Reseña: ‘La pequeña forastera: Siúil, a Rún’ #1, el mundo de los Otros

Tu tía en realidad...

La pequeña forastera Siúil, a Rún (とつくにの少女, The Girl from the other side: Siúil, a Rún) es un manga de Nagabe que nos ha traído hace poco ECC a España. La premisa que plantea es simple; el Otro.

Las sociedades se construyen con una sensación de Nosotros y los Otros. Con ello queremos decir que Occidente, por ejemplo, piensa en rasgos generales como Europa y América como Nosotros y considera al resto como los Otros. Es algo muy típico de los cuentos de hadas como el que parece ser La pequeña forastera. Tenemos dos dioses, uno negro y otro blanco, lo que viene a ser: uno malo y otro bueno. El blanco expulsó al negro y le confirió un terrible aspecto por sus tropelías.

Así, el mundo quedó dividido en el país Interior, de los blancos, y el Exterior de los negros. El contacto entre ambos está prohibido, ya que los negros han sido malditos y pueden contagiar, por lo que se da a entender, con el mero tacto. Pero cada vez más criaturas del Exterior intentan llegar al Interior.

La gente del Interior está asustada. Mata a cualquiera que pueda estar amenazado por la maldición. Los cadáveres, tanto de contagiados como inocentes, se dejan burdamente en el exterior para que sean pasto de la naturaleza.

Esta es la situación del pueblo abandonado de Shiva. Su tía la dejó atrás, al parecer porque la gente creía que la pequeña y blanca niña estaba maldita. De ella se hizo cargo el doctor, un antiguo humano condenado con la forma de un extraño pájaro. Incapaz de comer, cuida de Shiva con tranquilidad y lucha por no ceder a la tentación de una caricia o un abrazo para no maldecirla, esta vez de verdad. Shiva, mientras tanto, aguarda a que su tía regrese y el doctor es incapaz de decirle la verdad.

La pequeña forastera habla mucho del cariño y de cómo los humanos somos seres sociales que buscamos la cercanía. Si el doctor es un monstruo, lo es porque nadie se puede permitir ni darle un abrazo. Pero el problema va mucho más allá y se plantea, por ejemplo, cuando Shiva se hace daño en una pierna. Lo ideal sería que el doctor se la llevara en brazos cuanto antes a casa, pero eso es imposible. Deben avanzar juntos cogiendo cada uno un extremo de un paraguas roto. Después tampoco se atreve a vendarle las heridas; debe indicarle cómo hacerlo mientras la supervisa a una distancia prudente. Hay amor y preocupación, pero también otredad y separación.

Todo esto se narra con una absoluta calma. La pequeña forastera se caracteriza por el silencio. Shiva, a pesar de ser una niña y de estar jugando a ceremonias del té y pasear por ahí, es el único ser que hace ruido como tal (si obviamos la naturaleza) en medio de un pueblo abandonado y un bosque desierto. Es un estilo muy diferente al contemplativo de Bride Stories, por ejemplo, que tampoco se caracteriza por grandes diálogos. En todo caso puede recordar más a The Ancient Magus Bride, solo que la impresión que pretende causar y la historia no podrían ser más diferentes. No hay una sensación de entrar a un mundo mágico, sino de estar en uno desconocido (Otro) y que puede ser peligroso. Como un verdadero cuento de hadas. Incomoda, que está por todas partes, que dista de ser saludable para una niña porque sabemos bien que se prolongará por mucho tiempo. Quizás toda su vida.

Y, si se interrumpe, probablemente será por la llegada de enemigos.

Respecto al subtítulo, Siúil, a Rún, se trata de una tradicional canción irlandesa que se traduciría como ve, mi amor. Es la historia de una mujer que apoya a su marido cuando este se une a la carrera militar. La relación con la historia de la La pequeña forastera tendrá que esperar.

El primer tomo deja abiertas muchas preguntas sobre cómo funciona la maldición, en especial cuando llegamos al final, y si no merecería la pena que Shiva se sacrificara con tal de que el doctor pudiera tratarla del todo como su hija, ya que hace las veces de padre. Estas dudas morales nunca se pronuncian en voz alta, pero sí se dejan caer por las escenas. El doctor está maldito, pero no es mala persona. ¿Tan terrible es ese destino? ¿Por qué no viven en el Exterior? ¿Qué es lo que de verdad está pasando? Lo importante, de todas formas, es la relación del doctor y Shiva, planteada en rutinas y sin dejar que nos desprendamos de la sensación de que hay algo mal. Una frialdad que deseas con desesperación que puedan superar.

Los diseños son sencillos y encantadores, si bien trabajos y que recuerdan a grabados clásicos. Es un manga de tonos muy blancos y muy negros, siguiendo la mitología establecida por su propio mundo. Los fondos no son nada del otro mundo, porque prefiere lo simple y que la atención se fije en los personajes, también de pocos trazos. Incluso el doctor no resulta demasiado terrible al ojo porque nos recuerda a un pájaro elegante. Al menos es más atractivo que los modelos empleados en Pesadillas antes de Navidad, por ejemplo. La edición es más que decente, con un par de tiras hacia el final y páginas de buena calidad.

Así pues, La pequeña forastera no es para todos. Ocurren pocas cosas y su narrativa es volátil y poco condensada. Prefiere que el lector piense a dejarlo todo en bandeja de plata. Pero es muy posible que los diseños enamoren y que la historia del doctor y Shiva lleguen a romper el corazón.

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.

Lo mejor
  • Un dibujo atractivo pero simple
  • La presentación del Otro
  • El conflicto moral que causa en el lector
Lo peor
  • La trama es muy lenta
  • Puede que el estilo no atraiga a todo el mundo



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.