Reseña: ‘Bride Stories’ # 4

Santa paciencia con las gemelas

A pesar de su carácter secundario en Bride Stories, siempre me ha atraído en particular el personaje de Azer, tan distinto a Amira y a la vez tan parecido, y su parte de la historia nos lleva a problemas que van más allá del día cotidiano de los personajes. Así que resulta ser entre fascinante y frustrante que Kaoru Mori nos dé a entender que va a introducirse en temas de guerra entre distintos grupos territoriales para luego abandonar el tema y volver a la tónica anterior.

Claro que Bride Stories nunca ha sido un manga político o de acción, así que me limitaré a dar las gracias por esos momentos de tensión, negociación y política que se nos ofrecen con Azer y mientras los hombres discuten sobre las batidas de los rusos y sus aliados.

Siguiendo  las aventuras de Smith, que son la excusa para conocer a nuevos personajes femeninos que, a su vez, son otra excusa para presentar diferentes pueblos y tradiciones culturales, llegamos al mar de Aral. Allí, unas gemelas llamadas Layla y Leyli —viva la imaginación— rescatan a Smith de ahogarse y terminan encasquetándole el rol de médico. La pobreza del conocimiento rural me vuelve un poco suspicaz, en especial acerca de que los campesinos y pescadores no sepan recolocar un hombro dislocado, pero resulta encantador y angustiante a un mismo tiempo ver cómo se tiene que recurrir a alguien sin preparación como Smith para resolver toda clase de problemas.

El tomo, por tanto, se centra en las escandalosas, egoístas y molestas hermanas, que buscan desesperadas un o unos maridos que sean ricos y guapos. Harán toda clase de triquiñuelas, que amenazan con dejar a sus padres más que hartos, para conseguir por la fuerza ese matrimonio. No importa que por el camino sus víctimas caigan incluso inconscientes.

Pero, por supuesto, los matrimonios en pueblos suelen darse dentro del mismo. Así que ni al lector ni a los propios personajes les sorprende cuando deciden casarlas con Sam y Sami, que se conocen con ellas desde que son pequeños. Las gemelas quedan decepcionadas y uno no puede evitar lamentarse por el destino de los hermanos cuidando de tales terremotos. Sam y Sami se muestran como dos chicos responsables, dispuestos a tirar con lo que les impone el destino, y tienen gestos realmente tiernos con las gemelas. A ellas no sé si quiero darles un coscorrón o reírme de sus tonterías. Desde luego, da gusto ver cómo la madre las pone en cintura.

Con todo, sin renunciar a la comedia, me da lástima que Mori no haya hecho algo más que dividir a un mismo personaje en dos. Incluso cuando intenta diferenciar a Layla de Leyli, cuesta una barbaridad. Las reconocemos por separado única y exclusivamente cuando están con sus respectivos prometidos, porque sabemos con quién está cada una. No tienen manierismos propios que permitan apreciar más su relación cuando realicen gestos inconscientes al mismo tiempo. Ni siquiera visten de forma distinta, buscando su individualidad. Viendo que con otras parejas, Mori sí se esfuerza por resaltar un poco la psique de la parte femenina, me desconcierta y decepciona un poco que las gemelas hayan salido así.

Pero, más allá, el tomo se deja leer con facilidad, como de costumbre. En esta ocasión el ritmo es mucho más alocado y exigente, concordando con la actitud de las gemelas, que no paran un minuto quietas. Si no están lanzando pescados contra posibles pretendientes o salvando gente, huyen de la limpieza, trepan árboles o se entrenan para el momento de su boda. Sin duda, resulta interesante ver cómo se apañaban los padres pobres con los precios de las novias, las costumbres y la exigencia de dar regalos a los hijos. Aunque la historia transcurre en un mini universo que es un pueblo —se ve que están conectados con ciudades, pero nunca las vemos—, donde todos se conocen y no hay sorpresas, eso no significa que casarse sea un paso pequeño. Es un acto lleno de responsabilidades y Mori disfruta resaltando las exigencias de una madre. No solo hay que cocinar y limpiar, sino cargar a los hijos de un lado a otro. Y viniendo de una familia tan, tan prolífica como la de las gemelas… Deseemos buena suerte en el futuro a estas parejas. Por suerte, ellas tienen energía para dar y tomar.

La historia se queda a mitad, ya que queda por ver la boda, que promete ser una explosión artística de Mori, con mucha comida —ah, no llega a producir el hambre que las películas del Studio Ghibli, pero casi— y situaciones cómicas.

Desde luego, un tomo que deja con un buen sabor de boca, incluso si a muchos las gemelas no les caerán en gracia.

Lo mejor
  • El dibujo, cómo no
  • La inclusión de detalles políticos
  • La no sexualización de cuerpos femeninos
Lo peor
  • La casi nula diferencia entre las gemelas
  • ¿De verdad nadie sabe recolocar un hombro?



  • http://twitter.com/Koush_ Koushien

    Se puede dibujar mejor q Kaoru Mori???? Dificil.

  • http://twitter.com/yaiba_takizawa jagaaaaaaaaaaaaaaaan

    Este manga es genial!