarte cada uno de los episodios por separado, así que tampoco hace falta que llenes la consola con todos a la vez.

El inicio del juego te pone directamente en la piel del protagonista, el Agente 47, una persona entrenada en el arte del asesinato que no conoce nada de su pasado y que trabaja para La Agencia, un grupo imparcial de asesinos a sueldo. Diana será la encargada de darte las misiones a lo largo de los episodios del juego.

En primer lugar, te enfrentas con el tutorial, en el que reinterpretan la primera misión de 47: la de matar a un ladrón de bancos mientras disfruta de una fiesta en un barco. Este “episodio 0” sirve de guía para ver con qué herramientas cuentas para cumplir con el encargo de asesinato: te disfrazas de mantenimiento para entrar en el barco, luego de policía y, finalmente, acabas con el objetivo de un tiro de la cabeza mientras estaba en su camarote.

La segunda parte del tutorial consiste en volver a acabar con tu objetivo pero sólo dándote desafíos para completar la misión: haz que beba veneno de rata para luego ahogarlo en el váter; disfrázate de la persona con la que tiene que quedar para luego matarlo sin testigos o fuerza que le caiga un bote salvavidas delante de todos para que parezca una muerte accidental, por ejemplo. La verdad es que ya de primeras el título te da a entender que tienes una gran variedad de opciones con las que cumplir el encargo de asesinato y algunas de ellas son bastante espectaculares, así que vale la pena dar un poco de rodeo para verlas.

Una vez completada esta segunda parte, empieza la última de las tres partes del tutorial, otra recreación de una misión completada por otro agente de La Agencia. Esta vez, explican el sistema de ideas, bastante agradecido y poco intrusivo a mi parecer.

Cuando empiezas una misión, sabes poco más que los objetivos y la zona en la que te encuentras, así que han decidido añadir un sistema de ayudas bastante sutil que permitirá, en caso de que tú quieras, ayudar a completar tus objetivos. Principalmente, va marcando pequeñas misiones conectadas que completar para conseguir superar la fase de diferentes formas y no sentirte perdido en el mapa. El hecho de que no ayuden explícitamente (no te dicen: coge la ropa de este guardia, luego envenena a este otro…) permite que, aún sabiendo qué es lo que tienes que hacer, el juego resulte complicado.

Por ejemplo, en esta misión decidí que sería divertida la idea de emplear el sistema de expulsión del sillín del jet que tenía que usar el objetivo. Me colé en las instalaciones y me hice pasar por mecánico. Como el sistema de expulsión del asiento estaba desactivado, tuve que encontrar una llave inglesa y ponerme manos a la obra. Una vez todo listo, hablé con el sujeto de mi contrato para que se subiera al jet e hiciese una prueba “en caso de emergencia”. Al activar la palanca, salió disparado hacia arriba y acabó muerto por causas “accidentales”. Todo un acierto.

Como podéis comprobar, excepto al principio del tutorial en el que te obligan a usar la pistola, casi no he pegado ni un solo tiro. La razón es que Hitman tiene mecánicas de juego de acción pero es ante todo de puzles. Cada misión es un rompecabezas gigante que solucionar con el mayor sigilo y el menor tiempo posible, usando el entorno como nos plazca. Una lámpara de araña que se descuelga, una pelota de golf explosiva, una porción de sushi envenenada… Hay muchas posibilidades y el juego quiere que experimentes con todas ellas.

Hitman está pensado para ir guardando y cargando a cada momento (aunque la velocidad de carga de la partida no sea especialmente rápida, entre 20 y 30 segundos en una PlayStation 4 normal, la versión que nos concierne) por que autoguarda con frecuencia y en puntos diferentes, pudiendo escoger qué momento va mejor en el caso de que la hubieses liado. La razón de esto es que los mapeados son grandes, muy grandes, y también ricos en detalles. Por ejemplo, tienes libertad de disfrazarte de cualquier varón que dejes noqueado, y así interpretar a un chef de cocina, soldado, jardinero, entrenador de golf o doctor. También podrás usar muchos de los objetos que hay desperdigados para desmayar a alguien o matar al objetivo. Incluso los enemigos tienen diferentes frases que decir en un mismo momento, otorgándole más realismo todavía.

Como comentaba, los mapas, unidos con su jugabilidad, son el punto fuerte del juego. El botón de instinto te permitirá ver las siluetas de las personas que hay cerca y si pueden sospechar de ti o no (incluso estando disfrazado). Por detrás, puedes ahogar hasta hacer que alguien pierda la conciencia o romperle el cuello, acción que tarda unos segundos en hacerse. Ciertos objetos como las llaves inglesas permiten derribar de un solo golpe e incluso las puedes lanzar, noqueando a distancia. Lo mismo sucede con cuchillos y similares. También hay venenos letales y no letales, ingeridos o inyectados, palancas con que forzar puertas y monedas con las que atraer a los guardias, entre otros muchos más. Tienes que ir con cuidado, por eso, ya que hay objetos que no casan con ciertos disfraces (como un cocinero llevando una escopeta) y tendrás que seleccionar qué quieres llevar encima.

Además, como he dicho antes, puedes disfrazarte de cualquier personaje masculino que haya en el mapa, obteniendo su ropa y sus armas, si es que cargaba con alguna. Hacerse pasar por un agente de la Interpol, un científico o el profesor de golf con el que un objetivo tiene una relación sentimental son tres de las muchísimas formas de llegar a las diferentes personas a las que asesinar en una sola misión. Además, mucha información para infiltrarse la obtienes a través del mencionado sistema de ideas, que se va ampliando a medida que escuchas conversaciones y que se mantiene entre partida y partida.

Y si hasta ahora no he hablado mucho de la historia del juego, es que tampoco es que sea algo novedoso o espectacular. Estamos ante la típica trama de agencias imparciales y organizaciones secretas que mueven los hilos de la sociedad. Si acaso, es posible que en la segunda temporada del juego desvelen algo del pasado del protagonista, del que no sabemos nada. Pero, por lo demás, pasa sin pena ni gloria, al igual que el apartado sonoro, que nos pone en situación pero que tampoco tiene ningún tema que destacar. Ambas secciones cumplen su cometido pero no van más allá.

Visualmente el juego tiene momentos bastante espectaculares. Su principal atractivo es que mueve una gran cantidad de personas en tiempo real que podemos usar principalmente para disfrazarnos, pero con las que interactuaremos en más de una ocasión. Los mapeados son grandes y tiene variedad de destinos, desde una casa mafiosa italiana de toda la vida hasta un complejo médico de última generación. A lo que se le puede poner una pega es que las animaciones a veces son un poco extrañas o antinaturales, sobretodo notorias en los vídeos que nos dan los trocitos de información necesarios para ir avanzando en la historia. Además, en las opciones te dan la opción de activar el bloqueo de imágenes por segundo o desbloquearlo. Personalmente, he preferido desbloquearlo no tanto por el apartado visual si no por la fluidez con la que se controla al personaje.

Relacionado con los mapas y las misiones, cada vez que hagas uno de los desafíos que te propone el juego como matar sin que te detecten o usar ciertas ideas u objetos, te dará puntos de esa misión con los que desbloquearán diferentes formas dónde empezar la misión (infiltrándote directamente como maquillador o cocinero por ejemplo y no empezando como invitado) y “pisos francos” en los que poder guardar un objeto extra de nuestra decisión.

Hitman es un buen juego. Es difícil, pausado y muy meticuloso. Tienes que pensar antes de actuar tu siguiente movimiento o lo tendrás muy difícil para completar la misión y, por esa razón, no es para todo el mundo. Si te gustan los títulos de acción desenfrenada, te vas a frustrar, pero si lo que te gustan son los juegos de puzles e infiltración, vas a encontrar un título que te va a dar para largo con su gran cantidad de desafíos. Quizá no tiene muchas misiones (actualmente sólo 6), pero os puedo asegurar que hay tantas variables que nunca la haréis igual dos veces.

8
Hitman
Lo mejor
  • Entornos exóticos
  • Variedad de asesinatos
  • Rejugable
Lo peor
  • Pocas misiones



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.